Trastornos del oído medio y del oído interno

El oído medio está formado por el tímpano (membrana timpánica) y una cámara llena de aire que contiene una cadena de tres huesos pequeños (huesecillos) que conectan el tímpano con el oído interno. El oído interno, que está lleno de líquido (y recibe el nombre de laberinto), está formado por dos partes principales: la cóclea (el órgano de la audición) y los canales semicirculares (el órgano del equilibrio). Los trastornos del oído medio e interno producen muchos síntomas semejantes, y un trastorno del oído medio puede afectar al oído interno y viceversa.

Trastornos del oído medio

Los trastornos del oído medio producen síntomas como malestar, dolor y una sensación de que el oído está tapado o que existe una presión en su interior, así como una salida de líquido o de pus, una pérdida de la audición, tinnitus (zumbido en los oídos) y vértigo (sensación de dar giros). Estos síntomas pueden estar causados por una infección, una lesión o una presión en el oído medio cuya causa es una obstrucción en la trompa de Eustaquio (el tubo que conecta el oído medio con la parte posterior de la nariz). Cuando la causa es una infección, algunos síntomas adicionales, como fiebre y debilidad, pueden afectar a todo el organismo.

Perforación del tímpano

El tímpano puede perforarse (punzado) por objetos colocados en el oído, como un bastoncito con punta de algodón, u objetos que entran accidentalmente en el oído, como una ramita o un lápiz. El tímpano también puede perforarse por la acción de un repentino ascenso de la presión (como el causado por una explosión, un golpe o un accidente al nadar o al zambullirse) o un brusco descenso de la presión. Un objeto que penetra en el tímpano puede dislocar la cadena de huesecillos del oído medio o puede fracturar el estribo (uno de esos huesecillos). Partes de los huesecillos rotos o del objeto mismo pueden penetrar en el oído interno.

Tinnitus

El tinnitus es un sonido que se origina en el oído y no en ambiente. Se desconoce por qué se produce el tinnitus, pero puede ser un síntoma de casi cualquier trastorno auditivo, incluyendo los siguientes:

  • Infecciones auditivas.
  • Obstrucción del canal auditivo.
  • Obstrucción de la trompa de Eustaquio.
  • Otosclerosis.
  • Tumores del oído medio.
  • Enfermedad de Méniére.
  • Lesiones en el oído causadas por ciertos fármacos (como la aspirina y algunos antibióticos).
  • Pérdida de la audición.
  • Lesión producida por una explosión.

El tinnitus también se puede producir con otros trastornos, incluyendo anemia, problemas cardíacos y de los vasos sanguíneos como hipertensión y arteriosclerosis, bajos valores de hormona tiroidea (hipotiroidismo) y lesión en la cabeza.

El sonido puede ser un zumbido, silbido, rugido o siseo en los oídos. Algunas personas oyen sonidos más complejos que cambian con el tiempo.

Estos sonidos pueden ser intermitentes, continuos o palpitantes en concordancia con el ritmo cardíaco. Un sonido palpitante puede estar producido por el bloqueo de una arteria, un aneurisma, un tumor en un vaso sanguíneo, u otros trastornos de los vasos sanguíneos. Debido a que la persona que presenta tinnitus por lo general sufre cierta pérdida auditiva, se realizan estudios completos del oído, así como una resonancia magnética (RM) de la cabeza y una tomografía computadorizada (TC) del hueso temporal (el hueso del cráneo que contiene parte del canal auditivo, el oído medio y el oído interno).

Los intentos de identificar y tratar los trastornos que causan tinnitus por lo general resultan infructuosos. Varias técnicas pueden ayudar a hacerlo tolerable, a pesar de que la tolerancia varia de persona a persona. Por lo general, los dispositivos de audición suprimen el tinnitus. Muchas personas sienten alivio poniendo música de fondo para enmascarar el tinnitus. Algunas personas utilizan un enmascarador de tinnitus, undispositivo que se usa como los destinados a mejorar la audición, produciendo sonidos placenteros. En las personas profundamerte sordas, el implante coclear puede reducir el tinnitus.

Síntomas

La perforación del tímpano puede causar un dolor agudo, seguido de una hemorragia en el oído, pérdida de la audición y tinnitus (zumbidos en el oído). La pérdida de audición es más grave si la cadena de huesecillos se ha roto o el oído interno ha resultado lesionado. La lesión del oído interno también puede provocar vértigo. El oído puede comenzar a drenar pus en un plazo de 24 a 48 horas, particularmente si entra agua en el oído medio.

