Recién nacidos y lactantes normales

La transición del feto desde que al principio está inmerso en líquido amniótico y totalmente dependiente de la placenta para su nutrición y oxigenación, hasta su nacimiento, llorando y respirando, es un proceso que despierta una profunda admiración. Los neonatos sanos requieren grandes cuidados a fin de asegurar su desarrollo normal y buena salud.

Cuidados iniciales

Inmediatamente después del nacimiento del bebé, el médico o la enfermera extraen mucosidad y otras sustancias de su boca, nariz y garganta con una sonda de aspiración. Enseguida, el bebé respira por primera vez. A continuación se colocan dos pinzas en el cordón umbilical, una al lado de la otra, y se corta por la parte que se encuentra entre las pinzas. Después se seca al bebé y se le coloca cuidadosamente en una manta caliente y estéril o sobre el abdomen de la madre.

Corte del cordón umbilical

Corte del cordón umbilical

A continuación se pesa y mide al bebé. El médico lo examina en busca de anomalías evidentes, ya que la exploración física completa tiene lugar con posterioridad. El estado general del bebé se registra entre 1 y 5 minutos después del nacimiento mediante la prueba de Apgar, que tiene en cuenta el color del bebé (rosa o azul), la frecuencia cardíaca, la respiración, la sensibilidad y el tono muscular (débil o activo).

Es esencial mantener al bebé en un ambiente cálido. Tan pronto como sea posible, se le envuelve en una manta ligera y se le cubre la cabeza para reducir la pérdida de calor corporal. Se colocan algunas gotas de solución de nitrato de plata o de un antibiótico en los ojos, para evitar las infecciones procedentes de los organismos nocivos con los que pueda haber estado en contacto durante el parto.

Habitualmente, la madre, el padre y el bebé se recuperan juntos en la sala de partos. Una vez en la sala de cuidados, se coloca al bebé de lado, en una cuna pequeña, siempre procurando que se mantenga en calor. La posición de costado evita que el flujo o la mucosidad obstruyan las vías respiratorias y le impidan respirar. Debido a que todos los bebés nacen con escasa cantidad de vitamina K, se les administra una inyección de la misma para prevenir hemorragias (enfermedad hemorrágica del recién nacido). Habitualmente, también se aplica una solución antiséptica en el cordón umbilical, recién cortado, para evitar las infecciones.

Al cabo de 6 o más horas del nacimiento, se baña al bebé. La enfermera intenta no quitar el material sebáceo blanquecino (vernix caseosa) que cubre la mayor parte de la piel del recién nacido ya que esta sustancia le protege de las infecciones.

Exploración física

El médico habitualmente realiza una exploración física completa del bebé en las primeras 12 horas de vida. El examen empieza con una serie de mediciones, que incluyen el peso, la estatura y la circunferencia de la cabeza.

Por qué un recién nacido puede tener un tamaño mayor o menor de lo normal

Más grande de lo normal

  • La madre tiene diabetes.
  • La madre tiene sobrepeso.
  • El bebé tiene anomalías cardíacas.
  • El bebé presenta una tendencia hereditaria a nacer con peso alto (como los indios crowy los cheyenes de Montana, EEUU).

Más pequeños de lo normal

  • Las madres han abusado del alcohol o de medicamentos durante el embarazo.
  • Las madres fumaron cigarrillos durante el embarazo.
  • La nutrición de la madre fue insuficiente durante el embarazo.
  • La madre no recibió cuidado prenatal adecuado.
  • El bebé sufrió una infección antes de nacer.
  • El bebé tiene una anomalía cromosómica.

El peso medio al nacer es de 3 kilogramos y la talla media es de 50 centímetros. A continuación, el médico examina la piel del bebé, la cabeza y la cara, el corazón y los pulmones, el sistema nervioso, el abdomen y los genitales.

La piel es habitualmente rojiza, aunque los dedos de las manos y de los pies pueden tener un matiz azulado debido a la escasa circulación de sangre durante las primeras horas.

Un parto normal deja la cabeza del bebé levemente deformada durante algunos días. Los huesos que forman el cráneo se imbrican y esto permite que la cabeza se comprima para facilitar el parto. La inflamación y la contusión del cuero cabelludo son muy frecuentes. Cuando el bebé nace de nalgas (presentación de nalgas) habitualmente la cabeza no se deforma; sin embargo, en estos casos son las nalgas, los genitales o los pies los que pueden inflamarse y sufrir magulladuras. A veces puede sangrar uno de los huesos del cráneo y su membrana externa (periostio), lo cual produce una pequeña protuberancia en la cabeza (cefalematoma) que desaparece al cabo de pocas semanas.

