Infecciones espiroquetales

Las espiroquetas son bacterias con forma de sacacorchos que se mueven gracias a un movimiento ondulante similar al de una hélice. Las principales variedades de espiroquetas incluyen Treponema, Borrelia, Leptospira y Spirillum.

Treponematosis

Las treponematosis son infecciones no venéreas causadas por una espiroqueta indistinguible del llamado Treponema pallidum, que es la bacteria causante de la sífilis.

Las treponematosis producen infecciones persistentes en zonas geográficas específicas, como sífilis endémica, pian y pinta. La sífilis endémica se produce principalmente en los países áridos de la región del Mediterráneo oriental y el oeste de África. El pian se produce en los países ecuatoriales húmedos. La pinta es frecuente entre la población indigena de México, América Central y América del Sur.

Síntomas

La sífilis endémica (bejel) comienza en la infancia con una placa mucosa en la parte interna de la mejilla seguida de ampollas en el tronco, brazos y piernas. Los huesos de las piernas suelen resultar afectados. En las fases más avanzadas de la enfermedad, aparecen bultos blandos y gomosos en la nariz y en la parte superior de la boca (paladar blando).

El pian (frambesia) comienza varias semanas después de la exposición a las bacterias Treponema como una úlcera ligeramente abultada en el lugar de la infección, por lo general en una pierna. La úlcera se cura, pero después aparecen nódulos compuestos de tejido blando semejantes a tumores (granulomas) sobre el rostro, los brazos, las piernas y las nalgas. Estos granulomas desaparecen lentamente y tienden a recurrir. En la planta de los pies pueden aparecer úlceras dolorosas abiertas (pian de ladilla). Posteriormente, pueden destruirse ciertas zonas de las tibias y pueden aparecer otras formaciones que llegan a desfigurar, especialmente alrededor de la nariz (gangosa).

La pinta comienza como zonas planas y enrojecidas en las manos, los pies, las piernas, los brazos, la cara y el cuello. Al cabo de varios meses, aparecen placas de color azul pizarra en los mismos sitios a ambos lados del cuerpo y sobre zonas óseas, como los codos. Posteriormente, las placas pierden su pigmentación. La piel de las palmas de las manos y de las plantas de los pies puede engrosarse.

Diagnóstico y tratamiento

El médico establece el diagnóstico basándose en los síntomas típicos de la persona que ha vivido en una zona en la que estas enfermedades son frecuentes. A las personas con treponematosis los análisis de enfermedad venérea les darán positivo; sin embargo, estas pruebas no pueden diferenciar entre infecciones no venéreas y sífilis.

Las lesiones son destructivas y dejan cicatrices. No obstante, una sola inyección de penicilina elimina las bacterias y la piel puede sanar. Deben establecerse programas sanitarios con la finalidad de localizar y tratar a las personas que están infectadas y a las que han estado en contacto con ellas.

Fiebre recurrente

La fiebre recurrente (fiebre de las garrapatas o fiebre del hambre) es una enfermedad causada por varias especies de bacterias Borrelia.

Dependiendo de la región geográfica, la fiebre recurrente se transmite a través de los piojos del cuerpo o de las garrapatas. La fiebre recurrente transmitida por piojos sólo tiene lugar en partes de África y América del Sur, mientras que la fiebre recurrente causada por garrapatas se produce en América del Norte y del Sur, África, Asia y Europa.

Los piojos del cuerpo se infectan con estas bacterias espiroquetas cuando se alimentan de una persona afectada; la infección puede ser transmitida a otra persona cuando los piojos cambian de huésped. Cuando el piojo es aplastado, las bacterias se liberan y entran en la piel que ha sido arañada o mordida. Las garrapatas se infectan al alimentarse de roedores, que albergan estas bacterias de forma natural. La infección se transmite a los humanos a través de la picadura de una garrapata.

Síntomas y diagnóstico

Las personas expuestas a las bacterias pueden no tener síntomas durante 3 a 11 días (generalmente 6 días). Los síntomas iniciales son escalofríos repentinos seguidos de fiebre alta, ritmo cardíaco acelerado (taquicardia), intenso dolor de cabeza, vómitos, dolor muscular y de las articulaciones y con frecuencia delirio.

En las primeras fases, puede aparecer una erupción cutánea rojiza sobre el tronco, los brazos y las piernas. El médico puede encontrar vasos sanguíneos dañados en la membrana que recubre el ojo y la piel y las membranas mucosas. A medida que la enfermedad avanza, puede producirse fiebre, ictericia, agrandamiento del hígado y del bazo, inflamación del corazón e insuficiencia cardíaca, especialmente en la infección causada por piojos. La fiebre sigue alta durante 3 a 5 días y luego desaparece bruscamente, al igual que los demás síntomas.