Tratamiento

Por lo general se administra un antibiótico por vía oral para evitar la infección. El oído se mantiene seco. Si el oído se infecta pueden utilizarse gotas óticas con antibiótico. Por lo general, el tímpano se cura sin más tratamiento, pero si no lo hace al cabo de 2 meses, puede ser necesario recurrir a la cirugía para repararlo (timpanoplastia).

Una persistente pérdida de audición conductiva sugiere una rotura en los huesecillos, que puede ser reparada quirúrgicamente. Una pérdida de audición neurosensorial o una sensación de vértigo que persista más de unas pocas horas después de una lesión sugiere que algo ha penetrado en el oído medio. En este caso, suele realizarse un procedimiento llamado timpanotomía para inspeccionar el área y reparar la lesión.

Barotitis media

La barotitis media (aerotitis) es una lesión en el oído medio causada por una presión desigual de aire en uno y otro lado del tímpano.

Barotitis media

Presión en el oído medio
La trompa de Eustaquio ayuda a mantener una misma presión de aire a ambos lados del tímpano permitiendo que el aire entre en el oído medio. Si la trompa está obstruida, el aire no puede llegar al oído medio, por lo que la presión disminuye. Cuando la presión de aire es menor en el oído medio que en el canal auditivo, el tímpano se abomba hacia dentro. La diferencia de presión puede causar dolor y lesionar o romper el tímpano.

El tímpano separa el canal auditivo del oído medio. Si en el canal auditivo la presión del aire proveniente del exterior es distinta a la presión del aire en el oído medio, el tímpano puede lesionarse. Normalmente, la trompa de Eustaquio, que conecta el oído medio con la parte posterior de la nariz, ayuda a mantener igualada la presión en ambos lados del tímpano, permitiendo que el aire del exterior entre en el oído medio. Cuando la presión del aire del exterior aumenta de repente (por ejemplo, durante el descenso de un avión o al zambullirse a determinada profundidad) el aire debe atravesar la trompa de Eustaquio para igualar la presión en el oído medio.

Si la trompa de Eustaquio está parcial o completamente obstruida debido a una cicatrización, una infección o alergia, el aire no llega al oído medio y la diferencia de presión puede dañar el tímpano o incluso hacer que se rompa y que sangre. Si la diferencia de presión es muy grande, la ventana oval (la entrada al oído interno desde el oído medio) puede romperse, permitiendo que el líquido del oído interno escape hacia el oído medio. La pérdida de audición o el vértigo que tienen lugar durante una zambullida profunda sugiere que se está produciendo dicho escape. Los mismos síntomas que ocurren durante un ascenso, sugieren que se ha formado una burbuja de aire en el oído interno.

Los cambios repentinos de presión que se producen durante un vuelo hacen que la persona sienta dolor o que su oído está tapado. La presión en el oído medio se puede igualar respirando con la boca abierta, mascando chicle o tragando. Las personas que tienen una infección o una alergia que afecte a la nariz y a la garganta pueden sentir molestias cuando viajan en avión o se zambullen. Sin embargo, si cualquiera de las dos actividades es necesaria, un descongestivo como gotas nasales o spray de fenilefrina alivia la congestión y ayuda a abrir las trompas de Eustaquio, igualando la presión a cada lado de los tímpanos.

Miringitis infecciosa

La miringitis infecciosa es una inflamación del tímpano por infección bacteriana o vírica.

En el tímpano aparecen pequeñas ampollas llenas de líquido (vesículas). El dolor comienza de improviso y dura de 24 a 48 horas. Si una persona tiene fiebre y pérdida de la audición, la infección es probablemente bacteriana.

Esta infección suele tratarse con antibióticos. Se administran analgésicos o bien se rompen las vesículas para aliviar el dolor.

Otitis media aguda

La otitis media aguda es una infección bacteriana o vírica que se produce en el oído medio.

A pesar de que este trastorno puede presentarse en personas de todas las edades, es muy común en los niños pequeños, particularmente entre los 3 meses y los 3 años de edad. Por lo general, aparece como una complicación de un resfriado común. Los virus o las bacterias de la garganta pueden llegar al oído medio a través de la trompa de Eustaquio u ocasionalmente a través del flujo sanguíneo. La otitis media vírica suele seguirse de una otitis media bacteriana.

