Trastornos de la cavidad ocular

Los huecos de los ojos (órbitas) son las cavidades óseas que los contienen y protegen. Los trastornos que afectan las órbitas son las fracturas, la celulitis orbitaria, la trombosis del seno cavernoso y el exoftalmos.

Fracturas

Una lesión en la cara puede fracturar uno o varios de los huesos que forman las órbitas. A pesar de que una fractura facial en general no afecta la visión, ciertas fracturas sí pueden hacerlo.

La sangre que se acumula después de una fractura puede generar presión en el ojo o en los nervios y vasos sanguíneos que llegan y salen de él. La fractura también puede afectar la función de los músculos que mueven el ojo, produciendo una visión doble o dificultando el movimiento ocular hacia la derecha, izquierda, arriba o abajo. En raras ocasiones, un fragmento de hueso roto presiona o corta un nervio, un vaso sanguíneo o un músculo, perjudicando la visión.

Cuando una fractura atrapa nervios o músculos o empuja el globo ocular hacia atrás, puede ser necesario reparar los huesos faciales (en general mediante cirugía). Tras asegurarse de que la fractura no ha dañado estructuras vitales, el cirujano vuelve a colocar los huesos en su posición correcta, empleando pequeñas placas de metal y tornillos o cables.

Celulitis orbitaria

La celulitis orbitaria es una infección de los tejidos que rodean el globo ocular.

La infección puede extenderse desde los senos paranasales, los dientes o el flujo sanguíneo, o bien desarrollarse tras una cirugía del ojo. Los síntomas de la celulitis orbitaria son ojos salidos, menor movimiento ocular e inflamación y oscurecimiento del globo ocular. Si no se trata de forma adecuada, la celulitis orbitaria puede provocar ceguera, infección del cerebro y de la médula espinal y coágulos de sangre en el cerebro.

Diagnóstico y tratamiento

Los médicos en general pueden reconocer la celulitis orbitaria sin recurrir a las pruebas diagnósticas. Sin embargo, para determinar la causa puede ser necesaria una evaluación más exhaustiva, que incluya una revisión dental y de la boca así como radiografías o una tomografía computadorizada (TC) para analizar los senos. Con frecuencia, los médicos obtienen muestras del revestimiento del ojo y de la piel, sangre, garganta o senos y las envían al laboratorio para su cultivo. Estas pruebas ayudan a determinar qué tipo de bacteria está causando la infección y qué tratamiento debería utilizarse.

Los antibióticos orales se administran para los casos leves; los antibióticos intravenosos se aplican en casos graves. El antibiótico que se use al comienzo puede cambiarse si los resultados del cultivo sugieren que otro resultará más efectivo. En ocasiones, se recurre a la cirugía para drenar un foco de infección (absceso) o un seno infectado.

Trombosis del seno cavernoso

La trombosis del seno cavernoso es la obstrucción de una vena grande que se encuentra en la base del cerebro (el seno cavernoso), generalmente causada por la diseminación de bacterias a partir de la infección de un seno paranasal o de una infección alrededor de la nariz.

Una infección puede extenderse desde un seno paranasal o el área de la piel que rodea la nariz o los ojos hasta el cerebro, tanto de forma directa como a través de las venas. Esta infección provoca la protrusión de los ojos, fuertes dolores de cabeza, coma, ataques epilépticos y otras anormalidades del sistema nervioso, además de mucha fiebre.

Afortunadamente, la trombosis del seno cavernoso es muy poco común. Alrededor del 30 por ciento de las personas que la padecen mueren, y muchas de las que sobreviven presentan serios trastornos mentales o trastornos neurológicos graves a pesar del tratamiento médico.

Diagnóstico y tratamiento

Para diagnosticar una trombosis del seno cavernoso e identificar las bacterias que causan la infección, el médico toma muestras de sangre y de secreciones, mucosidad o pus, de la garganta y la nariz y las envía al laboratorio para su cultivo. Así mismo, se lleva a cabo una tomografía computadorizada (TC) de los senos paranasales, los ojos y el cerebro.

De inmediato se administran altas dosis de antibióticos intravenosos. Si el proceso no mejora tras 24 horas de tratamiento con antibióticos, el seno puede drenarse quirúrgicamente.

Exoftalmos

Exoftalmos

El exoftalmos es la protrusión anormal de uno o ambos ojos

No todas las personas con ojos protuberantes necesariamente padecen de exoftalmos. Algunas simplemente tienen ojos saltones, con más parte blanca a la vista de lo normal. El grado de protrusión puede medirse en el consultorio de un especialista (oftalmólogo) con una regla común o con un instrumento llamado exoftalmómetro. Otras pruebas diagnósticas pueden incluir una tomografía computadorizada (TC) y pruebas de funcionamiento del tiroides.

Muchas son las enfermedades que pueden causar exoftalmos. En algunas clases de enfermedad del tiroides, especialmente la enfermedad de Graves, los tejidos de la cavidad del ojo se hinchan, y ciertos depósitos de material inusual empujan el globo ocular hacia adelante. El exoftalmos puede aparecer de improviso a partir de una hemorragia detrás del ojo o por una inflamación en la cavidad del mismo. Determinados tumores, sean o no cancerosos, pueden desarrollarse en la cavidad del ojo y empujarlo de atrás hacia adelante. El crecimiento inusual de un tejido (seudotumor) puede producir exoftalmos en 2 o 3 semanas. La trombosis del seno cavernoso produce un estancamiento de la sangre de las venas que salen del ojo. Ciertas conexiones anormales de las arterias y las venas (malformaciones arteriovenosas) por detrás del ojo pueden provocar exoftalmos pulsátil, en el que el ojo protruye hacia adelante y late al ritmo del corazón.

Tratamiento

El tratamiento depende de la causa. Si el problema es una anomalía entre las arterias y las venas, puede ser necesario recurrir a la cirugía. Si se está produciendo un exceso de hormona tiroidea (hipertiroidismo), la hinchazón puede remitir cuando se controla el hipertiroidismo. Ocasionalmente, sin embargo, el exoftalmos persiste aun cuando la enfermedad del tiroides ha sido controlada. Si el nervio óptico está siendo comprimido, se recurre a los corticosteroides orales, la radioterapia local o la cirugía para aliviar la presión. Si los párpados no cubren correctamente el globo ocular, la cirugía reparadora de los mismos puede ayudar a proteger la córnea de la sequedad y las infecciones. Los corticosteroides pueden contribuir a tratar los seudotumores y la hinchazón. Si ciertos tumores amenazan la integridad del ojo empujándolo hacia adelante, es posible que deban ser extirpados.

El contenido que se proporciona en esta página web es información general. En ningún caso debe sustituir ni la consulta, ni el tratamiento, ni las recomendaciones de tu médico.
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