Pérdida de la audición y sordera

La pérdida de la audición es un deterioro de esta función; la sordera es una profunda pérdida auditiva.

La pérdida de la audición puede estar causada por un problema mecánico en el canal auditivo o en el oído medio que obstruye la conducción del sonido (pérdida conductiva de audición) o por una lesión en el oído interno, en el nervio auditivo, o en las vías del nervio auditivo en el cerebro (pérdida neurosensorial de la audición). Las dos clases de pérdida de la audición pueden ser diferenciadas comparando cómo una persona oye los sonidos conducidos por el aire y cómo los oye conducidos por los huesos.

La pérdida auditiva neurosensorial recibe el nombre de sensorial cuando afecta al oído interno, y neural cuando afecta al nervio auditivo o a las vías del nervio auditivo localizadas en el cerebro. La pérdida auditiva sensorial puede ser hereditaria, estar producida por ruidos muy intensos (trauma acústico), una infección vírica del oído interno, ciertos fármacos o la enfermedad de Ménière. La pérdida auditiva neural puede estar causada por tumores cerebrales que también dañan los nervios cercanos y el tronco cerebral. Otras causas son infecciones, varios trastornos cerebrales y nerviosos, como un ataque cerebrovascular, y algunas enfermedades hereditarias como la enfermedad de Refsum. En la infancia, el nervio auditivo puede resultar dañado por la parotiditis, la rubéola, la meningitis o una infección del oído interno. Las vías del nervio auditivo en el cerebro pueden resultar lesionadas por las enfermedades desmielinizantes (enfermedades que destruyen la envoltura de los nervios).

Diagnóstico

Las pruebas auditivas con un diapasón pueden ser efectuadas en la consulta del médico, pero la mejor forma de probar la audición es en una cámara insonorizada y con un audiólogo (especialista en la pérdida de audición), utilizando un dispositivo electrónico que produce sonidos en tonos y volúmenes específicos. La conducción del sonido por vía aérea en los adultos se mide colocando un diapasón que esté vibrando cerca del oído con el fin de que el sonido tenga que viajar por el aire para llegar al oído. Una pérdida de audición o un umbral de audición subnormal (el menor sonido que pueda ser oído) pueden indicar la presencia de un problema en cualquier parte del aparato auditivo (el canal auditivo, el oído medio, el oído interno, el nervio auditivo o los conductos del nervio auditivo en el cerebro).

En los adultos, la audición por conducción ósea se mide colocando contra la cabeza la base de un diapasón que esté vibrando. La vibración se extiende por el cráneo, incluyendo la cóclea ósea del oído interno. La cóclea contiene células peludas que convierten las vibraciones en impulsos nerviosos, que se transmiten por el nervio auditivo. Esta prueba evita el oído externo y el oído medio y evalúa sólo el oído interno, el nervio auditivo y las vías del nervio auditivo en el cerebro. Los diapasones con diversos tonos (frecuencias) se utilizan porque algunas personas pueden oír sonidos a ciertas frecuencias pero no a otras.

Si la audición por conducción aérea está reducida pero la audición por conducción ósea es normal, la pérdida es conductiva. Si la audición por conducción aérea y ósea está reducida, la pérdida de audición es neurosensorial. En ciertos casos, la pérdida de audición es tanto conductiva como neurosensorial.

La audiometría mide la pérdida de audición de forma precisa con un dispositivo electrónico (un audiómetro) que produce sonidos a frecuencias específicas (tonos puros) y volúmenes determinados. El umbral auditivo para una variedad de tonos está determinado por la reducción del volumen de cada tono hasta que la persona ya no pueda oírlo. Cada oído se somete a esta prueba separadamente. Para medir la audición por conducción aérea se utilizan cascos, así como un dispositivo vibrante aplicado contra el hueso localizado detrás del oído (apófisis mastoides) para medir la audición por conducción ósea. Como los tonos altos que se presentan ante un oído también pueden llegar al otro, la prueba de tonos se realiza presentando un sonido diferente, generalmente un ruido, ante el oído que no está sometido a la prueba. De esta forma, la persona oye el tono de la prueba sólo en el oído examinado.