Síntomas

Por lo general, el primer síntoma es un dolor de oído persistente y fuerte. Puede producirse una pérdida temporal de la audición. Los niños pequeños pueden tener náuseas, vómitos, diarrea y fiebre de hasta 40,5 ºC. El tímpano se inflama y puede hincharse. Si el tímpano se rompe, la secreción del oído puede contener sangre al principio y luego tornarse en un líquido claro hasta finalmente convertirse en pus.

Las complicaciones graves abarcan las infecciones del hueso circundante (mastoiditis o petrositis), la infección de los canales semicirculares (laberintitis), parálisis facial, pérdida de la audición, inflamación de la membrana que recubre el cerebro (meningitis) y abscesos cerebrales. Las señales de complicación son dolor de cabeza, una profunda y repentina pérdida de la audición, vértigo, escalofríos y fiebre.

Dolor de oído

El dolor de oído se origina o parece originarse en el oído externo o medio. Los dolores de oído pueden producirse debido a una inflamación causada por infecciones tumores u otras formaciones localidad en el oído medio o externo. Incluso una inflamación leve del canal auditivo externo puede ser muy dolorosa y la inflamación del cartílago auditivo externo (pericondritis) puede producir un dolor muy agudo espontáneamente y al tacto.

La infección del oído medio (otitis media), la causa más frecuente de dolor de oído en los niños, produce una inflamación dolorosa. La obstrucción de la trompa de Eustaquio (el tubo que conecta el oído medio con la parle posterior de la nariz) produce un aumento de presión en el oído medio, que a su vez ejerce presión sobre el tímpano, y surge el dolor. Los rápidos cambios de presión durante un viaje en avión son causa de un dolor de oído transitorio; el acto de tragar alivia la presión y el dolor.

El dolor que se asemeja al dolor de oído en realidad puede provenir de una estructura cercana que comparte los mismos nervios que van al cerebro, este tipo de dolor recibe el nombre de referido. Las estructuras que comparten nervios con el oído son la nariz, los senos paranasales, los dientes, las encías, la articulación de la mandíbula (articulación temporo-mandibular), lengua, las amígdalas, la garganta (faringe), la caja de la voz (laringe), la tráquea, el esófago y las glándulas salivales de debajo de las orejas (glándulas parótidas). Por lo general, el primer síntoma de cáncer en alguna de estas estructuras es un dolor similar al de oído.

El tratamiento depende de la causa del dolor. La otitis media se trata con antibióticos para evitar que la infección se agrave. Si el oído no parece afectado, el médico examina las estructuras que comparten nervios con el oído e instaura el tratamiento adecuado. Los analgésicos como el paracetamol pueden reducir el dolor.

Diagnóstico y tratamiento

El médico examina el oído para establecer el diagnóstico. Si sale pus del oído o alguna otra secreción, se envía una muestra al laboratorio, donde se examina para identificar el agente que causa la infección.

La infección se trata con antibióticos administrados por vía oral. La amoxicilina suele ser el primer antibiótico que se emplea en personas de todas las edades, pero para los adultos puede prescribirse penicilina en grandes dosis. También se pueden utilizar otros antibióticos. Tomar medicamentos contra el resfriado que contengan fenilefrina puede ayudar a mantener abierta la trompa de Eustaquio, y los antihistamínicos son de gran ayuda para las personas alérgicas. Si una persona tiene un dolor agudo o persistente, fiebre, vómitos o diarrea, o bien si el tímpano se inflama, el médico puede realizar una miringotomía, en la que se realiza una apertura a través del tímpano para permitir que el líquido salga del oído medio. Esta apertura, que no afecta a la audición, cura por sí sola.

Otitis media secretoria

La otitis media secretoria es un trastorno en el cual el líquido se acumula en el oído medio a raíz de una otitis media aguda que no ha curado por completo o bien debido a la obstrucción de la trompa de Eustaquio.

El líquido suele contener bacterias, aunque no siempre. Este trastorno es frecuente en los niños porque sus estrechas trompas de Eustaquio pueden obstruirse fácilmente debido a reacciones alérgicas, crecimiento de adenoides o inflamación de nariz y garganta.

