Enfermedades de transmisión sexual

Las enfermedades de transmisión sexual (venéreas) son las que se transmiten a menudo, si no en todos los casos, de persona a persona a través del contacto sexual.

Como la actividad sexual brinda oportunidad para que los microorganismos encuentren nuevos huéspedes, una gran variedad de microorganismos infecciosos pueden transmitirse de este modo. Éstos abarcan desde virus microscópicos (por ejemplo, el virus de la inmunodeficiencia humana) a insectos visibles (por ejemplo, la ladilla o el piojo púbico). El contagio de algunas enfermedades venéreas no requiere penetración genital. A pesar de que dichas enfermedades suelen ser el resultado de las relaciones sexuales vaginales, orales o anales con una persona infectada, ocasionalmente pueden ser transmitidas al besar o mantener un contacto corporal estrecho. Ciertos agentes de enfermedades de transmisión sexual pueden ser contagiados a través de los alimentos y el agua o bien de las transfusiones de sangre, los instrumentos médicos contaminados o las agujas utilizadas por los adictos a las drogas.

Incidencia

Las enfermedades venéreas figuran entre las infecciones más frecuentes del mundo. En los países occidentales, el número de personas con estas afecciones ha aumentado de forma estable desde la década de 1950 hasta la década de 1970, pero por lo general se ha estabilizado en la década de 1980. Al final de la década de 1980, sin embargo, el número comenzó a aumentar de nuevo en muchos países, particularmente los casos de sífilis y gonorrea.

Más de 250 millones de personas en todo el mundo se infectan cada año con gonorrea. En cuanto a la sífilis, las cifras indican 50 millones de personas en todo el mundo. Otras enfermedades de transmisión sexual, como la tricomoniasis y el herpes genital, probablemente son más frecuentes, pero como los médicos no tienen la obligación de comunicarlas a los microorganismos públicos, las cifras son menos fiables.

Enfermedades que se pueden transmitir sexualmente

Primeras enfermedades de transmisión sexual reconocidas

  • Chancroide.
  • Gonorrea.
  • Granuloma inguinal.
  • Linfogranuloma venéreo.
  • Sífilis.

Enfermedades de transmisión sexual más recientemente reconocidas

  • Cervicitis por Chlamydia.
  • Ladillas (piojo, pediculosis púbica).
  • Candidiasis genital (generalmente no transmitida por vía sexual).
  • Herpes genital
  • Verrugas genitales
  • Infección por VIH y SlDA
  • Molusco contagioso.
  • Uretritis no gonócica (por lo general una infección por ChÍmydia o micoplasma).
  • Sarna.
  • Tricomoniasis.

Enfermedades ocasionalmente transmitidas por vía sexual

  • Amebiasis.
  • Infección por Campylobacter.
  • Infección causada por citomegalovirus.
  • Giardiasis.
  • Hepatitis A y B.
  • Salmonelosis.
  • Shigelosis.

En la actualidad, los tratamientos curan rápidamente la mayoría de las enfermedades de transmisión sexual y evitan que se propaguen. Sin embargo, ciertos microorganismos más antiguos, resistentes a los medicamentos, se han diseminado ampliamente, en parte debido al transporte aéreo. Esta movilidad fue responsable parcialmente de la rápida propagación del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).

El control de las enfermedades venéreas depende de fomentar las prácticas sexuales seguras y brindar buenas instalaciones médicas para su diagnóstico y tratamiento. Es fundamental educar a las personas y explicarles cómo evitar la propagación de estas enfermedades, especialmente fomentando el uso del preservativo.

Otro aspecto del control es la localización del contagio. Los médicos intentan localizar y tratar a todos los contactos sexuales de la persona infectada. Las personas que han sido tratadas son examinadas nuevamente para tener la certeza de que están curadas.

Clasificación

Tradicionalmente, cinco enfermedades han sido clasificadas como de transmisión sexual: la sífilis, la gonorrea, el chancroide, el linfogranuloma venéreo y el granuloma inguinal. Sin embargo, muchas otras se transmiten sexualmente, incluyendo el herpes genital, la hepatitis, el molluscum contagiosum, el piojo púbico, la sarna, y la infección por el VIH, que produce el SIDA. Otras, como la salmonelosis y la amebiasis, en ocasiones se transmiten durante la actividad sexual, pero en general no se las considera enfermedades de transmisión sexual.

Las enfermedades venéreas generalmente se agrupan según los síntomas y signos que producen. Tanto la sífilis, el herpes genital como el chancroide producen úlceras (llagas) sobre la piel o las membranas que cubren la vagina o la boca. Tanto la gonorrea como las infecciones clamidiales causan uretritis (inflamación y secreción de la uretra) en los hombres; cervicitis (inflamación y secreción del cérvix) e infecciones pélvicas en las mujeres; e infecciones oculares en los recién nacidos.

Sífilis

La sífilis es una enfermedad de transmisión sexual causada por la bacteria Treponema pallidum.

Esta bacteria penetra en el organismo a través de las membranas mucosas, como las de la vagina o la boca, o bien a través de la piel. Horas después, llega cerca de los ganglios linfáticos y luego se propaga por todo el organismo a través de la sangre. La sífilis también puede infectar a un feto durante el embarazo, causando defectos congénitos u otros problemas.

El número de afectados con sífilis alcanzó su punto máximo durante la Segunda Guerra Mundial, para luego caer de modo espectacular hasta la década de 1960 , cuando los índices comenzaron a subir nuevamente. Durante este período, un gran número de casos de sífilis se produjeron entre varones homosexuales. Tales cifras permanecieron relativamente estables hasta mediados de la década de 1980, porque debido a la epidemia de SIDA y la práctica de sexo seguro, la incidencia entre éstos decreció. En consecuencia, el número general de personas con sífilis también disminuyó. Sin embargo, esta reducción fue seguida por un rápido incremento de los casos entre los consumidores de cocaína, principalmente entre las mujeres o sus hijos recién nacidos. Recientemente, los programas de control han vuelto a reducir la incidencia en algunos países desarrollados.

Una persona que ha sido curada de sífilis no se vuelve inmune y puede volver a infectarse.

Síntomas

Los síntomas suelen comenzar de 1 a 13 semanas después del contagio; el promedio es de 3 a 4 semanas. La infección con Treponema pallidum pasa por varios estadios: el primario, el secundario, el latente y el terciario. La infección puede durar muchos años y raramente provoca lesiones cardíacas, cerebrales o la muerte.

