Mordeduras y picaduras venenosas

Ciertos animales pueden inyectar veneno a través de determinadas partes de la boca o con un aguijón. Estos animales, por lo general, no pican ni clavan su aguijón a menos que sean provocados o molestados.

Mordeduras de serpientes venenosas

Existen muchas especies de serpientes. La mayor parte de las muertes se producen en niños, ancianos, personas que no reciben tratamiento o son tratadas de forma inapropiada. A título de ejemplo, en Estados Unidos se producen cada año más de 45 000 mordeduras de serpiente, pero sólo 8000 de ellas son venenosas, y el número de víctimas mortales es inferior a quince. La mayor parte de las muertes se produce en niños, ancianos, personas que no reciben tratamiento o son tratadas de forma inapropiada, y personas que pertenecen a sectas religiosas cuyos miembros están en contacto con serpientes venenosas. En ese mismo país, las serpientes de cascabel son responsables de un 70 por ciento de las mordeduras de serpientes venenosas y de casi todas las muertes.

Mordeduras de serpienteLa gran mayoría de las mordeduras de serpiente se localizan en las extremidades

Mordeduras de serpiente

La copperhead y, en menor medida, la mocasín, son responsables de la mayor parte del resto de mordeduras de serpientes venenosas. Las serpientes de coral causan menos del uno por ciento del total de las mordeduras.

Las serpientes importadas que se encuentran en los jardines zoológicos, en granjas y en colecciones de profesionales o aficionados son responsables de alrededor de 15 mordeduras al año.

La mordedura de una serpiente venenosa no siempre provoca síntomas de intoxicación. Alrededor del 25 por ciento de todas las serpientes de la familia de los crótalos, y del 50 por ciento de las mordeduras de cobras y de serpientes de coral, no inyecta veneno. El veneno de las serpientes es una compleja mezcla que contiene proteínas que desencadenan reacciones perjudiciales. Puede afectar a casi todos los órganos del cuerpo de una forma directa, o indirecta.

El veneno de las serpientes de cascabel y otras víboras lesiona el tejido que rodea la mordedura, produce cambios en las células sanguíneas, evita que la sangre coagule y lesiona los vasos sanguíneos, ocasionando pérdidas a través de los mismos. Estos cambios pueden provocar hemorragias internas e insuficiencia cardíaca, respiratoria y renal. El veneno de las serpientes de coral afecta al sistema nervioso, pero causa poco daño al tejido que rodea la mordedura.

Síntomas y diagnóstico

Los síntomas de la mordedura de las serpientes venenosas varían en gran medida, dependiendo del tamaño y de la especie de la serpiente, de la cantidad y de la toxicidad del veneno inyectado, de la localización de la mordedura, de la edad y del tamaño de la víctima, y de la presencia de otros problemas de salud en la persona que sufre la picadura. La mayoría de las mordeduras se produce en la mano o en el pie. En general, las ocasionadas por las serpientes de cascabel, las mocasines de agua y las cobras causan dolor inmediatamente después de que ha sido inyectado el veneno; pasados 10 minutos, se produce la inflamación. Estos síntomas rara vez se retrasan más de 20 o 30 minutos. El dolor puede variar de leve a intenso. Es posible diagnosticar una mordedura de serpiente basándose en las marcas de los colmillos, el enrojecimiento, el dolor, la inflamación y el hormigueo y falta de sensibilidad de los dedos de la mano o del pie, o alrededor de la boca, entre otros síntomas. Después de la mordedura de ciertas especies de serpientes de cascabel, las víctimas suelen notar un sabor metálico o de goma en la boca.

Si no reciben tratamiento, la hinchazón puede avanzar y afectar a la totalidad de la pierna o el brazo en pocas horas. Los ganglios linfáticos del área afectada también pueden inflamarse y causar dolor. Otros síntomas suelen ser: fiebre, escalofríos, debilitamiento, arritmia cardíaca, desvanecimiento, sudación, náuseas y vómitos. Pueden producirse dificultades respiratorias, en particular después de una mordedura de víbora de cascabel Mojave. La víctima puede tener dolor de cabeza, visión borrosa, párpados caídos y sequedad de boca.