Por lo general, la presión en el oído medio se nivela tres o cuatro veces por minuto, cada vez que la trompa de Eustaquio se abre al tragar. Si la trompa de Eustaquio está bloqueada, la presión en el oído medio tiende a disminuir porque, a pesar de que el oxígeno es absorbido por el flujo sanguíneo desde el oído medio como es habitual, no se reemplaza. A medida que la presión disminuye, el líquido se acumula en el oído medio, reduciendo la capacidad de movimiento del tímpano. En consecuencia se produce una pérdida de la audición de tipo conductivo.

El médico examina el oído para establecer el diagnóstico. Por lo general recurre a la timpanometría, una simple prueba de audición, para cuantificar la presión en ambos lados del tímpano.

Tratamiento

El tratamiento suele comenzar con antibióticos. Otros fármacos, como por ejemplo fenilefrina, efedrina y antihistamínicos (por ejemplo, la clorfeniramina), se administran por vía oral para reducir la congestión y contribuir a abrir la trompa de Eustaquio. La baja presión en el oído medio puede aumentar temporalmente al forzar el paso del aire por una trompa de Eustaquio obstruida. Para hacerlo, la persona puede espirar con la boca cerrada y los orificios nasales apretados con los dedos. El médico puede realizar una miringotomía, que consiste en realizar una apertura a través del tímpano para permitir que el líquido salga del oído medio. Un tubo delgado se inserta en la apertura del tímpano para favorecer la salida del líquido y permitir que entre aire en el oído medio.

El trastorno que causa la obstrucción de la trompa de Eustaquio, como por ejemplo una alergia, también debe tratarse. En los niños, puede ser necesario extirpar los adenoides.

Mastoiditis aguda

La mastoiditis aguda es una infección vírica de la apófisis mastoides, el hueso prominente que se encuentra detrás del oído.

Este trastorno suele ocurrir cuando una otitis media no tratada o tratada inadecuadamente se extiende desde el oído medio hasta el hueso que lo circunda (la apófisis mastoides).

Otitis media e infección de la mastoides
La otitis media puede extenderse y producir una infección de la mastoides.

Otitis media

Síntomas

Por lo general, los síntomas aparecen al cabo de dos o más semanas de haberse desarrollado la otitis media aguda, a medida que la infección diseminada destruye la parte interna de la apófisis mastoides. Es posible que se forme un absceso en el hueso. La piel que recubre la apófisis mastoides puede tornarse roja, hinchada y dolorosa, y el oído externo se desplaza hacia un lado y abajo.

Otros síntomas son fiebre, dolor alrededor del oído y en su interior una secreción profusa y cremosa por el oído, todo lo cual suele empeorar. El dolor tiende a ser persistente y pulsátil. La pérdida de la audición es progresiva.

La tomografía computadorizada (TC) demuestra que las celdillas (los espacios en el hueso que normalmente contienen aire) de la apófisis mastoides están llenas de líquido. A medida que la mastoiditis avanza, los espacios se agrandan. Una mastoiditis mal tratada puede producir sordera, infección de la sangre (sepsis), meningitis, abscesos cerebrales o la muerte.

Tratamiento

El tratamiento suele comenzar con un antibiótico que se administra de forma intravenosa. Se examina una muestra de la secreción proveniente del oído para identificar el agente que causa la infección y se determinan los antibióticos que, con más probabilidad, eliminarán dicho agente. A continuación, el tratamiento con antibiótico se ajusta y se continúa durante al menos dos semanas. Si se ha formado un absceso en el hueso, se drena quirúrgicamente.

Otitis media crónica

La otitis media crónica es una infección duradera causada por una lesión permanente (perforación) del tímpano.

La perforación del tímpano puede estar causada por una otitis media aguda, el bloqueo de la trompa de Eustaquio, una lesión causada por un objeto que entra en el oído, los cambios bruscos en la presión del aire o las quemaduras causadas por calor o productos químicos.

Los síntomas dependen de la parte del tímpano que esté perforada. Si el tímpano presenta una perforación central (un orificio en el centro), la otitis media crónica puede exacerbarse después de una infección de la nariz y de la garganta, como en el resfriado común, o después de que haya entrado agua en el oído medio durante un baño o al nadar. Por lo general, estas exacerbaciones están causadas por bacterias y producen una secreción indolora de pus, que puede oler mal, proveniente del oído. Las exacerbaciones persistentes pueden provocar la formación de protuberancias llamadas pólipos, que se extienden desde el oído medio, atraviesan la perforación y llegan hasta el canal auditivo. La infección persistente puede destruir partes de los huesecillos, los pequeños huesos del oído medio que conectan los sonidos captados por el oído externo con el oído interno, causando una pérdida auditiva de tipo conductivo.