La presión durante el parto vaginal puede causar magulladuras en la cara. Además, la compresión sufrida en el canal del parto puede hacer que inicialmente la cara parezca asimétrica. La asimetría facial se produce en ocasiones cuando uno de los nervios que llegan a los músculos de la cara se lesiona durante el parto, pero en unas pocas semanas volverá progresivamente a la normalidad.

A través de un fonendoscopio el médico ausculta el corazón y los pulmones para detectar posibles anomalías. El color de la piel del recién nacido y el estado general también pueden indicar si existe algún problema. También se controla la intensidad del pulso en la ingle.

El médico busca la existencia de anomalías en los nervios y para ello explora los reflejos del bebé. Los reflejos más importantes del recién nacido son la reacción de Moro y los reflejos de búsqueda y succión.

Seguidamente, el médico examina la conformación general del abdomen y también analiza el tamaño, la forma y la posición de los órganos internos como los riñones, el hígado y el bazo. Un aumento en el tamaño de los riñones puede indicar una obstrucción del flujo urinario.

También comprueba la flexibilidad y movilidad de los brazos, las piernas y las caderas. La dislocación (luxación) de la cadera es un problema bastante frecuente en los recién nacidos que puede tratarse colocando un doble o triple pañal al bebé para sostener la cadera en la posición correcta, lo cual hace que se solucione el problema. De ser necesario, un ortopedista puede colocarle una tablilla.

Por último, el médico examina los genitales. En el varón, los testículos deben estar situados en el escroto. Aunque es raro y al parecer no causa dolor al recién nacido, los testículos pueden torcerse (enfermedad denominada torsión testicular), lo cual requiere cirugía urgente. En una niña, los labios son prominentes; la exposición a las hormonas de la madre hace que se hinchen durante las primeras semanas.

Los primeros días

Inmediatamente después de un nacimiento normal, el personal de la sala de alumbramiento ayuda a la madre a sostener a su bebé. La lactancia puede comenzar en ese momento si ella lo desea. También se anima al padre a sostener al bebé y a compartir esos momentos. Algunos expertos creen que el contacto físico precoz con el bebé ayuda a establecer vínculos. Sin embargo, los padres pueden crear buenos vínculos con sus bebés incluso cuando no pasan las primeras horas juntos.

Durante los primeros días después del nacimiento, los padres aprenden a alimentar, a bañar y a vestir al bebé y se familiarizan con sus actividades y sonidos. Aunque anteriormente la madre y el bebé solían permanecer una semana o más en el hospital, hoy en día ese período se ha reducido a un día o dos.

La pinza plástica del cordón umbilical se retira al cabo de 24 horas. El muñón que se deja debe humedecerse a diario con una solución de alcohol. Este proceso acelera el secado y reduce las posibilidades de infección.

Reflejos del recién nacido

Reflejo Descripción
Moro Cuando el recién nacido se sobresalta, los brazos y las piernas giran hacia afuera y hacia adelante en un movimiento lento con los dedos extendidos.
Búsqueda Cuando se toca un extremo de la boca de un recién nacido, éste gira la cabeza hacia ese lado. Este reflejo permite que el recién nacido encuentre el pezón.
Succión Cuando se coloca un objeto en la boca del recién nacido, de inmediato comienza a succionar.

La circuncisión, si los padres la desean, se realiza habitualmente en los primeros días de vida. Sin embargo, el procedimiento debe posponerse si el pene presenta alguna anomalía, ya que el prepucio puede ser necesario para una posterior cirugía plástica reparadora. La decisión de someter a un recién nacido a la circuncisión depende habitualmente de las creencias religiosas o las preferencias personales de los padres. La principal razón médica para realizarla es la existencia de un prepucio muy tenso que obstruye el flujo de la orina. Otras razones médicas, como la reducción del riesgo de cáncer de pene, son más controvertidas. La circuncisión puede ser peligrosa si existen trastornos hemorrágicos en la familia y debe retrasarse si durante el embarazo la madre tomó medicamentos que incrementan el riesgo de hemorragias, como anticoagulantes o aspirina; el médico espera hasta que hayan sido eliminados de la circulación del bebé y también le administra vitamina K para neutralizarlos.