El umbral de audiometría verbal mide en qué tono tienen que ser pronunciadas las palabras para ser comprendidas. La persona escucha una serie de palabras de dos sílabas acentuadas de la misma manera (como clara, cama y casa) presentadas en volúmenes específicos. El volumen al cual la persona puede repetir correctamente la mitad de las palabras (umbral de repetición) es el que se registra.

La discriminación, la capacidad de oír las diferencias entre palabras que suenan de forma similar, se prueba presentando pares de palabras monosílabas parecidas. El índice de discriminación (el porcentaje de palabras repetidas correctamente) por lo general se encuentra dentro de parámetros normales cuando la pérdida de audición es conductiva, es menor de lo normal cuando la pérdida de audición es sensorial y mucho menor de lo normal cuando la pérdida de audición es neural.

La timpanometría, un tipo de audiometría, mide la impedancia (resistencia a la presión) del oído medio. Se utiliza para contribuir a determinar la causa de la pérdida de audición conductiva. Este procedimiento no requiere la participación activa de la persona examinada y normalmente se utiliza en los niños. Se coloca en el canal auditivo de forma ajustada un dispositivo que contiene un micrófono y una fuente de sonido continuo. El dispositivo detecta la cantidad de sonido que pasa por el oído medio y la cantidad que se refleja a medida que se producen cambios de presión en el canal auditivo. Los resultados de esta prueba indican si este problema se debe a un bloqueo de la trompa de Eustaquio (el tubo que conecta el oído medio con la parte posterior de la nariz), a la presencia de líquido en el oído medio o a una fractura en la cadena de los tres huesecillos que transmiten el sonido a través del oído medio.

La timpanometría también detecta los cambios en la contracción del músculo estapedio, que está unido al estribo, uno de los tres huesecillos del oído medio. Este músculo normalmente se contrae en respuesta a los ruidos intensos (reflejo acústico), reduciendo la transmisión del sonido y protegiendo así el oído interno. El reflejo acústico cambia o se reduce si la pérdida auditiva es neural. Cuando el reflejo acústico disminuye, el músculo estapedio no puede permanecer contraído durante una exposición continua a ruidos intensos.

La respuesta auditiva del tronco cerebral es otra prueba capaz de diferenciar entre la pérdida auditiva sensorial y neural. Mide los impulsos nerviosos del cerebro que derivan de la estimulación de los nervios auditivos. La amplificación por computadora produce una imagen del patrón de onda de los impulsos nerviosos. Si la causa de la pérdida auditiva parece localizarse en el cerebro, se puede realizar un examen de resonancia magnética (RM) de la cabeza.

La electrococleografía mide la actividad de la cóclea y del nervio auditivo. Esta prueba y la respuesta auditiva del tronco cerebral pueden utilizarse para medir la audición de las personas que no pueden o no quieren responder voluntariamente al sonido. Por ejemplo, estas pruebas se utilizan para descubrir si los bebés y los niños tienen una profunda pérdida auditiva o bien si una persona está fingiendo o exagerando la pérdida de audición (hipoacusia psicógena). En ocasiones las pruebas pueden ayudar a determinar la causa de la pérdida auditiva neurosensorial. La respuesta auditiva del tronco cerebral también puede ser utilizada para controlar ciertas funciones cerebrales en las personas en estado de coma o en las que están sometidas a una cirugía cerebral.

Algunas pruebas de audición pueden detectar trastornos en las áreas de procesamiento auditivo del cerebro. Estas pruebas miden la capacidad de interpretar y de comprender el habla distorsionada, de comprender un mensaje presentado a un oído cuando otro mensaje está llegando al oído opuesto, de unir mensajes incompletos recibidos en ambos oídos y formar un mensaje coherente y de determinar de dónde proviene un sonido cuando llegan sonidos a ambos oídos al mismo tiempo.

