Radiación solar y lesiones sobre la piel

SECCION 18 > ENFERMEDADES DE LA PIEL

Radiación solar y lesiones sobre la piel

La piel protege al resto del cuerpo de los rayos solares (una fuente de radiación ultravioleta [UV] que puede dañar las células). Una sobreexposición al sol, aunque sea breve, produce quemaduras. Tras una prolongada exposición a la luz solar, la parte más externa de la piel (epidermis) se vuelve más gruesa y las células cutáneas productoras de pigmento (melanocitos) incrementan la producción del mismo (melanina), lo cual proporciona a la piel su color. La melanina, una sustancia protectora natural, absorbe la energía de los rayos ultravioleta y evita que éstos penetren más profundamente en los tejidos.

La sensibilidad a la luz solar varía según el origen, la exposición previa y el color de la piel, pero todo el mundo es vulnerable en algún grado. Como las personas con piel oscura tienen más melanina, son más resistentes a los efectos negativos del sol, como quemaduras, envejecimiento cutáneo prematuro y cáncer de piel. Los albinos no tienen melanina en su piel; en consecuencia, no se broncean y se queman gravemente incluso con una breve exposición al sol. A no ser que los albinos se protejan del sol, desarrollan cánceres de piel a temprana edad. Las personas con vitíligo tienen zonas de piel sin melanina y por consiguiente pueden padecer graves quemaduras solares.

Quemaduras solares

Peligros de la radiación solar inadvertida
El sol irradia energía de diferentes longitudes de onda; por ejemplo, la luz amarilla tiene una mayor longitud de onda que la luz azul. Las longitudes de onda de la radiación ultravioleta (UV) son menores que las de la luz visible y pueden dañar el tejido vivo. Afortunadamente, el ozono de las capas más altas de la atmósfera terrestre filtra las longitudes de onda más perjudiciales de los rayos UV, pero parte de esa luz UV, principalmente la incluida en las bandas de longitud de onda A (UVA) y B (UVB), llegan a la Tierra y pueden dañar la piel.
Las características y la cantidad de radiación UV varían según la estación, el clima y la localización geográfica. Debido a la inclinación con que los rayos solares atraviesan la atmósfera a las distintas horas del día en las zonas templadas, la exposición al sol resulta menos perjudicial antes de las 10 de la mañana y después de las 3 de la tarde. El riesgo de lesiones es mayor en las grandes altitudes, donde la atmósfera protectora es más delgada.
Otra consideración: la cantidad de radiación UV que llega a la superficie de la Tierra es cada vez mayor, especialmente en las latitudes del norte. Ello se debe a que las reacciones químicas entre el ozono y los clorofluorocarbonos (sustancias químicas presentes en los frigoríficos y los aerosoles) están destruyendo la capa protectora de ozono, creando una atmósfera más delgada y que presenta algunos orificios.

Peligros de la radiación solar

Las quemaduras solares se producen por una sobreexposición a los rayos ultravioleta B (UVB). Dependiendo del tipo de pigmento cutáneo que tenga una persona y del tiempo de exposición al sol, la piel se vuelve roja, inflamada y dolorida entre una hora y un día después de la exposición. Posteriormente, se pueden formar ampollas y la piel se descama. Algunas personas quemadas por el sol presentan fiebre, escalofríos y debilidad y, aquellas con quemaduras realmente graves pueden incluso entrar en shock (hipotensión arterial, desvanecimiento y profunda debilidad).

Prevención

El mejor modo (y el más obvio) de evitar el daño que puede causar el sol es permanecer alejado de su radiación intensa y directa. Las prendas de vestir y las gafas de cristal ordinario repelen prácticamente todos los rayos nocivos. El agua no es un buen filtro de rayos UV. Los rayos UVA y UVB pueden atravesar casi 35 centímetros de agua transparente, tal y como lo pueden experimentar quienes bucean cerca de la superficie y quienes caminan descalzos por la orilla. Tampoco las nubes ni la niebla son buenos filtros para los rayos UV; una persona puede sufrir quemaduras solares en un día nublado o con niebla. La nieve, el agua y la arena reflejan la luz solar y amplifican la exposición de la piel a los rayos UV.