El envenenamiento moderado y grave causado por la mordedura de serpientes suele provocar hematomas (moraduras) en la piel, que pueden aparecer entre 3 y 6 horas después de la mordedura. La piel que rodea la mordedura se vuelve tensa y cambia de color; se pueden formar ampollas en un plazo de 8 horas y casi siempre están llenas de sangre. La falta de tratamiento puede producir una destrucción del tejido circundante, con formación de coágulos de sangre en los vasos sanguíneos.

El veneno de varias serpientes de la familia de los crótalos, en particular las serpientes de cascabel, impide que la sangre coagule; las encías pueden sangrar y puede aparecer sangre en el vómito, las heces y la orina.

Los resultados de los análisis de sangre que determinan la capacidad de coagulación pueden ser anormales y el número de plaquetas (los componentes de la sangre responsables de la coagulación) puede verse notablemente reducido.

Las mordeduras de serpientes de coral causan poco dolor e inflamación, o nada en absoluto. Los principales síntomas son los cambios en el sistema nervioso. La zona que rodea la mordedura experimenta hormigueo y los músculos cercanos se debilitan. A continuación, la persona puede presentar falta de coordinación muscular y debilitamiento general. Otros síntomas incluyen alteraciones visuales y una mayor producción de saliva, con dificultades para hablar y tragar. Finalmente pueden desarrollarse problemas respiratorios graves.

Tratamiento

La mordedura de serpientes venenosas es una urgencia médica que requiere atención inmediata. Antes de comenzar el tratamiento, el personal médico de urgencias debe intentar determinar si ha sido en realidad una serpiente venenosa y, en este caso, si ha inyectado su veneno. Si no lo hubiese hecho, el tratamiento es el mismo que para una herida punzante (limpieza profunda y una dosis de refuerzo de vacuna antitetánica).

La víctima debería mantenerse lo más calmada y quieta posible, abrigada, y debería ser trasladada de inmediato al centro médico más próximo.

La extremidad mordida debe ser inmovilizada sin apretarla demasiado y mantenida a una altura inferior al corazón. Se deben quitar los anillos, el reloj y todas las prendas ajustadas que lleve y no habría que administrar estimulantes. Sobre la mordedura es aconsejable la aplicación de un extractor de Sawyer (un dispositivo que succiona el veneno del lugar de la mordedura, diseñado para primeros auxilios) en los primeros 5 minutos, y es necesario mantenerlo colocado entre 30 y 40 minutos más mientras se produce el traslado al hospital para continuar el tratamiento.

El antídoto (suero antiofídico), que neutraliza los efectos tóxicos, es una parte importante del tratamiento en la mayoría de las mordeduras. El antídoto se aplica por vía intravenosa. También se administra una dosis de refuerzo de la vacuna antitetánica y, en ciertos casos, antibióticos.

El tratamiento general para las mordeduras de serpientes coral es el mismo que para las de la familia de los crótalos. Si se producen problemas respiratorios, es necesario que la respiración sea asistida. Es posible que se necesite utilizar un antídoto; existe uno específico para las mordeduras de serpientes de coral.

En todos los casos de envenenamiento por mordedura de ofidios, particularmente cuando las víctimas son niños o ancianos, habría que ponerse en contacto con un centro de información adecuado. El zoo local o un centro especializado deberían ser los primeros sitios de consulta acerca del tratamiento de una mordedura de una víbora venenosa de especie importada. El personal de estos centros sabe dónde obtener el antídoto y cuentan con un listado de médicos especialistas.

Mordeduras de lagartos venenosos

Los únicos dos lagartos venenosos que se conocen son el lagarto de México y el monstruo de Gila. Ambos se encuentran en Arizona (Estados Unidos), Sonora (México), y otras zonas adyacentes a éstas. El veneno de estos lagartos es bastante similar en contenido y efecto al de las serpientes venenosas.