Estadio primario

En el estadio primario, aparece una llaga o úlcera indolora (chancro) en el sitio de infección, generalmente sobre el pene, la vulva o la vagina. El chancro también puede aparecer en el ano, el recto, los labios, la lengua, la garganta, el cérvix, los dedos o, rara vez, en otras partes del cuerpo. Por lo general, se presenta una sola llaga, pero en ocasiones pueden ser varias.

El chancro comienza como una pequeña zona roja abultada que pronto se convierte en una llaga abierta (úlcera), pero sigue siendo indolora. La llaga no sangra, pero al rozarla desprende un líquido claro altamente infeccioso. Los ganglios linfáticos cercanos suelen aumentar de tamaño, pero son indoloros. Como la lesión produce tan pocos síntomas, suele ser ignorada. Alrededor de la mitad de las mujeres infectadas y un tercio de los hombres infectados no sabe que la tienen. Ésta suele curarse en 3 a 12 semanas, después de lo cual el afectado parece encontrarse perfectamente bien.

Estadio secundario

El estadio secundario suele iniciarse con una erupción cutánea, que suele aparecer de 6 a 12 semanas después de la infección. Alrededor del 25 por ciento de los infectados aún tiene una llaga que se está curando durante esta etapa. Esta erupción puede durar poco tiempo o bien prolongarse durante meses. Aunque la persona no reciba tratamiento, suele desaparecer. Sin embargo, puede aparecer de nuevo semanas o meses más tarde.

En el estadio secundario, son frecuentes las úlceras en la boca que afectan a más del 80 por ciento de los enfermos. Alrededor del 50 por ciento presenta ganglios linfáticos inflamados en todo el cuerpo y aproximadamente un 10 por ciento tiene inflamación en los ojos. Esta inflamación no suele producir síntomas, aunque, ocasionalmente, el nervio óptico se inflama y entonces la visión se vuelve borrosa. Aproximadamente el 10 por ciento presenta inflamación de huesos y articulaciones que produce mucho dolor. La inflamación renal puede hacer que se encuentren proteínas en la orina y la del hígado puede provocar ictericia. Un reducido número de personas desarrolla una inflamación de la membrana que recubre del cerebro (meningitis sifilítica aguda), que se traduce en dolor de cabeza, rigidez en el cuello y en ocasiones sordera.

Ocasionalmente, aparecen formaciones algo abultadas (condilomas planos) en las que la piel se une a una membrana mucosa, por ejemplo, en los bordes internos de los labios y de la vulva y en las zonas húmedas de la piel. Estas lesiones extremadamente infecciosas pueden aplanarse y adoptar un color rosa oscuro o gris. El pelo suele caerse a mechones, lo cual le da una apariencia apolillada. Otros síntomas incluyen sensación de malestar (indisposición), pérdida del apetito, náuseas, vómitos, fatiga, fiebre y anemia.

Estadio latente

Una vez que la persona se ha recuperado del estadio secundario, la enfermedad entra en un estadio latente en el que no se producen síntomas. Esta etapa puede durar años o décadas o durante el resto de la vida. Durante la primera parte del estadio latente, a veces recurren las llagas infecciosas.

Estadio terciario

Durante la tercera etapa (estadio terciario), la sífilis no es contagiosa. Los síntomas oscilan entre leves y devastadores. Pueden aparecer tres tipos principales de síntomas: sífilis terciaria benigna, sífilis cardiovascular y neurosífilis.

La sífilis terciaria benigna es muy rara en la actualidad. En varios órganos aparecen bultos llamados gomas, que crecen lentamente, se curan de forma gradual y dejan cicatrices. Estas lesiones pueden aparecer en casi todo el cuerpo, pero son más frecuentes en la pierna justo debajo de la rodilla, la parte superior del tronco y el cuero cabelludo. Los huesos pueden resultar afectados, provocando un dolor profundo y penetrante que suele empeorar durante la noche.

La sífilis cardiovascular suele aparecer de 10 a 25 años después de la infección inicial. El enfermo puede desarrollar un aneurisma (debilitamiento y dilatación) de la aorta (la principal arteria que sale del corazón) o insuficiencia de la válvula aórtica. Estos trastornos pueden producir dolor de pecho, insuficiencia cardíaca o la muerte.

La neurosífilis (sífilis del sistema nervioso) afecta a alrededor del 5 por ciento de todos los sifilíticos no tratados. Las tres clases principales son neurosífilis meningovascular, neurosífilis parética y neurosífilis tabética.

Diagnóstico

El médico sospecha que una persona tiene sífilis a partir de sus síntomas. El diagnóstico definitivo se basa en los resultados de las pruebas de laboratorio y la exploración física.

Se utilizan dos tipos de análisis de sangre. El primero es un análisis de control, como la llamada VDRL (laboratorio de investigación de enfermedades venéreas) o el RPR (reargina rápida del plasma). Dichos análisis son fáciles de hacer y no resultan costosos. En ciertos casos dan resultados falsos positivos, pero tienen la ventaja de negativizarse cuando se repiten después de un tratamiento correcto. Es posible que el médico necesite repetir este tipo de pruebas porque los resultados pueden ser negativos en las primeras semanas de sífilis primaria. El segundo tipo de análisis de sangre, que es más exacto, detecta anticuerpos contra la bacteria que produce sífilis; sin embargo, una vez que se obtiene un resultado positivo, los subsiguientes siempre serán positivos, incluso después de un tratamiento exitoso. Una de estas pruebas, llamada FTA-ABS, se utiliza para confirmar que el resultado positivo de un análisis de control realmente esté causado por la sífilis.

Sífilis del sistema nervioso

Alrededor del 5 por cierto de todas las personas con sífilis no tratada desarrolla neurosífilis, o sífilis del sistema nervioso, pero estos casos son raros en los páises desarrollados. Los síntomas varían con los tres principales tipos de neurosífilis.