Antes de una exposición a la luz solar intensa y directa, una persona debería aplicarse un filtro solar, o sea un ungüento o una crema con sustancias químicas que protegen la piel al repeler los rayos UVA y UVB. Muchos filtros solares también son impermeables o bien resistentes al agua. Un tipo común y eficaz de filtro solar contiene ácido para-aminobenzoico (PABA). Como requiere de 30 a 45 minutos para fijarse fuertemente a la piel, nadar o sudar inmediatamente después de aplicarse el PABA lo elimina de la piel. Ocasionalmente, los filtros solares que contienen PABA irritan la piel y pueden provocar reacciones alérgicas en algunas personas.

Otro tipo de filtro solar contiene una sustancia química llamada benzofenona. Muchos protectores solares contienen tanto PABA como benzofenona u otros productos químicos; estas combinaciones proporcionan protección frente a un amplio espectro de rayos UV. Otros filtros solares contienen barreras físicas como el óxido de zinc o el dióxido de titanio; estos ungüentos blancos y espesos evitan que el sol alcance la piel y pueden ser utilizados en zonas pequeñas y sensibles, como la nariz y los labios. Las personas preocupadas por su aspecto pueden teñir estos ungüentos con sustancias cosméticas para que tengan el mismo color de su piel.

En general, los filtros solares se clasifican en grados según su número de factor de protección solar (FPS): cuanto mayor es el número de FPS, mayor es la protección. Los filtros solares con un factor de protección mayor o igual a 15 bloquean la mayor parte de la radiación UV, pero ningún filtro transparente impide el acceso a todos los rayos UV. Habitualmente, los filtros solares tienden a bloquear sólo los rayos UVB, pero los rayos UVA también pueden dañar la piel. Algunos filtros solares de reciente aparición son algo más eficaces para bloquear los rayos UVA.

Tratamiento

El primer hormigueo o enrojecimiento indica que hay que abandonar rápidamente la exposición al sol. Las compresas mojadas con agua fría del grifo pueden aliviar las zonas enrojecidas, al igual que las lociones o los ungüentos sin anestésicos ni perfumes que pueden irritar o sensibilizar la piel. Los comprimidos de corticosteroides pueden ayudar a aliviar la inflamación y el dolor en unas horas.

La piel quemada por el sol comienza a curar por sí sola tras varios días, pero la curación completa puede requerir semanas. La parte inferior de las piernas, particularmente las espinillas, tienden ser particularmente molestas cuando se queman por el sol, y además curan lentamente. Las superficies cutáneas que raramente se exponen al sol pueden sufrir quemaduras graves porque contienen poco pigmento. Estas superficies son las zonas de piel normalmente cubiertas por el bañador, el dorso de los pies y la parte de la muñeca que normalmente está protegida por el reloj.

La piel dañada por el sol representa una insuficiente barrera contra la infección, y si ésta se produce puede retrasarse la curación. El médico puede determinar la gravedad de una infección y prescribir antibióticos si fuera necesario.

Una vez se desprende la piel quemada, las nuevas capas expuestas al sol son delgadas y muy sensibles a su radiación. Estas zonas pueden continuar siendo extremadamente sensibles durante varias semanas.

Efectos a largo plazo de la radiación solar

Muchos años de exposición a los rayos solares envejecen la piel, pero la exposición antes de los 18 años de edad es probablemente la etapa más perjudicial. Aunque la piel de los sujetos rubios es mucho más vulnerable, si se produce una exposición suficiente se modifica la piel de cualquier individuo.

¿Es saludable broncearse?

En una palabra: no. Aunque el bronceado suele ser considerado un signo de buena salud y de una vida activa y atlética, realmente constituye en si mismo un peligro para la salud. Cualquier exposición a la luz ultravioleta A o B puede alterar o dañar la piel. La exposición prolongada a la luz solar natural o a la artificial que se usan en los centros de bronceado pueden causar lesiones crónicas en la piel. Simplemente, no existe un "bronceado seguro".

El daño ocasionado a las capas más profundas de la piel produce arrugas y una coloración amarillenta. La radiación solar también adelgaza la piel y puede inducir la aparición de formaciones precancerosas (queratosis actínica, queratosis solar). Estas formaciones son áreas laminadas y descamativas que no curan; también pueden ser duras y adquirir un color entre gris o incluso más oscuro. Los individuos expuestos durante mucho tiempo al sol corren mayor riesgo de contraer cánceres de piel, como el carcinoma de células escamosas, el carcinoma basocelular y, en cierto grado, un melanoma maligno.