Los síntomas más comunes comprenden dolor, hinchazón y alteraciones de la coloración de la zona que rodea la mordedura, así como inflamación de los ganglios linfáticos. La víctima puede debilitarse y sudar profusamente, tener sed, dolor de cabeza (cefalea) y zumbido de oídos (tinnitus). En los casos graves es posible que se produzca un descenso de la presión arterial.

El tratamiento es similar al de las mordeduras de serpientes venenosas. No existe un antídoto específico.

Picaduras de arañas

Casi todas las arañas son venenosas. Afortunadamente, los colmillos de la mayoría de las especies son demasiado cortos o frágiles como para atravesar la piel humana. Algunas especies no nativas de un país pueden llegar a otro en las frutas, verduras u otros materiales. A pesar de que algunas tarántulas son consideradas peligrosas, sus mordeduras no producen lesiones graves a las personas. Las picaduras de arañas causan muy pocas muertes al año y casi siempre son niños.

Sólo unos pocos venenos de araña han sido estudiados con detalle y se ha podido ver que son complejos y contienen enzimas y otras proteínas que producen diversas reacciones en el organismo.

Síntomas

La picadura de una araña viuda negra suele causar dolor agudo, parecido a un pinchazo, seguido de un dolor sordo que, a veces, produce entumecimiento en la zona que rodea la picadura. También se producen calambres y rigidez muscular en el abdomen o en los hombros, la espalda y el pecho. Otros síntomas pueden incluir inquietud, ansiedad, sudación, dolor de cabeza, mareo, caída e inflamación de los párpados. Tambien pueden aparecer erupción cutánea y picores, problemas respiratorios graves, náuseas, vómitos, mayor producción de saliva y debilidad. La piel que rodea la picadura puede notarse caliente.

La picadura de una araña solitaria marrón puede causar poco o ningún dolor inmediato, pero al cabo de una hora provoca dolor en el área que rodea la picadura. El dolor puede ser intenso y afectar a la totalidad de la herida. La zona que rodea la picadura se enrojece, aparecen hematomas (moraduras) y además, puede producir picor. El resto del cuerpo también puede picar. Luego se forma una ampolla, que, en ciertas ocasiones, puede rodearse tanto de hematomas irregulares como de un área roja en forma de diana. Primero, la zona se asemeja a un ojo de buey. A continuación, la ampolla aumenta de tamaño, se llena de sangre y, posteriormente, se rompe, formando una llaga abierta (úlcera) que puede dejar una gran cicatriz. La víctima puede tener náuseas, vómitos, dolor, fatiga, escalofríos, sudación, alteraciones de la sangre, e insuficiencia renal, pero la picadura rara vez resulta mortal.

Tratamiento

La única medida de primeros auxilios eficaz para una picadura de viuda negra es colocar un cubito de hielo sobre la picadura para reducir el dolor. Las personas menores de 16 años y las mayores de 60 o que tienen presión alta y alguna afección cardíaca suelen ser hospitalizadas para recibir tratamiento. En los casos de envenenamiento grave se aplica un antídoto para neutralizar los efectos de la toxina. Es posible que sean necesarias otras medidas para tratar las dificultades respiratorias y la presión arterial extremadamente alta. Los dolores y espasmos musculares pueden aliviarse con relajantes musculares. En los casos leves, es posible calmar el dolor con baños calientes y, en los casos graves, mediante analgésicos opiáceos.

Para las picaduras de la araña reclusa marrón, se coloca hielo sobre la picadura para reducir el dolor. Para reducir la inflamación se suelen administrar corticosteroides. Aún no existe un antídoto comercializado.

Las llagas de la piel se limpian a diario con peróxido de hidrógeno (agua oxigenada); el tejido muerto se va retirando según sea necesario. En la mayoría de las picaduras, este tratamiento es suficiente.