La mayoría de los recién nacidos presenta una leve erupción cutánea durante la primera semana. Habitualmente, ésta aparece en las áreas del cuerpo que están expuestas al roce de ropa (brazos, piernas y espalda) y, rara vez, en la cara. Tiende a desaparecer por sí sola sin tratamiento alguno.

La aplicación de lociones o talcos, el uso de jabones perfumados y la colocación de braguitas de plástico sobre los pañales tienden a empeorarla, especialmente cuando hace calor. Al cabo de unos días, la piel se seca y se descama, especialmente en los pliegues de las muñecas y los tobillos.

El recién nacido puede tener varias prominencias duras bajo la piel (necrosis de la grasa subcutánea) en los lugares donde la presión de los huesos ha destruido cierta cantidad de tejido graso. Cuando se han utilizado fórceps durante el parto, estas formaciones aparecen sobre todo en la cabeza, mejillas y cuello. Pueden reventar y expulsar un líquido claro de color amarillo, pero habitualmente se curan con rapidez.

Los recién nacidos normales pueden padecer ictericia leve después del primer día. La ictericia que aparece antes de las primeras 24 horas de vida es particularmente preocupante.

La primera orina producida por un recién nacido es concentrada y a menudo contiene productos químicos llamados uratos, que pueden teñir el pañal de color rosado. Si un recién nacido no orina durante las primeras 24 horas de vida, se debe averiguar la razón. Este retraso es más frecuente en los varones y puede deberse a un prepucio demasiado tenso o a una inflamación temporal del pene tras la circuncisión.

La primera deposición consiste en una sustancia pegajosa de color negro verdoso (meconio). Todos los bebés deben eliminar meconio en las 24 horas posteriores a su nacimiento. La imposibilidad de evacuar se debe habitualmente a un tapón de meconio endurecido en el intestino del bebé que, por lo general, puede ser extraído mediante una o más enemas suaves. Si se trata de un defecto congénito, la obstrucción puede ser más grave.

Un recién nacido pierde habitualmente durante los primeros días de vida entre el 5 y el 10 por ciento de su peso al nacer, pero lo recupera rápidamente a medida que empieza a comer.

Alimentación

Un recién nacido normal tiene reflejos de búsqueda y de succión activos y puede comenzar a comer inmediatamente después del nacimiento. Si, en la sala de parto, el bebé no ha sido colocado en el pecho de la madre, la alimentación comenzará habitualmente dentro de las 4 horas posteriores al nacimiento.

Expulsar y regurgitar mucosidad es muy normal el primer día. Si el bebé regurgita mucosidad durante más tiempo, se puede eliminar cualquier resto de moco del estómago introduciendo delicadamente una sonda desde la nariz hasta el estómago.

Un recién nacido alimentado con biberón puede vomitar debido a una alergia a la leche. En ese caso, ésta puede ser reemplazada por una fórmula hipoalérgica. Si esto no da resultado, el médico averiguará la razón de los vómitos. El recién nacido que es amamantado y que continúa vomitando puede que tenga una obstrucción que impida vaciar el estómago. Los bebés no son alérgicos a la leche materna.

Los recién nacidos mojan al menos 6 u 8 pañales al día. Además, hacen deposiciones todos los días durante las primeras semanas, lloran enérgicamente, tienen la piel en buen estado y muestran un reflejo de succión marcado. Todos estos factores indican que el bebé obtiene suficiente cantidad de leche materna o de leche de fórmula. El incremento del peso confirma esta hipótesis. Dormir durante largos períodos entre las tomas de alimento indica habitualmente que el bebé recibe una alimentación suficiente, aunque en algunos casos puede dormir por períodos prolongados si no recibió una cantidad adecuada de leche. Por consiguiente, un bebé que se alimenta con leche materna debe ser controlado de forma precoz y continua para comprobar que la alimentación es adecuada.

Alimentación con biberón

Se suele dar agua destilada estéril como primer alimento al bebé alimentado con biberón para tener la certeza de que puede succionar y tragar y que funciona bien su reflejo de abrir la boca. El agua no causará daño al bebé con problemas de alimentación. Si no expulsa el agua, se le puede dar una fórmula en la siguiente toma. Habitualmente, en los hospitales los bebés son alimentados cada 4 horas.

