Hormonas y reproducción

La reproducción humana normal supone la interacción entre una variedad de hormonas y diversos órganos, controlada por el hipotálamo, un área que se halla en el cerebro. Tanto en las mujeres como en los varones, el hipotálamo secreta hormonas o factores de liberación que llegan hasta la hipófisis, una glándula del tamaño de un guisante localizada debajo del hipotálamo, y la estimulan para que libere otras hormonas. Por ejemplo, la hormona liberadora de gonadotropinas, un factor de liberación secretado por el hipotálamo, estimula la hipófisis para secretar hormona luteinizante y hormona foliculoestimulante. Estas hormonas estimulan la maduración de las glándulas reproductoras y la liberación de hormonas sexuales. Los ovarios de la mujer producen estrógenos y los testículos del varón liberan andrógenos, como la testosterona. Las glándulas suprarrenales, localizadas en la parte superior de los riñones, también producen hormonas sexuales.

Cuántos óvulos

Las niñas nacen con óvulos (oocitos) ya presentes en sus ovarios. Cuando el feto femenino tiene de 20 a 24semanas de vida, los ovarios del feto contienen de 7 a 20 millones de óvulos, que se incorporan a los folículos (cavidades llenas de fluido, cada una con un óvulo que se inserta en su pared). Mientras los folículos se forman, la mayor parte de los óvulos se atrofian gradualmente y quedan alrededor de 2 millones en el momento del parto. Después del nacimiento no se forman más. Menos de 400000 siguen presentes cuando comienza la menstruación, aunque es una cantidad más que suficiente para todo el período de vida fértil.

Sólo alrededor de 400 óvulos se liberan durante la vida reproductora de la mujer, por lo general, uno en cada ciclo menstrual. Hasta que es liberado, el óvulo permanece inactivo en su folículo y suspendido en medio de una división celular, lo que lo convierte en una de las células de más larga vida del organismo. Como el óvulo inactivo no puede realizar los procesos de reparación celular normales, la posibilidad de que surjan problemas aumenta a medida que la mujer tiene más años. Una anomalía cromosómica o génica, en consecuencia, es más probable cuando la concepción se efectúa a una edad avanzada.

Los patrones de secreción y las concentraciones de hormonas sexuales en sangre determinan si éstas estimulan o inhiben la liberación de hormona luteinizante y foliculoestimulante por parte de la hipófisis. Por ejemplo, una disminución en los niveles de hormonas sexuales provoca una mayor liberación por la hipófisis de aquellas dos hormonas (mecanismo de retroalimentación negativo). Prácticamente, todas las hormonas se liberan en forma de borbotones de corta duración (pulsos) cada 1 a 3 horas; de ahí que la concentración de hormonas en la sangre sea fluctuante.

Pubertad

En el momento del nacimiento, los niveles de hormona luteinizante y foliculoestimulante son altos, pero descienden en pocos meses y se mantienen bajos hasta la pubertad. Al comienzo de la pubertad, estos niveles hormonales aumentan y estimulan la producción de hormonas sexuales. En las niñas, las concentraciones altas estimulan la maduración de las mamas, los ovarios, el útero y la vagina; se inicia la menstruación y aparecen las características sexuales secundarias (como el vello púbico y de las axilas). En los adolescentes, la maduración afecta a los testículos, la próstata, las vesículas seminales y el pene, y también crece el vello facial, púbico y de las axilas. Normalmente, estos cambios ocurren de forma secuencial durante la pubertad hasta alcanzar la madurez sexual.

En las chicas, el primer cambio de la pubertad es, con frecuencia, el aumento de tamaño de las mamas (comienzan a desarrollarse), seguido de inmediato por el crecimiento del vello púbico y axilar. El intervalo entre el crecimiento de las mamas y la primera menstruación es de alrededor de 2 años. La forma del cuerpo de las chicas cambia y aumenta su grasa corporal. El crecimiento que acompaña la pubertad comienza incluso antes de que las mamas comiencen a desarrollarse. Es más rápido al comienzo de la pubertad, antes del inicio de la menstruación; a continuación se vuelve más lento y, en general, se detiene entre los 14 y los 16 años. Por el contrario, los chicos crecen con más rapidez entre los 13 y los 17 años y pueden seguir creciendo incluso después de los 20 años.

La edad en que comienza la pubertad parece estar influida por el estado de salud general y de nutrición, así como por factores socioeconómicos y hereditarios. En Europa occidental, la edad promedio en la que se produce la primera menstruación decreció en 4 meses cada década entre 1850 y 1950, pero no se ha observado ningún descenso en las últimas cuatro décadas. La obesidad moderada se asocia a un inicio de la menstruación más precoz, mientras que éste se retrasa en chicas con una delgadez extrema o desnutridas. La menarquía también comienza antes entre las chicas que viven en áreas urbanas y entre aquellas cuyas madres comenzaron a menstruar a temprana edad.

Ciclo menstrual

La menstruación, es decir, el desprendimiento del revestimiento interno del útero (el endometrio) acompañado de hemorragia, tiene lugar en ciclos aproximadamente mensuales, a menos que la mujer esté embarazada. Marca los años reproductivos de la vida de la mujer, que se extienden desde el comienzo de la menstruación (menarquía) y siguen durante la pubertad hasta su cese (menopausia).