Arañas peligrosas

  • Viudas negras y especies relacionadas.
  • Arañas marrones o violín a veces llamadas reclusas marrones y especies relacionadas.
  • Arañas saltadoras.
  • Tarántulas
  • Arañas de trampilla
  • Arañas banana (América Central).
  • Arañas lobo.
  • Arañas tejedoras.
  • Arañas corredoras.
  • Arañas lince verdes.
  • Arañas de pastas curvas o falsas viudas negras.
  • Argiopes de color naranja.
  • Arañas cangrejo gigantes.
  • Arañas cangrejo.
  • Disderidas.
  • Amaurobiids.
  • Arañas cazadoras (América Central y del Sur).

Picaduras de abejas, avispas, avispones y hormigas

Las picaduras de abejas, avispas, avispones y hormigas son muy frecuentes en muchos países. Una persona normal puede tolerar sin problemas 10 picaduras por cada medio kilo de peso corporal. Esto significa que el adulto podría soportar más de 1000 picaduras, mientras que 500 podrían matar a un niño. Sin embargo, una picadura puede provocar la muerte a causa de una reacción anafiláctica en personas alérgicas. La muerte, aunque muy rara vez se produce tras recibir múltiples picaduras de abeja, suele sobrevenir a causa de un mal funcionamiento cardíaco y del colapso del sistema circulatorio. Existe una variedad de abeja mucho más agresiva, llamada abeja asesina africanizada, procedente del norte de Sudamérica, la cual, al atacar a sus víctimas en grandes grupos, produce una reacción mucho más grave que las demás.

En ciertas áreas, como por ejemplo, el sur de los Estados Unidos y, en particular, en la zona del Golfo de México, las hormigas rojas provocan miles de picaduras al año. Hasta el 40 por ciento de las personas que viven en áreas urbanas infestadas pueden ser picadas en varias ocasiones al año, y al menos 30 muertes se han atribuido a las picaduras de estos insectos. La picadura de la hormiga roja suele producir un dolor inmediato y la zona se inflama y enrojece, síntomas que desaparecen en un período de 45 minutos. Luego se forma una ampolla que se rompe a las 30 o 70 horas, y la zona suele infectarse. En algunos casos, en lugar de una ampolla, se forma un área roja e inflamada que provoca picazón. La anafilaxia (reacción alérgica que puede poner en peligro la vida y, en la cual, la presión arterial desciende y las vías respiratorias se cierran) se produce en menos del 1 por ciento de quienes sufren picaduras por hormigas rojas. Pueden inflamarse algunos nervios del cuerpo y, a veces, se producen convulsiones.

Tratamiento

Las abejas, las avispas, los avispones y las hormigas rojas pueden dejar su aguijón en la piel al picar. Éste debería ser retirado raspando suavemente la superficie cutánea hasta hacerlo salir, pero nunca tirando de él ni retorciéndolo, puesto que se podría introducir todavía más veneno en el cuerpo. Un cubito de hielo colocado sobre la picadura reduce el dolor. También es útil aplicar cremas que combinen un antihistamínico, un analgésico y un corticosteroide. Los alérgicos a las picaduras siempre deberían llevar un equipo de urgencias con comprimidos de antihistamínicos y una jeringa ya cargada con adrenalina, la cual bloquea las reacciones anafilácticas o alérgicas.

Las personas que han tenido una gran reacción alérgica a una picadura de abeja pueden ser sometidas a un proceso de desensibilización, que podría evitar nuevas reacciones en el futuro. La desensibilización es un proceso por el cual el cuerpo es expuesto a pequeñas cantidades de la sustancia que le provoca una respuesta alérgica (alergeno) hasta que dicha respuesta desaparece.

Picaduras de insectos

Entre los insectos más comunes que pican y a veces succionan sangre se encuentran los mosquitos, los tábanos, las pulgas, los piojos, las chinches y ciertas variedades de chinches de agua. Las picaduras de estos insectos pueden resultar irritantes debido a los componentes de su saliva. Producen diversas reacciones, desde pequeños bultos a grandes llagas (úlceras) con inflamación y dolor. Las reacciones más graves se producen en los alérgicos o en los que contraen una infección tras ser picados. Para los alérgicos, estas picaduras pueden resultar mortales.