La neurosífilis meningovascular es una forma crónica de meningitis. Los síntomas dependen de si el principal afectado es el cerebro o si la enfermedad ataca tanto el cerebro como la médula espinal. Cuando el cerebro resulta afectado, los síntomas incluyen dolor de cabeza, vértigo, falta de concentración, cansancio y falta de energía, dificultades para conciliar el sueño, rígidez del cuello, visión borrosa, confusión mental, convulsiones, tumefacción del nervio óptico (papliedema), anomalías en las pupiIas, diflcultad para hablar (afasia) y parálisis de una extremidad o la mitad del cuerpo. Cuando tanto el cerebro como la médula espinal resultan afectados, los síntomas incluyen una creciente dificultad para masticar, tragar y hablar; debilidad y atrofia de los músculos del hombro y el brazo; parálisis lentamente progresiva con espasmos musculares (parálisis espásica), incapacidad para vaciar la vejiga e inflamación de una sección de la médula espinal, que deriva en una pérdida del cortrol de la vejiga y una repentina parálisis, mientras los músculos permanecen relajados (parálisis fláccida).

La neurosífilis parética (también llamada parálisis del loco) comienza gradualmente como una serie de cambios de comportamiento en las personas que tienen más de 40 o 50 años. Estas personas lentamente sevuelvendementes. Los síntomas pueden inclul convulsiones,

dificultades para hablar, parálisis temporal de la mitad del cuerpo, irritabilidad, dificultad para concentrarse, pérdida de la memoria, juicio defectuoso, dolores de caza, dificultad respiratoria, fatiga, letargo, deterioro de la higiene personal y hábitos de arreglarse, cambios de humor, pérdida de fuerza y energía, depresión, delirios de grandeza y falta de perspicacia.

La neurosífilis tabética (tabes dorsal) es una enfermedad progresiva de la médula espinal que comienza gradualmente. Por lo general, el primer síntoma es un dolor intenso y punzante en las piernas que aparece y desaparece de forma irreguliar. La persona no tiene estabilidad al caminar, especialmente en la oscuridad, y puede andar con los pies separados, a veces pisando con fuerza. Como la persona no puede sentir cuándo está llena la vejiga, la orina se acumula y produce una pérdida del control de la vejiga y repetidas infecciones del tracto urinario. Es frecuente que el hombre se vuelva impotente. La persona puede tener temblores en la boca, la lengua, las manos, y todo el cuerpo. La caligrafía se vuelve temblorosa e ilegible.

La mayoría de las personas con neurosífilis tabética son delgadas y sus rostros tienen aspecto triste. Tienen espasmos de dolor en varios órganos, especialmente en el estómago. Estos pueden causar vómitos. Espasmos igualmente dolorosos pueden afectar al recto, la vejiga y la laringe (área vocal). Debido a la falta de sensibilidad en los pies, pueden aparecer úlceras abiertas en las plantas. Estas pueden penetrar profundamente e incluso alcanzar el hueso subyacente. Como la persona pierde la sensación de dolor, las articulaciones pueden resultar lesionadas.

En los estadios primario o secundario, es posible diagnosticar la enfermedad tomando una muestra de líquido de una llaga de la piel o la boca e identificando las bacterias al microscopio. También se puede utilizar el análisis de anticuerpos realizado sobre una muestra de sangre. Para la neurosífilis se efectúa una punción lumbar para realizar un análisis de anticuerpos. En el estadio latente, la sífilis se diagnostica sólo mediante pruebas de anticuerpos realizadas con muestras de sangre y líquido espinal. En el estadio terciario, se diagnostica a partir de los síntomas y el resultado de un análisis de anticuerpos.

Tratamiento y pronóstico

Debido a que las personas con sífilis en los estadios primario o secundario transmiten la infección, deben evitar el contacto sexual hasta que ellas y sus parejas sexuales hayan completado el tratamiento. En el caso de sífilis en estadio primario, todas las personas con las que hayan mantenido relaciones sexuales en los 3 meses anteriores corren peligro. Con sífilis en estadio secundario, todas las parejas sexuales del último año pueden haberse contagiado. Estas personas necesitan ser controladas con un análisis de anticuerpos y, si el resultado es positivo, deben recibir tratamiento.

La penicilina, que en general es el mejor antibiótico para todos los estadios de la sífilis, suele administrarse por vía intramuscular durante el estadio primario, aplicándose en cada nalga sólo una vez. En casos de sífilis en estadio secundario, se aplican dos inyecciones adicionales con intervalos de una semana. La penicilina también se utiliza en casos de sífilis latente y en estadio terciario, a pesar de que puede ser necesario un tratamiento intravenoso más intenso. Las personas alérgicas a la penicilina pueden recibir doxiciclina o tetraciclina oral durante 2 a 4 semanas.

Más de la mitad de las personas con sífilis en sus primeros estadios, especialmente en el estadio secundario, desarrolla una reacción (llamada reacción de Jarisch-Herxheimer) de 2 a 12 horas después del primer tratamiento. Se cree que ésta es el resultado de la muerte repentina de millones de bacterias. Los síntomas incluyen: sensación de malestar general, fiebre, dolor de cabeza, sudoración, escalofríos con temblores y un empeoramiento temporal de las llagas sifilíticas. En raras ocasiones, las personas con neurosífilis pueden tener convulsiones o sufrir parálisis.

Las personas con sífilis en estadios latente o terciario deben ser examinadas con intervalos regulares una vez finalizado el tratamiento. Los resultados de los análisis de anticuerpos suelen ser positivos durante muchos años, a veces durante toda la vida. Éstos no indican que exista una nueva infección. También se realizan otras pruebas para verificar que no existan nuevas infecciones.

Después del tratamiento, el pronóstico para los estadios primario, secundario y latente de la sífilis es excelente. Pero el pronóstico es malo en los casos de sífilis terciaria que afecte al cerebro o al corazón, ya que las lesiones existentes por lo general son irreversibles.

Gonorrea

La gonorrea es una enfermedad de transmisión sexual causada por la bacteria Neisseria gonorrhoeae que infecta el revestimiento mucoso de la uretra, el cérvix, el recto y la garganta o la membrana blanca (la conjuntiva) de los ojos.

La bacteria puede propagarse a través del flujo sanguíneo hacia otras partes del cuerpo, especialmente la piel y las extremidades. En las mujeres, puede ascender por el tracto genital para infectar las membranas que se encuentran dentro de la pelvis, causando dolor pélvico y problemas reproductivos.