Al cabo de 7 a 10 días, la fiebre y los síntomas vuelven a aparecer de improviso, por lo general acompañados de dolor en las articulaciones. La ictericia es más frecuente durante una recaída. La fiebre recurrente causada por piojos suele acompañarse de una sola recaída, mientras que las recaídas múltiples (de 2 a 10 veces en intervalos de una a dos semanas) son más propias de la enfermedad producida por garrapatas. Los episodios se tornan gradualmente menos intensos y el enfermo finalmente se recupera y desarrolla inmunidad.

La fiebre recurrente puede confundirse con muchas enfermedades, incluyendo el paludismo y la enfermedad de Lyme. El patrón de la fiebre recurrente es la clave para diagnosticar la enfermedad. El diagnóstico se confirma cuando aparecen bacterias espiroquetas en una muestra de sangre extraída durante un episodio de fiebre. Como las garrapatas se alimentan de forma rápida durante la noche y no ocasionan dolor, la persona puede que no recuerde haber sido picada por una de ellas.

Pronóstico, prevención y tratamiento

Menos del 5 por ciento de las personas con fiebre recurrente mueren; sin embargo, los muy jóvenes o de edad muy avanzada y los que están desnutridos o debilitados tienen mayor riesgo. Las complicaciones de la enfermedad incluyen inflamación ocular, ataques de asma y una erupción cutánea de color rojo (eritema multiforme) por todo el cuerpo. El cerebro, la médula espinal y el iris del ojo también pueden inflamarse. Una mujer embarazada puede sufrir un aborto.

Para protegerse contra la fiebre recurrente causada por los piojos corporales es preciso rociar las prendas íntimas y la parte interna de la ropa con polvo de malatión o lindano. Las picaduras de las garrapatas son más difíciles de prevenir, porque, generalmente, los insecticidas y repelentes no tienen ningún efecto sobre ellas. Sin embargo, los que contienen dietiltoluamida (para la piel) y permetrina (para la ropa) pueden ser útiles.

El tratamiento antibiótico con tetraciclinas, eritromicina o doxiciclina cura la infección. A pesar de que el fármaco suele tomarse por vía oral, puede administrarse de forma intravenosa si los vómitos son muy intensos.

Lo ideal es que el tratamiento comience de forma precoz durante la fase de fiebre o bien durante un intervalo sin síntomas. Comenzar la terapia cerca del fin de la fiebre puede inducir la reacción de Jarisch-Herxheimer, que ocasiona mucha fiebre y un aumento de la presión arterial seguido de una caída de la misma (a veces hasta niveles peligrosamente bajos). Esta reacción es típica en las personas cuya enfermedad ha sido causada por piojos y a veces resulta mortal.

La deshidratación se trata con sueros administrados por vía intravenosa. El intenso dolor de cabeza, con analgésicos como la codeína. Para las náuseas se puede administrar dimenhidrinato o proclorperazina.

Enfermedad de Lyme

La enfermedad de Lyme es causada por la espiroqueta Borrelia burgdorferi, que suele ser transmitida por diminutas garrapatas del ciervo.

La enfermedad fue descubierta en 1 975 y se le asignó tal nombre al producirse numerosos casos en la pequeña ciudad de Lyme, Connecticut. Desde entonces, la enfermedad de Lyme ha aparecido en muchos otros lugares. La enfermedad es bien conocida en Europa y han aparecido casos en otros continentes. La enfermedad de Lyme suele producirse en el verano y el comienzo del otoño y afecta con mayor frecuencia a los niños y adultos jóvenes que viven en zonas boscosas.

La bacteria Borrelia burgdorferi penetra por la piel en el sitio en que se ha producido la picadura de la garrapata. Al cabo de 3 a 32 días, las bacterias pasan a la linfa o, a través de la sangre, llegan hasta otros órganos o zonas de la piel.

Síntomas

La enfermedad generalmente comienza en la piel como una gran mancha roja, localizada casi siempre en el muslo, la nalga, el tronco o la axila. La mancha se extiende hasta alcanzar un diámetro de 15 centímetros y, a menudo, aparece una zona clara en su centro. Al menos el 75 por ciento de los individuos infectados presenta este signo temprano. En casi la mitad de las personas aparecen más zonas rojas, generalmente de menor tamaño, poco después de que haya aparecido la gran mancha roja.

Muchas personas con la enfermedad de Lyme tienen la sensación de estar muy afectadas y presentan síntomas como fatiga, escalofríos y fiebre, dolores de cabeza, rigidez de nuca y dolor en los músculos y las articulaciones. Son síntomas menos frecuentes el dolor de espalda, náuseas y vómitos, dolor de garganta, ganglios linfáticos hinchados y agrandamiento del bazo. A pesar de que la mayoría de los síntomas puede aparecer y desaparecer, la sensación de malestar y de fatiga puede durar semanas.