Como los conductos nerviosos de cada oído cruzan al otro lado del cerebro, una anomalía en uno de los lados del cerebro afecta la audición en el lado contrario. Las lesiones en el tronco cerebral pueden perjudicar la capacidad de unir mensajes incompletos para formar un mensaje coherente y determinar de dónde proviene un sonido.

Tratamiento

El tratamiento de la pérdida auditiva depende de la causa. Por ejemplo, si la presencia de líquido en el oído medio o de cera en el canal auditivo está causando una pérdida de audición conductiva, el fluido se drena o bien se procede a eliminar la cera. Sin embargo, a menudo no existe cura. En estos casos, el tratamiento consiste en compensar la pérdida auditiva en la medida de lo posible. La mayoría de las personas usan un dispositivo de ayuda. En raras ocasiones, se recurre al trasplante de cóclea.

Dispositivos de audición

La amplificación sonora que brindan los dispositivos de audición son de gran ayuda para las personas que presentan una pérdida auditiva conductiva o neurosensorial, particularmente si les cuesta oír las frecuencias del habla normal. Los dispositivos auditivos también son de utilidad para las personas que tienen una pérdida auditiva predominantemente neurosensorial de alta frecuencia y para quienes han perdido la audición en un solo oído. Los dispositivos auditivos contienen un micrófono para recibir sonidos, un amplificador para incrementar su volumen y un altavoz para transmitir los sonidos amplificados.

Los dispositivos auditivos de conducción aérea, que suelen ser más eficaces que los de conducción ósea, son los más comúnmente utilizados. Por lo general, se colocan dentro del canal auditivo con un cierre hermético o un pequeño tubo abierto. Los tipos de dispositivos auditivos de conducción aérea comprenden los dispositivos corporales, los que se colocan detrás del oído, dentro del mismo, o en el canal auditivo, los llamados CROS y los conocidos como BICROS.

El dispositivo corporal, utilizado por personas que tienen una profunda pérdida auditiva, es el más potente. Se lleva en el bolsillo de la camisa o bien pegado al cuerpo y se conecta mediante un cable al aparato que se coloca en el oído, que consta de un molde de plástico que se inserta en el canal auditivo. Los bebés y los niños pequeños con pérdida de la audición suelen llevar dispositivos corporales porque son más fáciles de manejar y corren menos riesgo de romperse, y además eliminan los problemas causados por los aparatos que encajan mal en el oído.

Para una pérdida auditiva de moderada a grave, se puede colocar detrás de la oreja un dispositivo que se conecta con un molde auditivo mediante un tubo flexible. Para una pérdida auditiva de leve a moderada se puede utilizar un dispositivo menos poderoso contenido completamente dentro del molde auditivo. Se coloca en el oído externo y es bastante discreto. Los dispositivos que encajan completamente dentro del canal auditivo (dispositivos de canal) son aún menos visibles y los usan las personas que de otro modo se negarían a usar cualquier otro dispositivo.

El dispositivo CROS (envío contralateral de señales) es utilizado por las personas que oyen sólo con un oído. El micrófono se coloca en el oído que no funciona y el sonido se envía hacia el oído que funciona a través de un cable o un radiotransmisor en miniatura. Este dispositivo permite que la persona oiga sonidos por el lado del oído que no funciona y, hasta cierto punto, permite localizar los sonidos. Si el oído que funciona también presenta cierta deficiencia, el sonido que proviene de ambos lados puede ser amplificado con el dispositivo BICROS (CROS bilateral).

Implante coclear: un dispositivo para personas con sordera profunda
El implante coclear, un tipo de dispositivo auditivo para las personas profundamente sordas, está formado por una espiral interna, electrodos, una espiral externa, un procesador de palabras y un micrófono. La espiral interna se implanta quirúrgicamente en el cráneo por detrás y encima del oído, mientras que los electrodos se implantan en la cóclea. La espiral externa se mantiene inmóvil gracias a imanes colocados en la piel sobre la espiral interna. El procesador de palabras, conectado a la espiral externa mediante un cable, puede ser transportado en un bolsillo o una funda especial. El micrófono se coloca en el dispositivo de audición localizado detrás de la oreja.