Síntomas

En los hombres, los primeros síntomas suelen aparecer de 2 a 7 días después de la infección. Comienzan con una ligera molestia en la uretra, seguida, a las pocas horas, de un dolor leve o intenso al orinar y una secreción de pus proveniente del pene. El hombre tiene una necesidad imperiosa y frecuente de orinar, que empeora a medida que la enfermedad se extiende a la parte superior de la uretra. El orificio del pene puede adoptar un color rojizo e hincharse.

En las mujeres, los primeros síntomas suelen aparecer entre 7 y 21 días después de la infección. Las mujeres infectadas no suelen presentar síntomas durante semanas o meses y la enfermedad se descubre sólo después de que a su pareja masculina se le diagnostica la misma y ella es examinada por haber estado en contacto con él. Si aparecen síntomas, suelen ser leves. Sin embargo, algunas mujeres tienen síntomas graves, como una frecuente necesidad de orinar, dolor al orinar, secreción vaginal y fiebre. El cérvix, el útero, las trompas de Falopio, los ovarios, la uretra y el recto pueden resultar infectados y provocar un gran dolor pélvico o molestias durante el coito. El pus, que aparentemente proviene de la vagina, puede provenir del cérvix, de la uretra o de las glándulas próximas al orificio vaginal.

Las mujeres y los varones homosexuales que mantienen relaciones sexuales por vía anal pueden contraer gonorrea rectal. La enfermedad puede causar malestar alrededor del ano y secreciones provenientes del recto. La zona que rodea el ano se enrojece y queda en carne viva, mientras que las heces se cubren de mucosidad y pus. Cuando el médico examina el recto con un anoscopio (tubo de visualización), es posible distinguir moco y pus sobre la pared del mismo.

El sexo oral con una persona infectada puede producir gonorrea de garganta (faringitis gonocócica). Por lo general, la infección no provoca síntomas, pero en ciertos casos produce dolor de garganta y malestar al tragar.

Si los humores infectados entran en contacto con los ojos, puede producirse una infección externa del ojo (conjuntivitis gonorreica). Los recién nacidos pueden infectarse con gonorrea a través de su madre en el momento del parto, lo que les provoca hinchazón de ambos párpados y una descarga de pus proveniente de los ojos. En los adultos suelen producirse los mismos síntomas, pero por lo general sólo un ojo resulta afectado. Si la infección no recibe tratamiento puede derivar en ceguera.

La infección vaginal en las niñas pequeñas y jóvenes suele ser el resultado de un abuso sexual por parte de adultos, pero en raras ocasiones se produce por manipular artículos del hogar infectados. Los síntomas incluyen irritación, enrojecimiento e inflamación de la vulva, con secreción de pus proveniente de la vagina. La niña suele padecer molestias en la zona vaginal o sentir dolor al orinar. El recto también puede resultar inflamado y las secreciones pueden manchar su ropa interior.

Complicaciones de la gonorrea

En una rara complicación de la gonorrea, la infección se propaga por el flujo sanguíneo hacia una o algunas articulaciones que, en consecuencia, se hinchan y duelen terriblemente, limitando el movimiento. La infección de flujo sanguíneo también puede favorecer la formación de puntos llenos de pus en la piel, la aparición de fiebre, una sensación de malestar general o dolor en varias articulaciones que pasa de una a otra (síndrome de artritis-dermatitis).

El interior del corazón puede resultar infectado (endocarditis). La infección de la cubierta del hígado(perihepatitis) produce un dolor similar al de la afección de la vesícula biliar. Estas infecciones son tratables y rara vez resultan mortales, pero la recuperación de la artritis o la endocarditis puede ser lenta.

Diagnóstico

El diagnóstico se realiza de inmediato al identificar la bacteria (gonococo) al microscopio. En más del 90 por ciento de los hombres infectados, se diagnostica con una muestra de secreción uretral. Sin embargo, este diagnóstico puede establecerse sólo en el 60 por ciento de las mujeres infectadas utilizando una muestra de la secreción cervical. Si no se descubren bacterias al microscopio, esta secreción es enviada al laboratorio para su cultivo.

Si el médico sospecha que existe una infección de garganta o recto, se toman muestras de esas zonas para realizar un cultivo. A pesar de que no existe un análisis de sangre para detectar gonorrea, es posible tomar una muestra de sangre para diagnosticar si la persona también tiene sífilis o infección causada por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). Algunas personas tienen más de una enfermedad de transmisión sexual.

Tratamiento

La gonorrea suele tratarse con una sola dosis de ceftriaxona intramuscular o bien con una semana de antibióticos orales (por lo general doxiciclina). Si la gonorrea se ha dispersado a través del flujo sanguíneo, el enfermo recibe habitualmente tratamiento en un hospital, a menudo con antibióticos intravenosos. Debido a que la infección con Chlamydia es frecuente tanto en los hombres como en las mujeres con gonorrea, es difícil de diagnosticar, los pacientes reciben un tratamiento de una semana con doxiciclina o tetraciclina o bien una dosis única de azitromicina, otro antibiótico de acción prolongada.

Si los síntomas recurren o persisten al final del tratamiento, se pueden obtener especímenes para su cultivo con el fin de asegurarse de que el paciente esté curado. En los hombres los síntomas de uretritis pueden recurrir, causando una enfermedad llamada uretritis posgonocócica. Está casi siempre causada por Chlamydia y otros microorganismos que no responden al tratamiento con ceftriaxona y se produce particularmente en pacientes que no siguen el plan de tratamiento.

Chancroide

El chancroide es una enfermedad de transmisión sexual causada por la bacteria Hemophilus ducreyi que produce úlceras genitales dolorosas y persistentes.

A pesar de que fue una enfermedad rara, el número de casos de chancroide se ha incrementado en los últimos tiempos. Una persona con una úlcera de chancroide tiene más probabilidades de infectarse con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) si resulta expuesta a él.

Síntomas y diagnóstico

Los síntomas comienzan de 3 a 7 días después de la infección. Las pequeñas y dolorosas ampollas localizadas en los genitales o alrededor del ano se rompen rápidamente para formar úlceras superficiales. Éstas pueden aumentar de tamaño y unirse entre sí. Los ganglios linfáticos de la ingle pueden volverse muy sensibles, aumentar de tamaño y fusionarse, formando un absceso (acumulación de pus). La piel que cubre dicho absceso puede adoptar un color rojo y de aspecto brillante y probablemente se rompa, lo que produce una descarga de pus sobre la piel.