La otitis media crónica causada por perforaciones marginales (orificios cercanos al borde) del tímpano también puede provocar una pérdida auditiva conductiva y empeorar la secreción del oído. Algunas complicaciones graves como la inflamación del oído interno (laberintitis), la parálisis facial y las infecciones cerebrales son más probables en los casos de perforaciones marginales que en los de perforaciones centrales. Las perforaciones marginales suelen estar acompañadas de colesteatomas (acumulaciones de material blanco similar a la piel) en el oído medio. Los colesteatomas, que destruyen el hueso, incrementan en gran medida la posibilidad de presentar una complicación grave.

Tratamiento

Cuando se desarrolla una otitis media crónica, el médico limpia completamente el canal auditivo y el oído medio mediante aspiración e hisopos (bastoncitos con punta de algodón), y luego instila una solución de ácido acético con hidrocortisona en el oído. Las exacerbaciones importantes se tratan con un antibiótico, como la amoxicilina, administrado por vía oral. Una vez que se identifican las bacterias que causan la infección, se ajusta el tratamiento antibiótico.

Por lo general, el tímpano puede ser reparado en un procedimiento llamado timpanoplastia. Si la cadena de huesecillos ha resultado dañada, puede ser reparada al mismo tiempo. Los colesteatomas se extirpan quirúrgicamente. Si no se eliminan, puede resultar imposible reparar el oído medio.

Otosclerosis

La otosclerosis es un trastorno en el cual el hueso que rodea el oído medio e interno crece en exceso, inmovilizando el estribo (el hueso del oído medio unido al oído interno) e impidiendo la correcta transmisión de los sonidos.

La otosclerosis, una enfermedad hereditaria, es la causa más común de pérdida auditiva conductiva en los adultos cuyos tímpanos son normales. También puede producir una pérdida auditiva neural si el crecimiento del hueso perfora y daña los nervios que conectan el oído interno con el cerebro. Alrededor del 10 por ciento de los adultos presenta alguna evidencia de otosclerosis, pero sólo el uno por ciento desarrolla una pérdida auditiva conductiva como consecuencia de ello. Este trastorno resulta evidente por primera vez al final de la adolescencia o en los primeros años de la edad adulta.

El hecho de extirpar el estribo mediante microcirugía para reemplazarlo por uno artificial restablece la capacidad auditiva en la mayoría de los casos. Algunas personas pueden optar por usar un dispositivo que facilite la audición en vez de someterse a la cirugía.

Trastornos del oído interno

Los trastornos del oído interno producen síntomas tales como pérdida auditiva, vértigo (sensación de girar), tinnitus (zumbido en el oído) y congestión. Estos trastornos pueden tener varias causas como infecciones, traumatismos, tumores y el uso de ciertos fármacos; la causa es, a veces, desconocida.

Enfermedad de Ménière

La enfermedad de Ménière es un trastorno caracterizado por ataques recurrentes de vértigo incapacitante, pérdida auditiva y acufenos (tinnitus).

Su causa es desconocida. Los síntomas incluyen ataques repentinos de vértigo, náuseas y vómitos que duran de 3 a 24 horas y remiten gradualmente. Periódicamente, la persona puede sentir el oído tapado o presión en el mismo. La audición del oído afectado tiende a fluctuar pero empeora progresivamente con el paso de los años. Los acufenos, que pueden ser constantes o intermitentes, pueden ser peores en coincidencia con un ataque de vértigo, antes, después o durante el mismo. Este trastorno afecta sólo a un oído en la mayoría de las personas y a los dos en el 10 al 15 por ciento.

En una variedad de la enfermedad de Ménière, la pérdida auditiva y los acufenos preceden el primer ataque de vértigo en meses o incluso años. Una vez que comienzan los ataques de vértigo, la audición puede mejorar.

Tratamiento

El vértigo puede aliviarse temporalmente con fármacos administrados por vía oral, como la escopolamina, los antihistamínicos, los barbitúricos o el diazepam. La escopolamina también se encuentra en forma de parches cutáneos.