Alimentación del bebé con biberón

Alimentación con biberón

Existen fórmulas preparadas que contienen proporciones adecuadas de calorías y vitaminas y se comercializan en biberones estériles. La madre no debe insistir para que el bebé termine totalmente el biberón, sino que le debe permitir tomar la cantidad que desee. La alimentación debe aumentarse gradualmente durante la primera semana de vida, desde 30 o 60 mililitros hasta 90 o 120 mililitros aproximadamente 6 veces al día.

Las fórmulas infantiles comerciales son preferibles a la leche de vaca, que no es apropiada para el primer año de vida ya que, si bien es un alimento equilibrado para un lactante, carece de hierro, que es importante para el desarrollo de los glóbulos rojos. Los niños alimentados con fórmula o leche materna deben recibir diariamente gotas multivitamínicas que contengan vitaminas A, C y D durante el primer año de vida y durante el segundo invierno en climas fríos, donde la exposición al sol y su activación de vitamina D es limitada. Puede agregarse flúor a la fórmula cuando no se cuenta con agua fluorizada.

Al bebé alimentado con biberón debe ofrecérsele agua entre las tomas, sobre todo cuando hace calor o el ambiente está seco. Un bebé cuya alimentación no sea adecuada puede, a veces, requerir alimentación intravenosa adicional. A continuación, el médico tratará de detectar las causas del problema.

Alimentación con leche materna

La leche materna es el alimento ideal para el bebé. Además de proporcionar los nutrientes necesarios de la forma más fácil de digerir y de absorber, contiene anticuerpos y glóbulos blancos que protegen al bebé de las infecciones. También cambia favorablemente el pH de la defecación, así como la flora intestinal del bebé, y de esta manera lo protege de la diarrea bacteriana. Debido a las cualidades protectoras de la leche materna, los bebés amamantados suelen padecer menos enfermedades infecciosas que los alimentados con biberón. La lactancia también ofrece ventajas a las madres, por ejemplo, les permite sentirse cerca de su bebé, mientras que la alimentación con biberón no lo permite. En muchos países, más de la mitad de las madres amamantan a sus bebés, proporción que aumenta constantemente.

Alimentación del bebé con leche materna

Alimentación con leche materna

Antes de que la leche se produzca, un delicado líquido amarillo, llamado calostro, fluye del pezón. El calostro es rico en calorías, proteínas y anticuerpos. Los anticuerpos que contiene son particularmente valiosos ya que son absorbidos por el cuerpo directamente desde el estómago. De esta manera, el bebé está protegido de las enfermedades contra las cuales su madre ha desarrollado anticuerpos.

Los pezones de la madre no requieren preparación especial alguna antes de empezar a amamantar. La extracción manual de líquido de la mama antes del parto puede producir una infección mamaria (mastitis) o incluso un parto precoz. La areola y el pezón se preparan de forma natural para el proceso de amamantar secretando un lubricante que protege la superficie. Este lubricante natural no debe ser eliminado. La madre que decide amamantar a su bebé puede desear hablar con otras mujeres cuya lactancia haya sido un éxito. Observar a otras mujeres amamantando y hacer preguntas también puede resultar instructivo y estimulante.

La madre debe adoptar una postura cómoda, relajada, quizás casi recostada, y girar de un lado hacia el otro para dar cada pecho. El bebé está de cara a la madre. Ésta sostiene la mama con los dedos pulgar e índice por la parte superior y con los otros dedos por debajo, mientras acerca su pezón al labio inferior del bebé. Esto estimula al bebé a abrir la boca (reflejo de búsqueda) y a agarrarse al pecho. Al tiempo que la madre acerca el pezón y la areola a la boca del bebé, se asegura también de que el pezón quede centrado, lo que contribuye a evitar la formación de llagas en el mismo. Antes de retirar al bebé del pezón, la madre interrumpe la succión insertando el dedo en la boca del bebé y apretando suavemente su barbilla hacia abajo.