Por definición, el primer día de hemorragia se considera que es el comienzo de cada ciclo menstrual (día 1), que finaliza justo antes de la siguiente menstruación. Los ciclos menstruales varían entre 21 y 40 días y sólo el 10 o 15 por ciento son exactamente de 28 días. Los intervalos entre los períodos son más prolongados en los años inmediatamente posteriores a la menarquía y anteriores a la menopausia. El ciclo menstrual se divide en tres fases: folicular, ovulatoria y leuteínica.

Cambios durante el ciclo menstrual
El ciclo menstrual está regulado por la compleja interacción de las hormonas pituitarias (hormona luteinizante y hormona foliculostimulante) y las hormonas sexuales ováricas (estradiol y progesterona).
El ciclo menstrual comienza con la fase folicular. Los bajos niveles de estradiol (un estrógeno) y progesterona al comienzo de esta fase hacen que el revestimiento uterino (endometrio) degenere y se desprenda en la menstruación, que marca el primer día del ciclo menstrual. Durante la primera mitad de esta fase, el nivel de hormona foliculostimulante asciende ligeramente y estimula el desarrollo de algunos folículos, cada uno de los cuales contiene un óvulo. Solamente un folículo sigue desarrollándose. Durante la última parte de esta fase, el nivel de estradiol secretado por los ovarios aumenta y estimula el espesamiento del revestimiento uterino.
Un incremento en los niveles de hormona luteinizante y foliculostimulante señala el inicio de la fase ovulatoria. La liberación del óvulo (ovulación) generalmente ocurre de 16 a 32 horas después del aumento en el nivel hormonal. El nivel de estradiol llega a su punto máximo y el nivel de progesterona comienza a elevarse. Durante la fase luteínica, los niveles de hormona luteinizante y hormona foliculostimulante descienden. El folículo roto se cierra después de desprender el óvulo y forma el cuerpo lúteo, que secreta progesterona. La progesterona y el estradiol provocan el engrosamiento del endometrio. Si el óvulo no es fertilizado, el cuerpo lúteo degenera y deja de producir progesterona, el nivel de estradiol desciende y se inicia un nuevo ciclo menstrual.

Cambios durante el ciclo menstrual

La fase folicular, de duración variable, se prolonga desde el primer día de hemorragia hasta justo antes del aumento de la hormona luteinizante, que provoca la liberación del óvulo (ovulación). Esta fase recibe este nombre por el desarrollo característico de los folículos de los ovarios. Durante la primera mitad de la fase, la glándula hipófisis aumenta su secreción de hormona foliculoestimulante y en consecuencia estimula el crecimiento de 3 a 30 folículos, cada uno de los cuales contiene un óvulo. Sólo uno de dichos folículos sigue creciendo; los otros degeneran. A medida que se acerca la menopausia, la fase folicular se hace más corta.

En la menstruación, parte del endometrio se desprende en respuesta a una disminución en los niveles circulantes de estrógenos y progesterona. El endometrio consta de tres capas: la superior (superficial) y la mayor parte de la central (intermedia) se desprenden, mientras que la capa inferior (basal) permanece para producir nuevas células que reconstruyan las otras dos capas. La hemorragia menstrual dura entre 3 y 7 días y su duración promedio es de 5 días. La pérdida de sangre oscila entre los 14 y los 280 gramos (media de 128 g). Una compresa o un tampón, según el tipo empleado, pueden retener hasta 29 gramos. En general, la sangre menstrual no coagula a menos que la hemorragia sea muy intensa.

La fase ovulatoria se inicia al aumentar la hormona luteinizante. La liberación del óvulo se produce entre 16 y 32 horas después del aumento hormonal. El único folículo que está creciendo sobresale de la superficie del ovario, se rompe y libera el óvulo. Cerca del momento de la ovulación, algunas mujeres sienten un dolor sordo en uno de los lados de la parte inferior del abdomen, que puede durar entre unos pocos minutos y algunas horas. A pesar de que la sensación dolorosa aparece en el mismo lado del ovario que liberó el óvulo, la causa precisa del dolor se desconoce. El dolor puede preceder o seguir la rotura del folículo y no se produce siempre en todos los ciclos. La liberación del óvulo no es alternante por parte de uno y otro ovario y parece suceder al azar. Por otro lado, si se extirpa un ovario, el otro libera un óvulo al mes.

La fase luteínica se produce después de la ovulación y dura alrededor de 14 días, a menos que tenga lugar la fertilización, y finaliza justo antes del período menstrual. El folículo roto se cierra después de liberar el óvulo y forma un cuerpo lúteo, que secreta cada vez más cantidad de progesterona.

La progesterona provoca un ligero aumento de la temperatura corporal durante la fase luteínica y sigue alta hasta que comienza el período menstrual. Este aumento de la temperatura se emplea para estimar si ha tenido lugar la ovulación.

El cuerpo lúteo degenera al cabo de 14 días y comienza un nuevo ciclo menstrual, a menos que se produzca la fecundación del óvulo. Si el óvulo es fecundado, el cuerpo lúteo inicia la secreción de gonadotropina coriónica humana, hormona que mantiene el cuerpo lúteo, productor de progesterona, hasta que el feto en crecimiento pueda producir sus propias hormonas. Las pruebas de embarazo se basan en la detección de un aumento en los niveles de gonadotropina coriónica humana.

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