Existen varios procedimientos quirúrgicos para las personas que presentan incapacitantes y frecuentes ataques de vértigo. Cortar los nervios conectados a los canales semicirculares (la parte del oído interno involucrada en el equilibrio) alivia el vértigo, por lo general sin dañar el oído. Este procedimiento recibe el nombre de neurectomía vestibular. Cuando el vértigo es incapacitante y la audición ya se ha deteriorado mucho, la cóclea (la parte del oído interno implicada en la audición) y los canales semicirculares pueden ser extirpados con un procedimiento llamado laberintectomía.

Neuronitis vestibular

La neuronitis vestibular es un trastorno caracterizado por un fuerte y repentino ataque de vértigo, causado por la inflamación de los nervios conectados a los canales semicirculares.

Este trastorno probablemente está causado por un virus. El primer ataque de vértigo es fuerte, está acompañado de náuseas y vómitos y dura de 7 a 10 días. Los ojos se mueven involuntariamente hacia el lado afectado (un síntoma llamado nistagmo). Este trastorno desaparece por sí solo. Puede manifestarse como un único ataque aislado o bien como una serie de ataques a lo largo de 12 a 18 meses. Cada ataque es más breve y menos grave que el anterior. La capacidad auditiva no resulta afectada.

Para establecer el diagnóstico es necesario realizar pruebas de audición y otras para el nistagmo en las que se recurre a la electronistagmografía, un método en el que se registran electrónicamente los movimientos oculares. La prueba del nistagmo consiste en instilar una ínfima cantidad de agua helada en cada canal auditivo y registrar los movimientos oculares de la persona. Puede realizarse una resonancia magnética (RM) de la cabeza para asegurarse de que los síntomas no son producidos por otro trastorno.

El tratamiento del vértigo es el mismo que el de la enfermedad de Ménière. Si los vómitos continúan durante mucho tiempo, la persona puede necesitar líquidos y electrólitos por vía intravenosa.

Vértigo postural

El vértigo postural (vértigo posicional) es un vértigo violento que dura menos de 30 segundos y desencadenado por ciertas posiciones de la cabeza.

Esta clase de vértigo puede estar causado por condiciones que dañan los canales semicirculares (la parte del oído interno implicada en el equilibrio). Por ejemplo, el vértigo postural puede estar causado por una lesión en el oído interno, otitis media, cirugía de oído o por un bloqueo de la arteria que llega al oído interno.

El vértigo aparece cuando la persona se apoya sobre un oído o bien inclina la cabeza hacia atrás para mirar hacia arriba. También se produce un movimiento anormal de los ojos (nistagmo). Por lo general, el vértigo postural remite tras algunas semanas o meses, pero puede reaparecer meses o años después.

Diagnóstico y tratamiento

El médico intenta desencadenar un ataque pidiéndole a la persona que se apoye sobre la mesa de examen con la cabeza girada hacia un lado y colgando del borde de la mesa. Tras algunos segundos, aparecen un vértigo intenso, que por lo general dura de 15 a 20 segundos, y nistagmo.

La persona debería evitar la posición que le produce vértigo. Si el vértigo postural persiste con el paso de los años, se pueden cortar los nervios conectados a uno de los canales semicirculares del oído afectado, lo que habitualmente alivia los síntomas.

Herpes zoster del oído

El herpes zoster del oído (síndrome de Ramsay Hunt) es una infección del nervio auditivo producida por el virus herpes zoster, que causa dolor agudo de oído, pérdida de audición y vértigo.

En el oído externo y en el canal auditivo se forman algunas pequeñas ampollas llenas de líquido (vesículas). Dichas ampollas también pueden formarse en la piel de la cara o del cuello cuyos nervios están infectados. Si el nervio facial se encuentra comprimido porque está infectado e hinchado, los músculos de un lado de la cara pueden quedar paralizados temporal o permanentemente. La pérdida auditiva puede ser permanente, aunque en algunos casos la audición puede volver de forma parcial o total. El vértigo dura desde algunos días a varias semanas.

El tratamiento preferencial es el fármaco antivírico aciclovir. Se administran analgésicos para aliviar el dolor y diazepam para eliminar el vértigo. Cuando el nervio facial se encuentra comprimido, puede acudirse a la cirugía para aumentar el orificio de salida del cráneo (descompresión quirúrgica). Este procedimiento suele aliviar la parálisis facial.

Sordera repentina

La sordera repentina es una grave pérdida auditiva, por lo general en un solo oído, que se presenta en pocas horas.