Inicialmente, el bebé se alimenta durante varios minutos de cada mama. El reflejo resultante en la madre (reflejo de descenso) activa la producción de leche. Al principio debe evitarse la succión excesiva. Una mala postura causa llagas en los pezones y es más fácil evitarlas que curarlas. Por otra parte, la producción de leche requiere un tiempo suficiente de succión. El tiempo de amamantamiento se incrementa gradualmente hasta que la producción de leche se haya establecido satisfactoriamente: aproximadamente 10 minutos en la primera mama y el tiempo necesario como para satisfacer al bebé en la segunda suelen ser suficientes. Con el primer bebé, la producción de leche suele establecerse completamente al cabo de 72 o 96 horas; con los siguientes se requiere menos tiempo. Si la madre está particularmente cansada durante la primera noche, la alimentación de las 2 de la mañana puede ser reemplazada por agua. Sin embargo, no deben pasar más de 6 horas entre las tomas durante los primeros días. Las tomas deben, más bien, ser fijadas según el hambre del bebé y no según el reloj. De la misma manera, la duración de cada sesión de lactancia debe ajustarse a las necesidades del bebé.

La madre debe llevar el bebé al médico, sobre todo cuando es el primero, entre los 7 y 10 días posteriores al parto, para que éste pueda controlar el progreso de la lactancia y aclarar cualquier duda.

Las mamas tienden a inflamarse incómodamente (congestionarse) durante los primeros días de lactancia, pero dicha congestión puede minimizarse mediante amamantamientos frecuentes. El uso de un sujetador para lactancia las 24 horas del día puede ayudar a aliviar el dolor y la extracción del exceso de leche con la mano durante una ducha tibia también disminuye la presión. Puede que la madre tenga que extraer la leche manualmente justo antes de amamantar al bebé para que su boca alcance el borde de la areola inflamada. Sin embargo, si ello se hace demasiadas veces tiende a producirse una congestión continua, por lo que sólo debería ponerse en práctica para aliviar el malestar.

El primer año de vida del bebé: desarrollo físico
El peso del bebé y su talla se controlan en cada visita al médico, para asegurarse de que el crecimiento se incrementa en proporción equilibrada. Los percentiles constituyen un parámetro de comparación de bebés de la misma edad. Un bebé en el percentil 10 de peso significa que el 10 por ciento de los bebés pesan menos y el 90 por ciento pesan más. Un bebé al percentil 90, significa que el 90 por ciento de los bebés pesan menos y el 10 por ciento pesan más. Un bebé en el percentil 50 quiere decir que la mitad de los bebés pesa menos y la mitad más. Más importante que el percentil en un momento determinado es la constatación de un cambio significativo en el percentil del bebé entre las consultas sucesivas al médico.

Desarrollo físico el primer año de vida de un niño Desarrollo físico el primer año de vida de una niña

La mala posición del bebé puede inflamar los pezones de la madre. Ocasionalmente el bebé retrae el labio inferior y succiona, irritando el pezón. En este caso la madre puede llevar el labio del bebé hacia fuera valiéndose del dedo pulgar. Después de cada lactancia, se debería dejar que la leche se secara por sí sola en los pezones en lugar de limpiarlos o lavarlos. En todo caso, se pueden secar los pezones con un secador de pelo a baja potencia. En climas muy secos se puede aplicar lanolina hipoalergénica o ungüentos sobre los pezones. Deben evitarse los sujetadores con estructuras plásticas.

Mientras amamanta, la madre necesita un mayor aporte nutritivo, sobre todo de calcio. Los productos lácteos son una fuente excelente de calcio, pero pueden sustituirse por nueces y verduras si la mujer no los tolera. Como alternativa, se pueden tomar complementos de calcio por vía oral. Los complementos vitamínicos no son necesarios si la dieta está bien equilibrada, particularmente si incluye suficiente vitamina C, B6 y B12. Sin embargo, algunas dietas, incluso las de países desarrollados, son pobres en vitamina B6 y las dietas vegetarianas no suelen contar con suficiente vitamina B12.

El momento para interrumpir la lactancia (destete del bebé) depende de las necesidades y los deseos de la madre y del bebé. La lactancia durante al menos 6 meses se considera ideal. El destete gradual durante semanas o meses es más fácil que el destete repentino, tanto para el bebé como para la madre.

El destete habitualmente implica la incorporación de alimentos sólidos, en lugar de 8 a 10 tomas de leche materna diarias, los bebés reciben estos alimentos hasta tres veces al día mientras se va reduciendo gradualmente la cantidad de amamantamientos. Cuando el bebé tiene aproximadamente 7 meses, debería reemplazarse una toma de leche materna al día por un biberón o una taza de zumo de fruta, leche materna extraída manualmente o leche preparada. Aprender a beber de una taza es un importante logro en el proceso del desarrollo y esta transición puede no completarse hasta los 10 meses de edad. Algunos bebés siguen acostumbrados a una o dos sesiones de pecho por día hasta los 18 o 24 meses de vida. Cuando la madre le da de mamar durante más tiempo, el niño también debe recibir a la par comidas sólidas y beber con taza.