Dispositivo de audición

Un dispositivo auditivo de conducción ósea puede ser utilizado por personas que no pueden usar los de conducción aérea; por ejemplo, alguien que haya nacido sin el canal auditivo o que presenta una secreción de líquido por el oído (otorrea). El dispositivo se coloca en contacto con la cabeza, en general justo detrás del oído, con una banda elástica sobre la cabeza. El dispositivo conduce el sonido a través del cráneo hasta el oído interno. Los dispositivos auditivos de conducción ósea necesitan más potencia, causan más distorsión y son menos cómodos de usar que un dispositivo de conducción aérea. Algunos dispositivos de conducción aérea pueden ser implantados quirúrgicamente en el hueso que se encuentra detrás del oído.

El dispositivo de audición debe ser elegido por el médico o el audiólogo, quien se encarga de adaptar las características del dispositivo con el tipo de pérdida auditiva, incluyendo el grado de pérdida y las frecuencias afectadas. Por ejemplo, las altas frecuencias pueden aumentarse mediante aberturas en el molde que se coloca en el oído para facilitar el paso de las ondas sonoras. Los dispositivos con estas características benefician a muchas personas cuya pérdida auditiva neurosensorial es mayor para las altas frecuencias que para las bajas. Las personas que no pueden tolerar los sonidos fuertes pueden necesitar dispositivos con circuitos electrónicos especiales que mantienen el volumen a un nivel tolerable.

Existen varios tipos de dispositivos para las personas que tienen una pérdida auditiva muy importante. Los sistemas de alerta con luz les permiten saber cuándo están llamando a la puerta o cuándo un bebé está llorando. Los sistemas de sonido especiales les ayudan a oír en los cines, las iglesias u otros lugares en los que hay mucho ruido. También existen dispositivos que permiten la comunicación por teléfono.

Implantes cocleares

La persona profundamente sorda que no puede oír ni siquiera con un dispositivo de ayuda puede mejorar con un implante coclear. El implante consiste en una serie de electrodos que se insertan en la cóclea y una espiral interna que se implanta en el cráneo; además consta de una espiral externa, un procesador de palabras y un micrófono localizado fuera del cuerpo. El micrófono recoge las ondas sonoras y el procesador las convierte en impulsos eléctricos, que son transmitidos por la espiral externa a través de la piel hasta la espiral interna y de allí a los electrodos. Los electrodos estimulan el nervio auditivo.

El implante coclear no transmite sonidos tan bien como una cóclea normal, pero su utilidad es diferente según las diferentes personas. A algunas les ayuda a leer los labios. Otras pueden distinguir algunas palabras sin leer los labios. Algunas personas pueden mantener una conversación por teléfono.

El implante coclear también ayuda a los sordos a oír y distinguir las señales ambientales y de precaución, como los timbres, los teléfonos y las alarmas. Así mismo, les ayuda a modular sus propias voces de manera que sus palabras puedan ser comprendidas más fácilmente. El implante coclear es más eficaz en una persona cuya pérdida de audición es reciente o que ha utilizado con éxito un dispositivo auditivo antes del implante.

El contenido que se proporciona en esta página web es información general. En ningún caso debe sustituir ni la consulta, ni el tratamiento, ni las recomendaciones de tu médico.
Manual Merck
Manual Merck

La obra de referencia médica más consultada del mundo, que cubre todas las áreas de la medicina general y sus especialidades.

Actualidad
Actualidad

Accede a información que puede ser de tu interés.


Encuestas
Encuestas

Accede a encuestas y test que te pueden ayudar a conocer un poco más sobre las patologías que te interesen.