El diagnóstico del chancroide se basa en su aspecto clínico y en los resultados de los análisis de otras causas de úlcera. El hecho de tomar una muestra de pus de una lesión y cultivar la bacteria, procedimiento técnicamente difícil, puede ayudar al médico en el diagnóstico.

Tratamiento

Al enfermo se le inyecta un antibiótico, ceftriaxona o eritromicina, cada 6 horas durante al menos 7 días. Con una jeringa se elimina el pus acumulado en un ganglio linfático inflamado.

El paciente con chancroide es controlado por el médico durante al menos 3 meses para tener la certeza de que la infección esté curada. En la medida de lo posible, se localiza a todas las parejas sexuales de la persona, para que puedan ser examinadas y tratadas si fuese necesario.

Linfogranuloma venéreo

El linfogranuloma venéreo es una enfermedad de transmisión sexual causada por Chlamydia trachomatis, una bacteria de crecimiento intracelular.

El linfogranuloma venéreo es causado por variedades de Chlamydia trachomatis diferentes de las que provocan inflamación de la uretra (uretritis) y el cérvix (cervicitis). Éste se produce generalmente en las zonas tropicales y subtropicales.

Síntomas y diagnóstico

Los síntomas comienzan aproximadamente de 3 a 12 días después de la infección. En el pene o la vagina aparece una pequeña ampolla indolora llena de líquido. Por lo general, ésta se convierte en una úlcera que se cura rápidamente y suele pasar inadvertida. A continuación, los ganglios linfáticos de la ingle de uno o ambos lados pueden aumentar de tamaño y sensibilizarse al tacto. La piel que cubre la zona infectada adquiere una temperatura más elevada y se torna rojiza. Si no se trata, pueden aparecer orificios (fístulas) en la piel que los cubre. Estos orificios descargan pus o líquido sanguinolento y generalmente se curan, pero pueden dejar una cicatriz y recurrir. Otros síntomas incluyen fiebre, malestar, dolor de cabeza y de las articulaciones, falta de apetito y vómitos, dolor de espalda y una infección del recto que produce secreciones purulentas manchadas de sangre.

Tras episodios prolongados o repetidos, los vasos linfáticos pueden obstruirse y ello hace que el tejido se inflame. La infección rectal ocasionalmente causa unas cicatrizaciones que derivan en un estrechamiento del recto.

El médico sospecha la enfermedad basándose en sus síntomas característicos. El diagnóstico puede ser confirmado mediante un análisis de sangre que identifique anticuerpos contra la Chlamydia trachomatis.

Tratamiento

Si se inicia al comienzo de la enfermedad, el tratamiento con doxiciclina, eritromicina o tetraciclina oral durante 3 semanas produce una rápida curación. Posteriormente, el médico debe comprobar regularmente que la infección esté curada. Además, se hace lo posible por identificar a todos los contactos sexuales de la persona infectada para que también sean examinados y tratados.

Granuloma inguinal

El granuloma inguinal es una enfermedad causada por la bacteria Calymmatobacterium granulomatis que ocasiona una inflamación crónica de los genitales.

El granuloma inguinal es raro en climas templados, pero frecuente en algunas zonas tropicales y subtropicales.

Síntomas y diagnóstico

La sintomatología se inicia de 1 a 12 semanas después de la infección. El primer síntoma es un nódulo indoloro y de color rojizo que lentamente se convierte en una masa redondeada. Los puntos de infección incluyen el pene, el escroto, la ingle y los muslos en los hombres. La vulva, la vagina y las áreas de piel circundantes en las mujeres. Tanto en los hombres como en las mujeres, el ano, las nalgas y el rostro pueden resultar afectados. Finalmente, las masas pueden llegar a cubrir los genitales. La curación es lenta y deja cicatrices. Por lo general, los nódulos se sobreinfectan. Si el granuloma inguinal no recibe tratamiento, la infección puede extenderse por todo el cuerpo hasta los huesos, las articulaciones o el hígado, causando una marcada pérdida de peso, fiebre y anemia.

El diagnóstico se establece a partir de las características masas rojas y brillantes que presenta el enfermo. El examen al microscopio de especímenes extraídos del borde de estas protuberancias puede confirmar el diagnóstico.

Tratamiento

Puede administrarse cualquiera de los siguientes antibióticos: estreptomicina, tetraciclina, eritromicina, cloranfenicol y trimetoprim-sulfametoxazol. Durante los 6 meses posteriores al tratamiento, el paciente debe ser controlado para tener certeza de que la infección se ha curado.

Uretritis no gonocócica y cervicitis clamidial

La uretritis no gonocócica y la cervicitis clamidial son enfermedades de transmisión sexual causadas por Chlamydia trachomatis o (en los hombres) Ureaplasma urealyticum, si bien en ocasiones la provocan el Trichomonas vaginalis o el virus del herpes simple.

Estas infecciones reciben el nombre de “no gonocócicas” para indicar que no son causadas por Neisseria gonorrhoeae, la bacteria que produce gonorrea. La Chlamydia trachomatis produce alrededor del 50 por ciento de las infecciones uretrales masculinas no gonorreicas y la mayoría de las infecciones con formación de pus que afectan a las mujeres y que no son causadas por la gonorrea. Los casos restantes de uretritis son, generalmente, causados por Ureaplasma urealyticum, una bacteria similar al micoplasma.

Chlamydia es el nombre de pequeñas bacterias que sólo se reproducen dentro de las células. Los ureaplasmas son diminutas bacterias que carecen de una rígida pared celular pero pueden reproducirse fuera de las células.

Complicaciones de las infecciones por Chlamidia o Ureaplasma

Complicación Efecto posible
En el varón
Infección del epedidimo. Dolores en los testículos.
Estrechamiento (estenosis) de la uretra Obstrucción del flujo de orina.
En la mujer
Infección de las Trompas de Falopio. Dolor, embarazo ectópico e infertilidad.
Infección de la cubierta del hígado y del área que circunda este órgano. Dolor en la parte superior del abdomen.
En el hombre y la mujer
Infección del blanco de los ojos (conjuntivitis). Dolor y secreción ocular.
En los recién nacidos
Conjuntivitis Dolor y secreción ocular.
Neumonía. Fiebre y tos.