El insecto debería ser extraído de inmediato. Es necesario limpiar la picadura y, si es posible, aplicar un ungüento que combine un antihistamínico, un analgésico y un corticosteroide para aliviar la picazón, el dolor y la inflamación. Los alérgicos deberían buscar atención médica de inmediato o usar su equipo de urgencias para alergias, que contiene comprimidos de antihistamínicos y una jeringa previamente cargada con adrenalina.

Picaduras de ácaros y garrapatas

Las garrapatas transmiten diversas enfermedades (por ejemplo, las garrapatas del ciervo pueden albergar las bacterias que causan la enfermedad de Lyme) y algunas son venenosas. La picadura de algunas especies produce inicialmente pérdida del apetito, debilidad muscular, falta de coordinación, movimientos oculares involuntarios hacia un lado (nistagmo) y, al final, parálisis progresiva, que comienza desde las piernas hacia arriba. Los músculos que controlan la respiración también pueden paralizarse. Las picaduras de garrapatas pajaroello, que se encuentran en México y en el sudoeste de los Estados Unidos, forman ampollas llenas de pus que, al romperse, dejan llagas abiertas, convirtiéndose posteriormente en costras. La zona que rodea las llagas puede estar hinchada y volverse dolorosa.

Las infestaciones por ácaros son muy comunes; por ejemplo, la producida por Tunga penetrans (que da lugar a una erupción, que pica intensamente, causada por larvas del ácaro localizadas bajo la piel), la sarna y otras afecciones. La gravedad de los efectos sobre los tejidos que rodean la picadura es muy variable.

Tratamiento

Las garrapatas deberían sacarse lo antes posible. Resulta más sencillo sacarlas de la piel aplicando gelatina de petróleo u otro irritante sobre ellas, o bien arrancarlas lentamente con unas pinzas. La cabeza de la garrapata, que puede no salir unida a su cuerpo, debería sacarse también porque puede causar una inflamación prolongada o incluso penetrar aún más en los tejidos.

La parálisis que produce la garrapata no requiere tratamiento, pero si la persona presenta problemas respiratorios, es posible que sea necesario recurrir a una terapia con oxígeno o bien con un respirador artificial. Las picaduras de la garrapata pajaroello se lavan y empapan en una loción limpiadora y, si es necesario, se retira la piel muerta.

Los corticoides ayudan a reducir la inflamación en los casos graves. Es habitual que las llagas se sobreinfecten pero, en general, se curan con ungüentos que contienen antibiótico.

Las infestaciones por ácaros se tratan aplicando cremas que contengan permetrina o una solución de lindano. Después del tratamiento con permetrina o lindano, en ciertos casos, se utilizan pomadas con corticoides durante algunos días, con el fin de aliviar el prurito (picazón) hasta que todos los ácaros hayan sido eliminados.

Picaduras de ciempiés y milpiés

Algunos de los ciempiés de mayor tamaño pueden picar y producir gran dolor, además de hinchazón y enrojecimiento alrededor de la picadura. Los ganglios linfáticos que rodean la zona picada se inflaman pero, en general, no se producen daños ni infecciones en el tejido. Los síntomas rara vez duran más de 48 horas.

Los milpiés no pican, pero pueden secretar una toxina irritante para la piel y, en casos graves, dañar el tejido.

La aplicación de hielo sobre la picadura de ciempiés suele aliviar el dolor. Las secreciones tóxicas de los milpiés deberían eliminarse de la superficie cutánea lavándola con agua y jabón; no es recomendable utilizar alcohol. Si se produce una reacción cutánea, debe aplicarse alguna crema con corticoides. Las lesiones oculares tienen que ser lavadas con agua (irrigadas) de inmediato y se deben aplicar en los ojos ungüentos específicos que contengan un analgésico y un corticosteroide.