Momento de comenzar con los alimentos sólidos

El momento de comenzar con los alimentos sólidos depende de las necesidades del bebé y de su predisposición. Por lo general, los bebés no requieren este tipo de alimentos antes de los 6 meses, aunque suelen ser capaces de tragárselos a partir de los 3 o 4 meses. Pueden tragar sólidos incluso antes de este tiempo si se les colocan los alimentos en la parte posterior de la lengua, pero habitualmente los rechazan. Algunos padres instan a sus bebés a comer grandes cantidades de comida sólida para favorecer el sueño durante toda la noche. Este sistema puede no funcionar y además, si se fuerza prematuramente a un bebé a comer, puede causar problemas de alimentación a posteriori. Muchos bebés ingieren sólidos después de ser amamantados o de tomar el biberón, puesto que ambos satisfacen su necesidad de chupar y rápidamente calman su apetito.

Habitualmente se utilizan primero cereales, seguidos de frutas y verduras de una sola clase. La alergia o la sensibilidad a un alimento es más fácil de determinar si el bebé recibe el mismo cereal, fruta o verdura durante varios días. La comida debe ofrecerse en una cuchara para que el bebé aprenda la nueva técnica de alimentación.

Muchos alimentos comercializados para bebés, sobre todo los postres y las sopas, tienen demasiado almidón, que no contiene vitamina ni minerales, incluyen muchas calorías y los bebés no los digieren bien. Otros contienen mucho sodio, más de 200 miligramos por frasco. Los que poseen un escaso valor nutritivo pueden ser identificados leyendo las etiquetas. Los alimentos caseros son menos caros que los alimentos comerciales y proporcionan una nutrición adecuada.

Las carnes deben incorporarse con posterioridad, después de aproximadamente 7 meses, y son preferibles a las comidas ricas en hidratos de carbono, ya que los bebés necesitan muchas proteínas. Sin embargo, como muchos bebés rechazan la carne, ésta debe incorporarse cuidadosamente y con atención.

Muchos niños son alérgicos al trigo, a los huevos y al chocolate, por lo tanto estos alimentos deben evitarse hasta que cumplan un año ya que su ingestión puede, más tarde, convertirles en alérgicos. La miel debe evitarse durante el primer año porque puede contener esporas de Clostridium botulinum, las cuales son inofensivas para los niños mayores y los adultos, pero en cambio pueden causar botulismo en los bebés.

Desarrollo físico

El desarrollo físico de un bebé depende de factores hereditarios, nutricionales y del entorno; y puede también estar influido por la presencia de anomalías físicas y psicológicas. El crecimiento óptimo requiere una nutrición y una salud excelentes.

El primer año del bebé: etapas del desarrollo

Edad Etapa
1 mes
  • Lleva las manos hacia los ojos y la boca.
  • Mueve la cabeza de lado a lado cuando está boca abajo.
  • Sigue un objeto que se mueve en arco aproximadamente a 15 cm de su cara hasta la línea media (enfrente).
  • Responde a un ruido de alguna manera, como por ejemplo sobresaltándose, llorando o quedándose quieto y callado.
  • Puede girarse hacia sonidos y voces familiares.
  • Se fija en una cara.
3 meses
  • Levanta la cabeza a 45 grados(incluso a 90 grados) cuando está boca abajo.
  • Abre y cierra las manos.
  • Empuja los pies hacia abajo cuando es colocado sobre una superficie plana.
  • Se balancea frente a los juguetes que se mueven y los toca.
  • Sigue un objeto que se mueve en un arco sobre su cara de un lado a otro.
  • Observa caras intensamente
  • Sonríe al oír la voz de su madre.
  • Comienza a emitir sonidos parecidos al habla.
5 meses
  • Sostiene la cabeza sin balancease cuando está en posición erguida.
  • Se da la vuelta, normalmente estando acostado sobre el estómago, hasta ponerse boca arriba.
  • Se estira para coger objetos.
  • Reconoce personas a distancia.
  • Escucha atentamente las voces humanas.
  • Sonríe espontáneamente.
  • Grita de placer.
7 meses
  • Se sienta sin apoyo.
  • Aguanta algún peso en las piernas cuando se lo sostiene en pie.
  • Pasa objetos de una mano a la otra.
  • Busca los objetos caídos.
  • Responde a su nombre.
  • Responde cuando se le dice “no”.
  • Balbucea, combinando vocales y consonantes.
  • Se mueve con excitación antes de comenzar a jugar.
  • Juega a esconderse y aparecer de improviso.
9 meses
  • Se esfuerza por coger un juguete que está fuera de su alcance.
  • Se opone a que se le quiten los juguetes.
  • Gatea y se arrastra sobre manos y rodillas.
  • Se impulsa hacia arriba para ponerse de pie.
  • Se mantiene en pie sosteniéndose en alguien o en algo.
  • Dice “mamá” o “papá” indiscriminadamente.
12 meses
  • Se sienta solo aunque esté recostado boca abajo.
  • Camina cogiéndose a los muebles: puede dar uno o dos pasos sin apoyo.
  • Se mantiene de pie durante algunos momentos.
  • Dice “papá” y ”mamá” a la persona apropiada.
  • Bebe de la taza.
  • Aplaude y dice adiós con la mano.