Síntomas y diagnóstico

Por lo general entre 4 y 28 días después del contacto sexual con una persona infectada, un hombre infectado siente una leve sensación de quemazón en la uretra mientras orina. Generalmente, el pene produce una secreción. Ésta puede ser clara o turbia, pero habitualmente menos espesa que la causada por la gonorrea. A primera hora de la mañana, el orificio del pene suele tener una coloración rojiza y sus bordes están pegados debido a las secreciones secas. En ocasiones, la enfermedad comienza de forma más brusca. El hombre siente dolor al orinar, necesita hacerlo con frecuencia y tiene secreciones de pus provenientes de la uretra.

A pesar de que, por lo general, las mujeres infectadas con Chlamydia no tienen síntomas, algunas experimentan una frecuente necesidad de orinar, dolor al hacerlo, dolor en la parte inferior del abdomen y durante el coito, y secreciones de mucosidad amarillenta y pus vaginales.

El sexo anal u oral con una persona infectada puede causar una infección del recto o la garganta. Estas infecciones suelen producir dolor y una descarga amarillenta de pus y moco.

En la mayoría de los casos, es posible diagnosticar una infección con Chlamydia trachomatis al examinar una secreción uretral o del cérvix en un laboratorio. Las infecciones por Ureaplasma urealyticum no se diagnostican específicamente en chequeos médicos rutinarios. Debido a que es difícil realizar un cultivo y las demás técnicas resultan costosas, el diagnóstico de infecciones por Chlamydia o Ureaplasma suele ser una suposición hayada en los síntomas característicos, junto con evidencia que demuestre la ausencia de gonorrea.

Complicaciones y pronóstico

Si una infección causada por Chlamydia trachomatis no recibe tratamiento, los síntomas desaparecen a las 4 semanas en alrededor del 60 o 70 por ciento de las personas. Sin embargo, una infección clamidial puede causar varias complicaciones. No se sabe con certeza si el Ureaplasma tiene algo que ver con éstas.

Si no recibe tratamiento, una infección clamidial en las mujeres suele ascender hasta las trompas de Falopio, donde la inflamación causa dolor y la cicatrización puede producir infertilidad o un embarazo ectópico. Estas últimas complicaciones ocasionalmente tienen lugar en ausencia de síntomas previos y producen un considerable sufrimiento y costo médico. En los hombres, la Chlamydia puede causar epididimitis, provocando una dolorosa inflamación del escroto en uno o ambos lados.

Tratamiento

Las infecciones clamidiales y ureaplásmicas suelen ser tratadas con tetraciclina o doxiciclina administradas por vía oral durante al menos 7 días, o bien con una sola dosis de azitromicina. Las mujeres embarazadas no deben tomar tetraciclina. En alrededor del 20 por ciento de las personas, la infección recurre después del tratamiento. Entonces éste se repite por un período más extenso.

Las personas infectadas que tienen relaciones sexuales antes de completar el tratamiento pueden infectar a sus parejas. En consecuencia, en la medida de lo posible dichas parejas son tratadas simultáneamente.

Tricomoniasis

La tricomoniasis es una enfermedad de transmisión sexual de la vagina o la uretra, causada por Trichomonas vaginalis, un organismo unicelular con una cola similar a un látigo.

A pesar de que el Trichomonas vaginalis puede infectar el tracto genitourinario tanto de los hombres como de las mujeres, los síntomas son más frecuentes entre las mujeres. Alrededor del 20 por ciento de ellas experimenta tricomoniasis vaginal durante sus años reproductivos.

En los hombres, el organismo infecta la uretra, la próstata y la vejiga, pero sólo rara vez produce síntomas. En algunas poblaciones, los Trichomonas pueden ser responsables del 5 al 10 por ciento de todos los casos de uretritis no gonocócica. El organismo es más difícil de detectar en los hombres que en las mujeres.

Síntomas

En las mujeres, la enfermedad suele comenzar con una secreción espumosa de color verde amarillento proveniente de la vagina. En algunas, dicha secreción suele ser leve. La vulva (los órganos genitales femeninos externos) puede estar irritada y dolorida y es posible que el coito produzca también dolor. En los casos graves, la vulva y la piel que la rodea se inflaman, al igual que los labios. Los síntomas son dolor al orinar o un aumento en la frecuencia de la micción, que se asemejan a los de una infección de vejiga.

Los hombres con tricomoniasis no suelen presentar síntomas pero pueden infectar a sus parejas sexuales. Algunos presentan una secreción proveniente de la uretra que es espumosa y similar al pus, sienten dolor al orinar y necesitan hacerlo con frecuencia. Dichos síntomas suelen tener lugar temprano por las mañanas. La uretra puede sufrir una leve irritación y en ocasiones aparece humedad en el orificio del pene. La infección del epidídimo, que causa dolor testicular, es muy poco frecuente. La próstata también puede infectarse, pero el papel de los Trichomonas no es muy claro. Estas infecciones son las únicas complicaciones conocidas de la tricomoniasis en los hombres.

Diagnóstico

En el caso de las mujeres, el diagnóstico generalmente se establece en cuestión de minutos examinando una muestra de secreción vaginal al microscopio. También suelen realizarse análisis para otras enfermedades de transmisión sexual.

En los hombres, las secreciones provenientes del extremo del pene deben recolectarse por la mañana antes de orinar. Éstas se examinan al microscopio y se envía una muestra al laboratorio para su cultivo. Un cultivo de orina también resulta útil, porque es más probable que detecte Trichomonas que no se encontraron en el examen al microscopio.

Tratamiento

Una sola dosis de metronidazol oral cura hasta el 95 por ciento de las mujeres infectadas, siempre y cuando sus parejas sexuales reciban tratamiento simultáneamente. Como no se sabe con certeza si una sola dosis es eficaz en los varones, se les suele tratar durante 7 días.

Si se administra con alcohol, el metronidazol puede causar náuseas y enrojecimiento de la piel, así como una disminución en el número de glóbulos blancos y, en las mujeres, una mayor susceptibilidad a las infecciones vaginales por levaduras (candidiasis genital). Probablemente sea mejor evitar el metronidazol durante el embarazo, al menos durante los 3 primeros meses. Las personas infectadas que mantienen relaciones sexuales antes de que la infección se cure probablemente contagien a sus parejas.