Varias semanas o meses después de que aparezcan los primeros síntomas se producen anomalías de la función nerviosa en alrededor del 15 por ciento de los afectados; estas alteraciones nerviosas duran varios meses y al final suelen desaparecer por completo. El problema más frecuente es una infección de las membranas que revisten el cerebro (meningitis), que provoca rigidez de nuca, dolor de cabeza, inflamación de los nervios faciales y debilidad en un lado de la cara. También pueden aparecer otras zonas de debilidad. En el 8 por ciento de las personas se producen trastornos cardíacos, como latidos irregulares (arritmias) e inflamación del saco que rodea al corazón (pericarditis). Esta última puede causar dolor en el pecho.

Además, semanas o meses después del comienzo de los síntomas, se produce artritis en alrededor de la mitad de los afectados. En algunos casos, la artritis aparece hasta dos años después de los primeros síntomas. Los episodios de tumefacción y dolor en algunas de las grandes articulaciones, en especial las rodillas, suelen recurrir durante varios años. Las rodillas afectadas suelen presentar más hinchazón que dolor, tienen una temperatura elevada al tacto y, en casos raros, están enrojecidas. Detrás de la rodilla pueden aparecer quistes y romperse, lo cual empeora repentinamente el dolor. Alrededor del 10 por ciento de las personas con artritis de Lyme tiene problemas persistentes en las rodillas.

Diagnóstico

Las bacterias tipo Borrelia burgdorferi son muy difíciles de cultivar en el laboratorio y no existe ninguna prueba que pueda diagnosticar con toda seguridad la enfermedad de Lyme.

En consecuencia, el diagnóstico suele basarse en los síntomas típicos de la enfermedad que se observan en una persona que ha estado expuesta a unas condiciones favorables a la infestación por garrapatas, junto a los resultados de varias pruebas. La más frecuentemente usada es una medición del nivel de anticuerpos en la sangre contra la bacteria.

Tratamiento

A pesar de que la enfermedad de Lyme, sea cual sea la fase del proceso, responde siempre a los antibióticos, el tratamiento precoz ayuda a evitar complicaciones. Puede administrarse un antibiótico como doxiciclina, amoxicilina, penicilina o eritromicina por vía oral durante las primeras fases de la enfermedad. Los antibióticos por vía intravenosa se reservan para los casos de enfermedad tardía, persistente o grave.

Los antibióticos también ayudan a aliviar la artritis, aunque el tratamiento debe durar hasta 3 semanas. La aspirina u otros antiinflamatorios no esteroideos alivian el dolor de las articulaciones inflamadas. El líquido que se acumula en éstas puede extraerse y puede resultar beneficioso el uso de muletas.

Leptospirosis

La leptospirosis es un grupo de infecciones (que incluyen el síndrome de Weil, la ictericia infecciosa [por espiroquetas] y la fiebre canícola) causadas por las bacterias Leptospira.

La leptospirosis aparece en muchos animales domésticos y salvajes. Algunos animales actúan como portadores y albergan las bacterias en su orina; otros enferman y mueren. Las personas contraen estas infecciones a través del contacto con el animal o su orina.

A pesar de que la leptospirosis es una enfermedad laboral entre los granjeros y el personal que trabaja en alcantarillado y mataderos, la mayoría de casos se infecta al nadar en aguas contaminadas y se presenta principalmente a fines del verano y comienzo del otoño. Debido a que la leptospirosis generalmente causa síntomas similares a la gripe, muchos casos probablemente pasan inadvertidos.

Síntomas y diagnóstico

Las personas suelen presentar síntomas entre 2 y 20 días después de infectarse con las bacterias Leptospira. La enfermedad suele comenzar abruptamente con fiebre, dolor de cabeza, fuertes dolores musculares y escalofríos. Los síntomas que afectan a los pulmones (como la tos con esputos de sangre) se presentan en un 10 a un 15 por ciento de los infectados. Los episodios de escalofríos y fiebre, que suele llegar a los 39 ºC, continúan durante 4 a 9 días. La conjuntivitis aparece al tercero o cuarto día.

La fiebre desaparece durante unos días, pero reaparece junto con otros síntomas pasado un período de entre el 6 y 12 días. En este momento, suele comenzar la inflamación de las membranas que revisten el cerebro (meningitis), que produce rigidez de nuca, dolor de cabeza y a veces estupor y coma. Estos síntomas no son el resultado de la infección del revestimiento cerebral, sino en realidad de la inflamación causada por los efectos tóxicos que produce el organismo en su intento de destruir las bacterias. Si una mujer embarazada enferma de leptospirosis puede sufrir un aborto.