Picaduras de escorpiones

La mayoría de los escorpiones son relativamente inofensivos. En general, los únicos síntomas de sus picaduras son dolor e inflamación, mayor sensibilidad y calor en el lugar de la picadura. Sin embargo, el centruroides esculpido (Centruroides exilicauda), es mucho más tóxico. Su picadura produce dolor de inmediato y, en ciertos casos, adormecimiento o sensación de hormigueo en la zona que la rodea. Casi nunca se produce hinchazón. Los niños pueden volverse inquietos, estar en tensión y realizar movimientos involuntarios y fortuitos con la cabeza, el cuello y los ojos. En los adultos, aumenta la frecuencia cardíaca, el ritmo respiratorio y la presión arterial. Los músculos pueden debilitarse o sufrir una falta de coordinación. Tanto en los niños como en los adultos pueden aparecer dificultades respiratorias, que se complican por una mayor producción de saliva.

Las picaduras de la mayoría de los escorpiones no necesitan ningún tratamiento especial. Colocar hielo sobre la herida reduce el dolor, de la misma forma que un ungüento que contenga una combinación de un antihistamínico, un analgésico y un corticosteroide. Los espasmos musculares así como la presión alta producidos por la picadura pueden necesitar medicación. Es importante que la persona picada guarde reposo absoluto en cama. No deberían ingerirse alimentos en las primeras 8 o 12 horas. Debería aplicarse un antídoto (antiveneno) a todas las personas que no respondan al tratamiento anterior o desarrollen una reacción grave, en particular los niños.

Picaduras y mordeduras de animales marinos

Las rayas han causado numerosas picaduras en muchas costas del mundo. El veneno de la raya se encuentra en una o varias de las púas que presenta en la parte posterior de la cola. Estas lesiones suelen producirse cuando una persona pisa una raya mientras camina dentro del agua.

La raya mueve la cola hacia arriba y hacia adelante y, de esa forma, clava sus púas en el pie o en la pierna de la víctima. Entonces, se rompe la estructura que recubre la púa y se libera el veneno, causando un dolor intenso e inmediato.

Este dolor puede limitarse a la zona que rodea la picadura, pero a menudo se extiende rápidamente y alcanza su máxima intensidad en menos de 90 minutos. Si no recibe tratamiento, suele continuar, pero disminuye gradualmente en un período de 6 a 48 horas. Es frecuente que la persona sufra mareos, debilidad, náuseas y ansiedad. Con menos frecuencia se produce inflamación y dolor en los ganglios linfáticos, vómitos, diarrea, sudación, calambres generalizados, dolor en la axila o la ingle y dificultades respiratorias. En general, la herida que produce la púa es irregular y sangra abundantemente. Es posible que en la herida queden fragmentos del revestimiento de la púa, lo cual incrementa el riesgo de infección. Los bordes de la herida suelen cambiar de color y se produce destrucción de los tejidos. Es habitual que la zona que rodea la lesión esté hinchada.

Las heridas en el brazo o la pierna, causadas por picaduras de rayas y por la mayoría de los otros peces, deberían ser lavadas con agua salada. Si es posible distinguirlos, deberían extraerse de la piel los fragmentos del revestimiento de las púas. La extremidad lesionada debería permanecer inmersa en agua a la máxima temperatura que la persona pueda tolerar, durante 30 o 90 minutos. Si estas medidas de primeros auxilios se retrasan, el dolor puede ser muy intenso. En estos casos, el médico puede anestesiar la lesión con un anestésico local y administrar analgésicos. Es importante buscar ayuda médica para que la herida pueda ser lavada y examinada minuciosamente; además, también debe aplicarse una dosis de refuerzo de vacuna antitetánica, administrarse antibióticos en algunos casos y puede que haya que suturar la herida.

Unos pocos moluscos, entre los que se encuentran los caracoles, los pulpos y los bivalvos (como almejas, ostras y vieiras), son venenosos. Su picadura produce dolor, inflamación, enrojecimiento y entumecimiento a su alrededor.