Candidiasis genital

La candidiasis genital es una infección producida por una levadura (hongo) que afecta a la vagina o al pene; comúnmente es conocida como afta y está causada por Candida albicans.

El hongo Candida normalmente reside en la piel o en los intestinos. Desde estas zonas se puede propagar hasta los genitales. La Candida no suele ser transmitida sexualmente.

Es una causa muy frecuente de vaginitis. La candidiasis genital se ha vuelto muy frecuente, principalmente debido al uso cada vez mayor de antibióticos, contraceptivos orales y otros fármacos que modifican las condiciones de la vagina de un modo que favorece el crecimiento del hongo. La candidiasis es más frecuente entre las mujeres embarazadas o que están menstruando y en las diabéticas. Con mucha menos frecuencia, el uso de fármacos (como los corticosteroides o la quimioterapia contra el cáncer) y la presencia de enfermedades que suprimen el sistema inmunitario (como el SIDA) pueden facilitar la infección.

Síntomas y diagnóstico

Las mujeres con candidiasis genital suelen tener prurito o irritación en la vagina y la vulva y ocasionalmente una secreción vaginal. La irritación suele ser muy molesta, pero la secreción es ligera. La vulva puede enrojecer e inflamarse. La piel puede estar en carne viva y en ciertos casos se agrieta. La pared vaginal se cubre de un material similar al queso blanco, pero puede tener un aspecto normal.

Los hombres no suelen presentar sintomatología, pero el extremo del pene (el glande) y el prepucio (en los varones no circuncidados) en ocasiones se irrita y duele, especialmente después del coito. A veces aparece una pequeña secreción proveniente del pene. El extremo de éste y el prepucio pueden adoptar un color rojizo, presentar pequeñas ulceraciones o ampollas costrosas y estar cubiertos de un material similar al queso blanco.

Un diagnóstico inmediato es posible tomando muestras de la vagina o el pene y examinándolas al microscopio. Éstas también pueden ser cultivadas.

Tratamiento

En las mujeres, la candidiasis se trata lavando la vagina con agua y jabón, secándola con una toalla limpia y luego aplicando una crema antimicótica que contenga clotrimazol, miconazol, butoconazol o tioconazol y terconazol. Alternativamente, se administra ketoconazol, fluconazol o itraconazol por vía oral. En los hombres, el pene (y el prepucio en los no circuncidados) debe ser lavado y secado antes de colocar una crema antimicótica (que contenga, por ejemplo, nistatina).

En ciertos casos, las mujeres que ingieren contraceptivos orales deben dejar de usarlos varios meses durante el tratamiento de la candidiasis vaginal, porque pueden empeorar la infección. Ciertas mujeres que corren riesgo de contraer candidiasis vaginal, como las inmunodeprimidas, o han tomado antibióticos durante mucho tiempo, pueden necesitar un fármaco antimicótico u otra terapia de prevención.

Herpes genital

El herpes genital es una enfermedad de transmisión sexual de la zona genital (la piel que rodea el recto o las áreas adyacentes), causada por el virus del herpes simple.

Existen dos tipos de virus del herpes simple, llamados VHS-1 y VHS-2. El VHS-2 suele transmitirse por la vía sexual, mientras que el VHS-1 por lo general infecta la boca. Ambos tipos de virus pueden infectar los genitales, la piel que rodea el recto o las manos (especialmente los lechos de las uñas) y pueden ser transmitidos a otras partes del cuerpo (como la superficie de los ojos). Las úlceras herpéticas no suelen infectarse con bacterias, pero algunas personas con herpes también tienen dentro de úlceras otros microorganismos transmitidos por vía sexual, como por ejemplo los de la sífilis o el chancroide.

Síntomas

Los síntomas del primer brote (primario) se inician de 4 a 7 días después de la infección. Suelen ser prurito, hormigueo y molestias. Luego aparece una pequeña placa enrojecida, seguida de un grupo de pequeñas y dolorosas ampollas. Éstas se rompen y fusionan hasta formar úlceras circulares, que por lo general son dolorosas y a los pocos días se cubren de costras. El afectado puede tener dificultades para orinar y en ciertos casos siente dolor al caminar. Las úlceras se curan en aproximadamente 10 días, pero pueden dejar cicatrices. Los ganglios linfáticos de la ingle suelen aumentar levemente de tamaño y presentan sensibilidad al tacto. El primer brote es más doloroso, prolongado y generalizado que los subsiguientes, pudiendo causar fiebre y malestar.

En los hombres, las ampollas y las úlceras pueden aparecer en cualquier parte del pene, incluyendo el prepucio si no está circuncidado. En las mujeres, aparecen en la vulva, dentro y alrededor de la vagina y en el cérvix. Quienes tienen relaciones sexuales anales pueden presentar dichas lesiones alrededor del ano o en el recto.

En los inmunodeficientes, como los infectados con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), las úlceras del herpes pueden ser graves, propagarse a otras áreas del cuerpo, persistir durante semanas o más y, en raras ocasiones, volverse resistentes al tratamiento con aciclovir.

Las lesiones tienden a recurrir en las mismas zonas o en otras adyacentes, porque el virus persiste en los nervios pélvicos cercanos y se reactiva para reinfectar la piel. El VSH-2 se reactiva mejor en los nervios pélvicos. El VSH-1 se reactiva mejor en los nervios faciales, donde causa herpes febril o herpes labial. De todas formas, cualquiera de los dos virus puede causar enfermedad en ambas áreas. Una infección previa con uno de estos virus brinda una inmunidad parcial al otro, haciendo que los síntomas del segundo sean más leves.

Complicaciones del herpes genital

Alrededor de 3 a 12 días después de la primera aparición de las ampollas en el área genital, el virus del herpes puede extenderse hacia otras partes del cuerpo. Sin embargo, las complicaciones graves son raras. La membrana que cubre el cerebro (meninges) puede resuItar infectada, lo que causa vómitos, dolor de cabeza y rigidez del cuello. La médula espinal puede infectarse y ello produce debilidad en las piemas. Los nervios de la zona pélvica también pueden resultar afectados, lo que causa dolor temporal, estreñimiento, incapacidad para orinar y, en los varones, impotencia. A pesar de que es raro, el virus puede propagarse a través del flujo sanguíneo a la piel, las articulaciones, el hígado o los pulmones, particularmente en los recién nacidos o en las personas con un sistema inmunitario deficiente.