El síndrome de Weil es una forma grave de leptospirosis que causa fiebre continua, estupor y una menor capacidad de coagulación de la sangre, que deriva en hemorragias dentro de los tejidos. Este síndrome comienza mientras aparecen las formas menos graves de leptospirosis. Los análisis de sangre revelan anemia y entre el tercero y el sexto día aparecen signos de afectación renal y hepática. Las alteraciones renales pueden causar gran dolor al orinar o bien la aparición de sangre en la orina. La lesión del hígado suele ser ligera y por lo general se recupera por completo.

El médico puede confirmar el diagnóstico de leptospirosis identificando las bacterias en cultivos de sangre, orina, líquido cefalorraquídeo, o bien, más frecuentemente, detectando en la sangre anticuerpos contra dichas bacterias.

Pronóstico y tratamiento

Los individuos infectados que no desarrollan ictericia suelen recuperarse. La ictericia indica lesión hepática y aumenta el índice de mortalidad hasta un 10 por ciento o más en personas de más de 60 años.

El antibiótico doxiciclina puede prevenir la enfermedad durante un brote de ésta. Para tratar la enfermedad se administra penicilina, ampicilina u otro antibiótico similar. En los casos graves, los antibióticos se administran por vía intravenosa. Los afectados por esta enfermedad no tienen que permanecer aislados, pero se deben tomar precauciones al manipular y desechar su orina.

Fiebre por mordedura de rata

La fiebre por mordedura de rata es una infección causada por una de las dos bacterias diferentes que pueden transmitirse a través de una mordedura de roedor.

Hasta el 10 por ciento de las mordeduras de rata ocasionan esta afección. Se trata principalmente de una enfermedad propia de los habitantes de zonas desfavorecidas, personas sin hogar y personal de laboratorios biomédicos.

El Streptobacillus moniliformis, una bacteria que habita en la boca y la garganta de las ratas sanas, es la causa más frecuente de fiebre por mordedura de rata en algunos países. No se trata de una espiroqueta. Los brotes de infección se han relacionado con personas que beben leche no pasteurizada y contaminada; cuando la bacteria se transmite de esta forma, la enfermedad recibe el nombre de fiebre de Haverhill. Sin embargo, generalmente, la infección es la consecuencia de la mordedura de una rata o un ratón silvestre. En ciertos casos, la infección se transmite a través de comadrejas y otros roedores.

La herida inicial suele sanar rápidamente. Sin embargo, entre 1 y 22 días después de la mordedura (por lo general menos de 10 días), repentinamente aparecen escalofríos, fiebre, vómitos, dolor de cabeza y dolor en la espalda y en las articulaciones. A los tres días aparece una erupción cutánea de pequeños puntos rojos en las manos y los pies. Una semana después muchos enfermos presentan tumefacción en las articulaciones y dolor, que pueden persistir durante varios días o meses si no se aplica un tratamiento. Entre las raras pero graves complicaciones de esta enfermedad se encuentran la infección de las válvulas del corazón y la aparición de abscesos en el cerebro y otros tejidos. El médico establece el diagnóstico identificando el crecimiento de las bacterias en cultivos efectuados a partir de una muestra de sangre o de líquido de las articulaciones. El tratamiento consiste en penicilina administrada por vía oral o intravenosa; sin embargo, puede sustituirse por la eritromicina en los enfermos alérgicos a la penicilina.

Otra variedad de fiebre por mordedura de rata (llamada sodoku) es causada por la espiroqueta Spirillum minus. Esta infección es frecuente en Asia. También se contrae a través de una mordedura de rata u ocasionalmente de la mordedura de un ratón. La herida suele sanar rápidamente, pero la inflamación recurre entre 4 y 28 días después de la mordedura (generalmente más de 10 días). La inflamación se acompaña de fiebre intermitente y de tumefacción de los ganglios linfáticos de la zona afectada. A veces aparece una erupción cutánea de color rojo. Otros síntomas incluyen malestar, dolor de cabeza y fatiga durante los episodios de fiebre. Si no se aplica un tratamiento, la fiebre suele reaparecer cada 2 a 4 días durante un máximo de 8 semanas y, a veces, durante un año.

El médico establece el diagnóstico identificando las bacterias en una muestra de sangre. También puede hacerse a partir de una muestra de tejido de la erupción cutánea o de un ganglio linfático. El tratamiento de una persona con este tipo de fiebre por mordedura de rata suele ser con penicilina, administrada por vía oral o por vía intravenosa; a los alérgicos a la penicilina se les aplican tetraciclinas.

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