La ingestión de mariscos envenenados provoca una forma de envenenamiento que causa parálisis y se produce cuando una persona ingiere ciertos bivalvos, sean almejas o mejillones que, a su vez, han consumido dinoflagelados (animales marinos unicelulares).

Las medidas de primeros auxilios parecen ser poco eficaces en los casos de picaduras de cono de California y pulpo. Las graves picaduras de este animal provocan un shock que necesita ayuda médica inmediata para controlar la respiración y la circulación.

Los erizos de mar y otros animales semejantes son venenosos, si bien el veneno en sí rara vez daña a las personas. Lo habitual es que las púas que cubren al erizo de mar lesionen la piel, y causen daños e inflamación en los tejidos. Si no se extraen, las púas profundizan más, causando inflamación crónica o quedan enquistadas en un hueso o en un nervio. Puede producirse dolor muscular y articular, además de erupciones cutáneas.

Las púas de los erizos de mar deberían ser extraídas de inmmediato. La coloración azulada que adquiere la superficie cutánea en el punto en que ha penetrado la púa puede ayudar a localizarla. Como el vinagre disuelve la mayoría de las púas de los erizos de mar, es probable que sea suficiente aplicar varias compresas o baños de vinagre. Es necesario lavar cuidadosamente la zona que rodea la herida y colocar un ungüento que combine antihistamínicos, analgésicos y un corticosteroide. En ciertos casos, el médico realiza una pequeñísima incisión para extraer la púa, que es muy frágil.

Varios celenterados, entre los que se encuentran los corales, las anémonas marinas, las medusas y las llamadas carabelas portuguesas producen picaduras con aguijones muy desarrollados que pueden atravesar la piel. Estos aguijones son particularmente numerosos sobre los tentáculos de estos animales; un solo tentáculo puede disparar miles de ellos sobre la piel.

El daño que produzcan depende del animal. En general, aparece una pequeña erupción sobreelevada, distribuida en forma de serie de líneas, a veces rodeadas de un área rojiza. El dolor puede ser intenso y es habitual que la persona sienta picor. La erupción puede convertirse luego en ampollas, que se llenan de pus y se rompen. Otros síntomas son debilidad, náuseas, cefaleas (dolor de cabeza), dolor y espasmos musculares, congestión de los ojos y la nariz, sudación profusa, cambios en el ritmo cardíaco y dolor en el pecho, que puede empeorar al respirar. Es preciso señalar, por otra parte, que las picaduras de las llamadas carabelas portuguesas han causado la muerte de algunas personas.

Se han sugerido varios tratamientos contra las picaduras de celenterados, a pesar de que, en la mayoría de ellas, es suficiente una buena limpieza de la zona. En algunas partes del mundo se aplica amoníaco o vinagre sobre la misma. En otros países, para aliviar el dolor, se han utilizado sustancias para ablandar la carne (como la papaína), bicarbonato de sodio, ácido bórico, zumo de limón o de higo, alcohol y muchas otras sustancias. Se sugiere el siguiente tratamiento:

  1. Colocar agua de mar (no dulce) sobre la herida.
  2. Eliminar los tentáculos con un instrumento, o bien con la mano enguantada.
  3. Empapar el área lesionada con una solución de agua y vinagre a partes iguales durante 30 mi-nutos.
  4. Espolvorear harina o bicarbonato sódico sobre la herida y luego rasparlo cuidadosamente con un cuchillo afilado.
  5. Empapar nuevamente la zona con vinagre.
  6. Aplicar un ungüento que combine antihista-mínicos, analgésicos y corticosteroides.

Las reacciones más graves pueden necesitar terapia con oxígeno u otro medio de asistencia respiratoria. Los intensos espasmos musculares y el dolor se tratan con medicamentos administrados por vía intravenosa.

En la actualidad, existe un antídoto para las picaduras de ciertas especies australianas, pero no alivia los síntomas de las picaduras de especies de otros países.

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