Tratamiento

La clave del tratamiento es evitar la exposición al sol; en cualquier caso, las lesiones ya manifestadas son irreversibles. Las cremas hidratantes y el maquillaje ayudan a ocultar las arrugas. En ciertos casos se utilizan sustancias químicas que favorecen la descamación, como los alfahidroxiácidos y la tretinoína para intentar mejorar las lesiones crónicas, especialmente las arrugas muy delgadas y la pigmentación irregular. Aunque los efectos beneficiosos de estos tratamientos han sido ya demostrados, existen pocas pruebas convincentes de que las arrugas profundas puedan desaparecer permanentemente o que el daño de la piel pueda revertir.

Las formaciones precancerosas pueden degenerar en cáncer de piel. Las queratosis solar o actínica pueden ser eliminadas mediante congelación con nitrógeno líquido; sin embargo, si una persona presenta muchas lesiones, puede aplicarse un líquido o un ungüento con fluorouracilo. A menudo, durante este tratamiento el aspecto de la piel puede empeorar porque el fluorouracilo provoca enrojecimiento, descamación y quemazón de las zonas de queratosis y de la piel circundante que está dañada por el sol.

Reacciones de fotosensibilidad de la piel

Si bien las quemaduras y otras lesiones solares tardan en aparecer, algunas personas presentan ciertas reacciones inusuales incluso sólo unos minutos después de la exposición al sol. Estas reacciones son enrojecimiento, descamación, urticaria, ampollas y formación de placas engrosadas y descamativas. Diversos factores pueden contribuir a la aparición de esta sensibilidad al sol (fotosensibilidad).

La causa más frecuente es el uso de ciertos fármacos, como algunos antibióticos, diuréticos y agentes antifúngicos. Las reacciones de fotosensibilidad también pueden deberse a jabones, perfumes como las aguas de colonia que contienen esencias (especialmente las que contienen bergamota y huelen a menta o cítrico), brea de carbón utilizada para tratar la caspa y eccemas y sustancias que se encuentran en ciertas plantas herbáceas como el césped y el perejil. Ciertas enfermedades, como el lupus eritematoso sistémico y la porfiria, también pueden favorecer las reacciones de fotosensibilidad.

Algunas reacciones a la luz (erupciones polimorfas) parecen no tener relación alguna con enfermedades ni con fármacos. En algunas personas, incluso una breve exposición al sol causa urticaria (placas rojas y abultadas) o eritema multiforme en las zonas expuestas al sol. Las reacciones cutáneas a la luz son más frecuentes en las personas de climas templados, en el momento en que se exponen intensamente al sol por primera vez durante la primavera o el verano; estas reacciones son muy raras en las personas expuestas al sol durante todo el año.

Prevención y tratamiento

La extrema sensibilidad a la luz solar obliga a usar ropa protectora, evitar el sol todo lo posible y usar filtros solares. Una meticulosa búsqueda de alguna enfermedad, la toma de fármacos por vía oral, o de sustancias aplicadas sobre la piel (como fármacos o cosméticos) pueden ayudar al médico a determinar la causa de la fotosensibilidad. Sin embargo, acertar la causa resulta una tarea difícil y, a veces, imposible.

En ocasiones, el tratamiento prolongado con hidroxicloroquina puede evitar las reacciones de fotosensibilidad y con frecuencia los corticosteroides orales pueden acelerar la curación de tales reacciones. En ciertos tipos de fotosensibilidad, el tratamiento puede consistir en suministrar psoralenos (fármacos que sensibilizan la piel a la luz solar) y exponerla posteriormente a los rayos UVA. Las personas con lupus eritematoso sistémico no pueden tolerar este tratamiento.

El contenido que se proporciona en esta página web es información general. En ningún caso debe sustituir ni la consulta, ni el tratamiento, ni las recomendaciones de tu médico.
Manual Merck
Manual Merck

La obra de referencia médica más consultada del mundo, que cubre todas las áreas de la medicina general y sus especialidades.

Actualidad
Actualidad

Accede a información que puede ser de tu interés.


Encuestas
Encuestas

Accede a encuestas y test que te pueden ayudar a conocer un poco más sobre las patologías que te interesen.