La más frecuente de las complicaciones del herpes genital es la reaparición de las ampollas, que por lo general quedan corfinadas a un lado del cuerpo y son más leves que en el brote inicial. La persona puede sentir malestar y picor, hormigueo o dolor en la zona afectada antes de cada ataque. El riesgo de recidiva en la zona genital es mayor con el VHS-2 que con el VHS- 1. Sin embargo, el índice de recidiva varía en gran medida.En algunas personas los brotes se repiten con frecuencia durante muchos años. Las ampollas pueden recurrir y sobrepasar la zona genital hasta llegar a las nalgas, la ingle o los muslos.

Diagnóstico

El médico sospecha la presencia de herpes basándose en los síntomas del paciente. Es posible establecer un diagnóstico de inmediato examinando muestras de las úlceras al microscopio. Para confirmación, se envían muestras de las mismas para su cultivo a laboratorios especiales. Los resultados están disponibles en un plazo de 48 horas. Los análisis de sangre pueden mostrar una evidencia de infecciones pasadas o bien sugerir que existe una reciente, si se comprueba que los anticuerpos están aumentando.

Tratamiento

Ningún tratamiento cura el herpes genital, pero puede reducir la duración de un brote. El número de éstos puede reducirse aplicando una terapia continua con bajas dosis de fármacos antivíricos. El tratamiento es más eficaz si se inicia rápidamente, en general 2 días después de la aparición de los síntomas. El aciclovir o los fármacos antivíricos relacionados pueden ser administrados por vía oral, o bien en forma de crema directamente sobre las lesiones. Los antivíricos reducen la propagación del virus vivo a partir de las lesiones, reduciendo de esta forma el riesgo de contagio. También pueden reducir la gravedad de los síntomas durante el brote inicial. Sin embargo, incluso el tratamiento precoz del primer ataque no evita las recurrencias.

Los pacientes con historia de herpes pueden contagiar a sus parejas sexuales incluso aunque no se den cuenta de que están pasando por otro brote.

Verrugas genitales

Las verrugas genitales (Condylomata acuminata) son lesiones localizadas en o alrededor de la vagina, el pene o el recto, causadas por papilomavirus transmitidos sexualmente.

Dichas verrugas son frecuentes y causan preocupación porque tienen un aspecto repulsivo; pueden sobreinfectarse con bacterias y quizás indiquen que el sistema inmunológico no funciona bien. En las mujeres, los papilomavirus tipos 16 y 18, que afectan al cérvix pero no forman verrugas en los genitales externos, pueden causar cáncer cervical. Éste y otros tipos de papilomavirus pueden generar displasia intraepitelial cervical (indicado por un resultado anormal en un frotis de Papanicolau) o cáncer de vagina, vulva, ano, pene, boca, garganta o esófago.

Síntomas y diagnóstico

Estas lesiones suelen formarse en las superficies húmedas y cálidas del cuerpo. En los hombres, las zonas más frecuentes son la cabeza y el cuerpo del pene y debajo del prepucio (si el pene no ha sido circuncidado). En las mujeres, se producen en la vulva, la pared vaginal, el cérvix y la piel que rodea el área vaginal. Las verrugas genitales pueden aparecer en la zona que rodea el ano y en el recto, especialmente en los varones homosexuales y en las mujeres que practican sexo anal.

Las verrugas generalmente aparecen de 1 a 6 meses después de la infección y comienzan como diminutas protuberancias blandas, húmedas de color rosado o rojo. Crecen rápidamente y pueden desarrollar pedúnculos. En la misma zona suelen aparecer numerosas verrugas y sus superficies ásperas les confieren la apariencia de una pequeña coliflor. Pueden crecer rápidamente en las mujeres embarazadas, en los inmuno-deprimidos (por ejemplo, porque están enfermos de SIDA o porque realizan un tratamiento con fármacos inmunosupresores) y en los que presentan inflamación en la piel.

Condilomas acuminados

Condilomas acuminados

Estas lesiones genitales suelen ser diagnosticadas por su apariencia. Sin embargo, pueden ser confundidas con las úlceras que aparecen en el segundo estadio de la sífilis. Las verrugas de aspecto extraño o persistentes pueden ser extraídas quirúrgicamente y analizadas al microscopio para tener la certeza de que no son cancerosas. Las mujeres que tienen verrugas en el cérvix deberían realizarse frotis de Papanicolau regularmente.

Tratamiento

Ningún tratamiento es completamente satisfactorio. Las verrugas genitales se pueden eliminar con láser, crioterapia (congelamiento) o cirugía utilizando anestesia local. Los tratamientos con sustancias químicas, como resina podófila o toxina purificada o ácido tricloroacético, se aplican directamente sobre las verrugas. Sin embargo, este sistema supone realizar varias aplicaciones durante semanas o meses, suele quemar la piel circundante y falla con bastante frecuencia.

Las verrugas en la uretra se tratan con fármacos anticancerosos, como tiotepa o fluorouracilo. Alternativamente, éstas pueden ser eliminadas de la uretra mediante una cirugía endoscópica (un procedimiento en el cual se utiliza un tubo de visualización flexible con accesorios quirúrgicos). En la actualidad se está estudiando aplicar inyecciones de alfa-interferón directamente en la verruga como un posible tratamiento, pero aún se desconoce su utilidad.

Las verrugas genitales recurren con frecuencia y necesitan nuevo tratamiento. En los hombres, la circuncisión ayudará a evitar las recurrencias. Todas las parejas sexuales deben ser examinadas y tratadas, si fuese necesario.

Infecciones intestinales de transmisión sexual

Diversas bacterias (Shigella, Campylobacter y Salmonella), virus (hepatitis A) y parásitos (Giardia y otras amebas) causantes de infecciones intestinales pueden ser transmitidas sexualmente, en particular a través de actividades en las cuales la boca entra en contacto con los genitales o el ano. Los síntomas son típicamente los del organismo específico transmitido y muchos pueden causar una combinación de diarrea, fiebre, abotagamiento, náuseas y vómitos, dolor abdominal e ictericia. Las infecciones recurren con frecuencia, especialmente entre los varones homosexuales con muchas parejas sexuales. Algunas infecciones no dan síntomas.

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