Cada año, una de, aproximadamente, cada 5 000 personas sufre sordera repentina. Por lo general se debe a una enfermedad vírica como la parotiditis, el sarampión, la gripe, la varicela o la mononucleosis infecciosa. Con menos frecuencia, ciertas actividades extenuantes, como el levantamiento de peso, ejercen una gran presión sobre el oído interno, dañándolo y provocando una repentina o fluctuante pérdida auditiva y vértigo. En el oído afectado puede oírse un sonido explosivo cuando el daño se produce por primera vez. A veces, no se identifica ninguna causa.

Por lo general, la pérdida auditiva es grave. Sin embargo, la mayoría de las personas recuperan completamente la audición, por lo general en un período de 10 a 14 días, y otras lo hacen de forma parcial. El tinnitus y el vértigo pueden acompañar la sordera repentina. El vértigo suele remitir tras algunos días, pero el tinnitus persiste en la mayoría de los casos.

Ningún tratamiento ha resultado útil. Por lo general se prescriben corticosteroides por vía oral, y se recomienda reposo en cama. En ciertos casos, procedimientos quirúrgicos pueden ser útiles.

Pérdida auditiva causada por el ruido

La exposición a ruidos fuertes, como los producidos por los equipos de carpintería, sierras en cadena, motores de explosión, maquinaria pesada, disparos o aviones pueden causar una pérdida de la audición porque destruyen los receptores auditivos (células peludas) del oído interno. Otras causas frecuentes son el uso de cascos para escuchar música a gran volumen y el hecho de estar cerca de altavoces en bailes y conciertos. A pesar de que la sensibilidad al ruido varía considerablemente de una persona a otra, casi todas pierden algo de audición si se exponen a un ruido intenso durante un tiempo suficientemente prolongado. Cualquier ruido que supere los 85 decibelios es perjudicial. Las lesiones por expansión sonora debido a explosiones (trauma acústico) causan el mismo tipo de pérdida auditiva.

Este tipo de pérdida de audición es permanente. Por lo general, está acompañada de un tinnitus (zumbido en los oídos) de alta frecuencia.

Prevención y tratamiento

La pérdida de audición puede evitarse limitando la exposición al ruido intenso, reduciendo el nivel de ruido siempre que sea posible y permaneciendo alejado de las fuentes de ruido. Cuanto más fuerte es el ruido, menos tiempo debería pasarse cerca de él. Se puede reducir la exposición al ruido usando protectores de oído, como tapones de plástico que se colocan en los canales auditivos o bien almohadillas llenas de glicerina que cubren las orejas.

Un dispositivo de audición es habitualmente útil para las personas que tienen una pérdida auditiva grave inducida por el ruido.

Pérdida de audición relacionada con la edad

La pérdida de audición relacionada con la edad (presbiacusia) es la pérdida auditiva neurosensorial que se produce como parte del envejecimiento normal.

Efectos de los trastornos auditivos sobre el nervio facial
Los trastornos auditivos pueden afectar al nervio facial debido a que éste tiene un trayecto zigzagueante por el interior del oído. Por ejemplo, el herpes zoster del oído puede afectar al nervio facial al igual que al nervio auditivo. Entonces el nervio facial se inflama y queda comprimido en el orificio del cráneo por el cual pasa. La presión sobre este nervio puede causar parálisis facial temporal o permanente.

Trastornos en el nervio facial

Esta clase de pérdida auditiva comienza después de los 20 años y primero afecta a las frecuencias más altas y gradualmente llega a las más bajas. De todos modos, el grado de pérdida auditiva varía considerablemente. Algunas personas están casi completamente sordas a los 60 años, mientras que otras tienen una capacidad auditiva excelente a los 90. Los varones resultan afectados con más frecuencia y con más gravedad. La pérdida auditiva parece estar parcialmente relacionada con el grado de exposición al ruido.

Ningún tratamiento puede evitar o revertir la pérdida de audición relacionada con la edad. Sin embargo, esta pérdida puede ser compensada por la lectura de los labios, el hecho de aprender a reconocer signos no auditivos como el lenguaje corporal, y la amplificación de los sonidos gracias a un dispositivo de audición.

Lesión del oído debida a medicamentos

Algunos medicamentos, como ciertos antibióticos, diuréticos (particularmente el ácido etacrínico y la furosemina), la aspirina y las sustancias similares a la aspirina (salicilatos) y la quinina, pueden dañar el oído. Éstos afectan tanto a la audición como al equilibrio, si bien la más afectada es la capacidad auditiva.