La altura del bebé aumenta aproximadamente un 30 por ciento hasta los 5 meses y más del 50 por ciento hacia el año. El peso que ha tenido al nacer se duplica a los 5 meses y se triplica al año.

Los órganos crecen en proporciones diferentes. Por ejemplo, el sistema reproductor tiene un breve acelerón de crecimiento justo después del nacimiento, pero luego sufre cambios muy sutiles hasta justo antes de la pubertad. Por otra parte, el cerebro crece casi exclusivamente durante los primeros años de vida. En el momento del nacimiento, el cerebro tiene la cuarta parte del tamaño que tendrá cuando sea adulto. Al año, el cerebro alcanza las tres cuartas partes del tamaño del adulto. Hacia el final del primer año, los riñones funcionan como en el adulto.

Los dientes frontales inferiores aparecen entre el quinto y el noveno mes. Los dientes frontales superiores comienzan a aparecer entre los 8 y los 12 meses.

Desarrollo intelectual y de la conducta

El desarrollo de la conducta y del intelecto varía considerablemente de un niño a otro. Algunos bebés se desarrollan más rápidamente que otros, aunque dentro de una familia puede haber unas características típicas, como caminar o hablar más tarde de lo habitual. Factores ambientales, como una falta de estímulo suficiente, o físicos, como la sordera, pueden retrasar el desarrollo normal. Aunque el desarrollo de un niño suele ser continuo, pueden existir pausas temporales en una función particular, como en la capacidad de hablar.

Al principio, el recién nacido duerme casi todo el tiempo. El bebé puede comer, toser cuando sus vías respiratorias se obstruyen y responder con llanto a cualquier malestar o intrusión. A las 6 semanas, el bebé mira objetos que se encuentran directamente delante de él y comienza a sonreír cuando le hablan. La cabeza sigue tambaleándose cuando se le mantiene sentado.

A los tres meses, el bebé sonríe al oír la voz de su madre, emite sonidos que parecen el comienzo del habla y sigue con la vista cualquier objeto que se mueva. Mantiene el equilibrio de la cabeza cuando se le sostiene sentado y comienza a coger los objetos que se le colocan en las manos. A los 6 meses, se sienta con apoyo y gira sobre sí mismo. La mayoría de los bebés puede ponerse de pie si cuenta con un apoyo y son capaces de pasar un objeto de una mano a otra. El bebé balbucea a los juguetes.

A los 9 meses, se sienta bien y gatea, se pone de pie solo y dice “mamá” y “papá” indistintamente. A los 12 meses, el bebé suele ser capaz de andar agarrándose a la mano de alguien y puede decir varias palabras.

Controles durante el primer año

Los controles tienen la finalidad de detectar los trastornos con suficiente anticipación. El diagnóstico precoz y el tratamiento a tiempo pueden reducir o prevenir trastornos que pueden interferir el sano desarrollo del bebé.