Casi todos los medicamentos son eliminados del cuerpo a través de los riñones. Por ello, cualquier deterioro en el funcionamiento renal incrementa la posibilidad de que los fármacos se acumulen en la sangre y alcancen concentraciones que puedan causar lesiones.

De todos los antibióticos, la neomicina es el de efecto más tóxico sobre la audición, seguido por la kanamicina y la amikacina. La viomicina, la gentamicina y la tobramicina pueden afectar tanto a la audición como al equilibrio.

La estreptomicina afecta al equilibrio más que a la capacidad auditiva. El vértigo y la pérdida de equilibrio derivados del uso de estreptomicina tienden a ser temporales. Sin embargo, la pérdida de equilibrio puede ser grave y permanente, y causar dificultades al andar en la oscuridad y dar la sensación de que el entorno se mueve a cada paso (síndrome de Dandy).

El ácido etacrínico y la furosemida han provocado pérdida auditiva permanente o transitoria cuando se han administrado de forma intravenosa a personas con insuficiencia renal que también tomaban antibióticos.

Si la aspirina se toma en grandes dosis durante un período prolongado, puede provocar pérdida de audición y tinnitus, habitualmente de forma temporal. La quinina puede causar una pérdida permanente de la audición.

Precauciones

Los fármacos que pueden dañar el oído no se aplican directamente sobre el mismo cuando el tímpano está perforado porque pueden mezclarse con el líquido del oído interno.

Los antibióticos que perjudican la audición no están indicados en las mujeres embarazadas. Tampoco se prescriben a los ancianos o a quienes tienen una pérdida auditiva previa, a menos que no se pueda disponer de otros fármacos.

Si bien la susceptibilidad a estos fármacos varía en cierta forma de persona a persona, es posible evitar la pérdida auditiva si la concentración del fármaco en la sangre se mantiene dentro del límite recomendado. En consecuencia, esta concentración debe ser controlada con frecuencia. En la medida de lo posible, se controla la audición antes y durante el tratamiento.

Por lo general, el primer signo de lesión es la incapacidad de percibir frecuencias altas. Puede aparecer tinnitus de alta frecuencia o vértigo.

Fractura del hueso temporal

El hueso temporal (el hueso del cráneo que contiene parte del canal auditivo, el oído medio y el oído interno) puede fracturarse a causa de un golpe en el cráneo. Una hemorragia en el oído o una magulladura (hematoma) en la piel en la parte posterior de la oreja, tras una lesión en la cabeza, sugieren una fractura del hueso temporal. Si sale un líquido claro del oído, es posible que esté brotando líquido cefalorraquídeo, lo que indica que el cerebro puede infectarse. Las fracturas del hueso temporal rompen frecuentemente el tímpano, causando parálisis facial y una profunda pérdida de audición neurosensorial. Por lo general, una tomografía computadorizada (TC) puede detectar la fractura.

Se administra en estos casos un antibiótico por vía intravenosa para evitar la infección de la membrana que cubre el cerebro (meningitis). En ciertos casos, la parálisis facial persistente causada por presión sobre el nervio facial puede aliviarse con cirugía. Las lesiones en el tímpano y el oído medio se recuperan semanas o meses más tarde.

Tumores del nervio auditivo

Un tumor en el nervio auditivo (neuroma acústico, neurinoma acústico, schwannoma vestibular, tumor del octavo par craneal) es un tumor benigno que se origina en las células de Schwann (células que envuelven el nervio).

Los tumores del nervio auditivo representan el 7 por ciento de todos los tumores que se desarrollan en el cráneo.

La pérdida de audición, el tinnitus, el mareo y la falta de equilibrio son los primeros síntomas. Pueden desarrollarse otros síntomas si el tumor aumenta de tamaño y comprime el cerebro u otros nervios, como el nervio facial, o el nervio trigeminal que inerva los ojos, la boca y la mandíbula. El diagnóstico rápido se basa en una resonancia magnética (RM) y pruebas de audición, incluyendo la respuesta auditiva del tronco cerebral, que analiza el trayecto de los impulsos nerviosos hacia el cerebro.

Los tumores pequeños se eliminan mediante microcirugía para evitar daños al nervio facial. Los tumores de gran tamaño necesitan una cirugía más extensa.

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