Antes de que el recién nacido deje el hospital, se le toman muestras de sangre para realizar distintas pruebas de laboratorio. Por ejemplo, un análisis mide los niveles de hormona tiroidea en la sangre, lo cual es importante porque los niveles bajos pueden ocasionar cretinismo, trastorno tiroideo crónico caracterizado por un retraso en el desarrollo físico y mental. Un recién nacido con niveles bajos de hormona tiroidea debe ser sometido a una terapia sustitutiva de dicha hormona por vía oral, entre los primeros 7 o 10 días de vida. Otra enfermedad, llamada fenilcetonuria, también puede causar retraso mental si no recibe tratamiento.

Pueden realizarse otros controles. Por ejemplo, los destinados a detectar enfermedades como la homocistinuria, la enfermedad urinaria “del jarabe de arce”, la galactosemia y la drepanocitosis. A veces, la elección de los análisis se basa, en parte, en las características étnicas y genéticas de los padres. En algunos países, el costo y las limitaciones técnicas restringen los exámenes sistemáticos.

Esquema de inmunizacion para bebés y niños
La inmunización desempeña un papel importante en el mantenimiento de la salud de los bebés y los niños. Se ilustran las edades recomendadas sistemáticamente para la inmunización del bebé o del niño con vacunas específicas. La edad recomendada para la inmunización puede variar según las circunstancias. Por ejemplo, si la madre es portadora del antígeno de superficie de la hepatitis B en la sangre, el médico probablemente recomiende inmunización del bebé con la vacuna de la hepatitis B dentro de las 12 horas siguientes al nacimiento. Sin embargo, otros bebés pueden recibir la primera dosis de la vacuna contra la hepatitis B a la edad de 1 o 2 meses. Existe un rango de edades aceptable para muchas vacunas y el médico del niño es el que proporciona las recomendaciones específicas. A menudo se usa una combinación de vacunas, ya que ello disminuye el número de pinchazos que el niño recibirá.

Esquema de inmunizacion para bebés y niños

Durante el primer año de vida se miden, en cada revisión médica, la longitud, el peso y la circunferencia de la cabeza. Así mismo, el médico escucha el corazón del bebé a través de un fonendoscopio; los sonidos anormales pueden indicar una afección cardíaca. También en cada visita se examina el abdomen del bebé, porque ciertos cánceres raros, como el tumor de Wilms y el neuroblastoma, sólo pueden detectarse a medida que el bebé crece. Se exploran los oídos y la vista. Los bebés nacidos prematuramente (gestación de menos de 37 semanas) se someten a una revisión regular para detectar una retinopatía por la prematuridad, una enfermedad de los ojos.

Vacunaciones

Los niños deben ser inmunizados para protegerlos de las enfermedades infecciosas. Las vacunas son muy seguras y eficaces, aunque excepcionalmente algunos niños presentan una leve reacción frente a ellas. La mayoría de las vacunas se inyectan, aunque algunas (como la de la poliomielitis) se administran por vía oral.

La primera vacuna que se administra a un bebé es la vacuna contra la hepatitis B, cuya primera dosis se aplica durante la primera semana de vida, a veces cuando el bebé todavía está en el hospital. Otras inmunizaciones sistemáticas comienzan al cabo de la sexta o la octava semana, o poco después, si el bebé está enfermo. Sin embargo, no es necesario retrasar la vacunación si tiene un poco de fiebre a causa de una infección leve, como un resfriado común.

Muchas vacunas requieren más de una dosis para proporcionar una inmunidad completa. La mayoría de los médicos siguen la planificación de inmunización recomendada por los organismos sanitarios correspondientes.

Sin embargo, las edades recomendadas para las vacunaciones no deben ser seguidas de manera rígida. Por ejemplo, 2 meses pueden significar de 6 a 10 semanas. Aunque los padres deben tratar de vacunar a los niños según dicha planificación, algunos retrasos no interfieren en la inmunidad que se alcanza al final ni suponen reiniciar la serie de inyecciones desde el principio. Algunas vacunas se recomiendan en circunstancias especiales; la vacuna contra la hepatitis A, por ejemplo, se recomienda a los universitarios o a las personas que viajan al extranjero.

En una única visita médica puede administrarse más de una vacuna, aunque a menudo se combinan varias de ellas en una sola inyección; éste es el caso, por ejemplo, de las vacunas contra la tos ferina, la difteria, el tétanos y Hemophilus influenzae tipo B. La combinación de vacunas reduce el número de inyecciones necesarias sin comprometer la seguridad o efectividad de las mismas.

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